viernes 19.08.2022
La ciudad

Miedo e incertidumbre en las familias con asesinados por el franquismo

Las familias de las numerosas personas represaliadas, vilipendiadas, ultrajadas y asesinadas por el régimen franquista en Córdoba y acólitos, que comenzó en el momento del golpe de estado militar de 1936, se han presentado con humildad a las puertas del Ayuntamiento de Córdoba para recordar que sus familiares siguen estando en cunetas y fosas del camino como animales a la espera de que se les saque de la tierra anónima y se les conceda una sepultura con sobre y apellidos como pretenden la mayoría de españoles, habida cuenta de que este país, con su particular culto a los muertos, así lo requiere, sean del color que sean y tengan la mentalidad que tengan (y en eso izquierdas y derechas parecen ir  cultural y antropológicamente de la mano).

Ha sido Carmen Sánchez Sánchez, portavoz de la Plataforma de la Comisión de la verdad en Córdoba, la que hay tenido que alzar la voz antes la sordera de la mitad de la población que no quiere problemas con el más allá ni con la historia para recordar y reclamar que hay todavía 143.353 personas desaparecidas de entonces (el equivalente a algo más de tres veces la actual Lucena cordobesa) en fosas comunes (como acabó el propio Mozart), según los datos aportados por el auto de la Audiencia Nacional de 16 de octubre de 2008. De ellos, más del 40%, es decir 54.000 personas son desaparecidos en Andalucía (ahí al lado y por todo alrededor) y más del 8% del conjunto en todo el país, o sea 11.581, son en Córdoba capital y os pueblos de la provincia.

Según ha dicho Sánchez ni un ápice de ironía en sus palabras, al ritmo con que van las exhumaciones de las fosas y la identificación genética, "harían falta 954 años para sacar todos los cuerpos que hay y otros 1.000 años y pico más para identificar sus nombre y familias". Eso no en el país, sino solamente en la provincia de Córdoba. Un tiempo lamentablemente largo para una sociedad, como la española, que siente el culto al muerto como algo muy profundo.

"Estamos en un momento histórico urgente en cuanto a las víctimas y los familiares, y lo que pedimos como prioritario y urgente es que se continúe con la exhumación de las fosas y con la identificación genética con todas las prisas del mundo, porque están falleciendo los familiares directos, hijos y nietos y habrá un momento en el que nadie quiera ni pueda recuperar a esas exhumaciones", ha señalado Carmen Sánchez Sánchez.

Los familiares no han ocultado su miedo a que la llegada de la derecha y la ultraderecha al Gobierno autonómico y al gobierno local pueda paralizar todo el proceso alegando lo de siempre: Que hay que echar una gruesa capa de tierra sobre los errores del pasado para evitar que sean molestos. De igual modo, temen que se vuelva a enardecer las figuras de un tiempo pasado acorde con las ideologías actuales retirando la placa en el Ayuntamiento en memoria al último alcalde cordobés de la República antes del golpe del Estado militar y de los funcionarios que también fueron 'purgados' por una España 'mejor', al tiempo que se devuelvan los nombres de calles a personas que estuvieron codo con codo con el régimen franquista en Córdoba.

"Esperemos que no retiren placas y nombres de calles ya cambiados, porque estaremos nosotros, las asociaciones y familiares de las víctimas del franquismo, para seguir peleando y seguir luchando para que se cumpla la Ley de Memoria Histórica democrática".

Una Ley que a día de hoy tendría que haber sido exactamente igual con las víctimas de uno u otro bando, ganara quien ganara en aquella muy nefasta contienda civil entre 1936 y 1939.

TEXTO Y FOTOS: JAVIER MARTÍNEZ COLLANTES.

Miedo e incertidumbre en las familias con asesinados por el franquismo