Los 4 principales motivos de denegación de una hipoteca

Comprar una vivienda se ha convertido en un proceso verdaderamente complicado para buena parte de la población. El elevado coste de los inmuebles ha puesto contra las cuerdas la solvencia de los posibles inversores que, además, deben pelear con las entidades bancarias para obtener un préstamo hipotecario con buenas condiciones. En este segundo aspecto, los bancos tienden a negar la concesión de la hipoteca más de lo que uno cabría esperar. Hoy evaluamos las principales razones por las que esto sucede, así como las posibles soluciones disponibles para evitar la denegación en cuestión.

Ahorros insuficientes y ratios de endeudamiento elevados

La inmensa mayoría de los bancos exige una fuente de ahorros considerable a sus clientes a la hora de conceder el préstamo necesario para adquirir una propiedad. De hecho, no se suelen conceder hipotecas superiores al 80% del valor de la vivienda y, si sumamos los gastos de gestión, el inversor debe tener al menos un 30% del total. Por eso, el papel de los asesores hipotecarios, quienes asumen las tareas de negociación con las entidades financieras correspondientes, es vital hoy en día: consigue tu hipoteca con los mejores expertos del sector.

Asimismo, y también ligada a la situación económica del cliente, otra razón por la que se suele denegar la hipoteca reside en el ratio de endeudamiento. Si el banco considera que debes emplear a partir de un 40% de tus ganancias mensuales para pagar el préstamo, desconfiará de tu capacidad de abonar dicho importe. Lo cual se traduce, de nuevo, en una negativa del préstamo.

Inestabilidad laboral o mal historial crediticio

Las condiciones laborales a las que está sujeto el solicitante también se presentan como una de las piedras angulares en el proceso de concesión. Mientras que figuras profesionales como los funcionarios lo tienen más fácil para acreditar su estabilidad; los trabajadores temporales, los discontinuos, los desempleados, los mileuristas o incluso los autónomos lo tendrán muy complicado. Momento en el que la intervención de los asesores hipotecarios vuelve a ser crucial.

Además, por mucho que tengas un buen empleo en términos de estabilidad y de salario, te pueden denegar la concesión a causa de un mal historial crediticio. Es decir, si tienes deudas pendientes o si has formado parte de listados de morosos como ASNEF y EQUIFAX, lo más probable es que el banco eche por tierra la viabilidad del préstamo que estás pidiendo. Tu pasado es determinante en tu futuro.

Inmuebles en malas condiciones

Las condiciones de la propiedad son otro de los elementos que los bancos estudian a fondo antes de conceder el préstamo. Por ejemplo, las casas que carecen de instalaciones básicas como la cocina, el baño o la calefacción pocas veces se pueden adquirir a través del modelo de préstamos tradicional. O, por supuesto, las casas de emergencia o las de baja demanda.

Por otro lado, en el caso de la compra de segundas viviendas, esto suele ser todavía más habitual. Muchos bancos no conceden préstamos para inmuebles situados en zonas con un gran volumen de oferta, pero con baja calidad en la industria de la construcción. Por consiguiente, la ubicación, la calidad y el tipo de inmueble también van a condicionar la viabilidad del crédito.

Situación personal del solicitante

Terminamos con este listado para hablar de la situación puramente personal del solicitante. La edad ideal para pedir una hipoteca se sitúa entre los 20 y los 30; ya que a partir de los 40 se empiezan a complicar las cosas. En cuanto a la situación sentimental, solicitar el préstamo en pareja resulta más viable que hacerlo por cuenta propia.

Como puedes observar, son muchas las razones que pueden llevar a la denegación del préstamo. Hablamos de la operación financiera más importante de tu vida y, si quieres reducir el margen de error, lo más apropiado es que te rodees de los mejores asesores hipotecarios. Estos profesionales tienen la suficiente experiencia en el sector como para hablar en tu nombre y convencer a los bancos de tu capacidad de pago. Quienes no se limitan a dar luz verde a la hipoteca en cuestión, sino que buscan las mejores condiciones posibles en el proceso.