jueves 09.12.2021
Deportes

FOTOGALERÍA: La 'manita' del Córdoba CF a un Cacereño que no creyó nunca en sus posibilidades

Tres puntos más al saco con una 'manita' de las que duelen del Córdoba CF al que hasta ahora era el inmediato perseguidor del líder del Grupo  IV, el Cacereño. El Arcángel ha acogido la mejor entrada de la temporada quizá para ver al peor rival que se ha pasado por la ribera del Guadalquivir hasta estas alturas del campeonato. Y eso que el duelo, aunque desigual, porque al equipo cordobesista no hay quien le tosa en la categoría, prometía ser intenso. Y lo fue, pero casi todo el tiempo en uno de los platillos de la balanza, que eran los locales.

No vamos a hacer una reseña del partido, porque a estas alturas todo el mundo sabe lo ocurrido esta tarde en la capital cordobesa, pero sí se puede hablar de sensaciones, con las que se podrá estar o no de acuerdo. Si por algo ha destacado hoy el CCF ha sido porque ha agobiado de tal modo al rival extremeño que incluso con cuatro goles ya en el luminoso daba la sensación de que quienes iban perdiendo eran los locales.

¿Por qué? muy sencillo, no daban un balón por perdido, la presión se practicaba desde la zona alta y asfixiando cualquier intento de ataque del rival (alguno hubo que hizo apretar los dientes a la grada), además de que se ha sabido romper perfectamente la frondosa línea defensiva del Cacereño de cinco hombres casi con demasiada facilidad.

Y es que los de Julio Cobos con el segundo gol ya estaban rotos y entregados, y eso que prácticamente se había estrenado la segunda mitad y faltaba todo un mundo para el final. En esta ocasión se ganó el partido prácticamente en la primera mitad, pero irónicamente el aluvión de goles llegó en los segundos 45 minutos.

Ha sido un partido, además, para comprobar el estado físico y mental de los de Germán Crespo. De este modo, da gusto ver jugar a Simo, por su fina técnica, pero también hay que decir que le falta algo de envergadura para encarar a determinados defensas (hay veces que da la sensación de ver un choque inminente entre un turismo y una motocicleta), además de que requiere un poco más de velocidad punta.

Otro que resulta un placer ver jugar es a Willy. Parece que no está y de repente en medio metro se saca de la manga una diablura y rompe la red o hace extremadamente sencillo lo complicado con una picardía, como su segundo gol de hoy de bellísima factura.

Fuentes es otro que nada más salir besó el santo y eso es indicativo de que la pegada de los blanquiverdes es durísima y hace daño en todos los partidos. Y cuando parecía que los locales ya no querían hacerle más daño al rival vino el quinto, la manita nada más iniciarse el primer minuto del descuento final.

Igualmente y salvo por alguna ocasión del Cacereño, la defensa ha estado sólida y la portería se ha mantenido a cero con una única intervención (y buena) de Carlos Marín. Se dan por tanto los ingredientes necesarios para estar ascendidos mucho antes de que acabe una competición que de nuevo hay que señalar que le viene muy pequeña a los de la ribera del Guadalquivir y donde parece mentira que los únicos dos puntos que haya perdido el CCF hayan sido con el que ahora está el último del grupo, el Tamaraceite. 

Dicho lo cual, no está de más hablar del jugador número 12. Incondicional, animador, actuando a modo de fuelle constante, con canciones, con palmas, con gritos, con bailes, poniendo voz al enfado de los jugadores (como cuando Simo recibió un feísimo manotazo en la cara que dio con su cuerpo en el suelo sin que al trío arbitral viera nada punible), en algunos casos con epítetos al árbitro de los que hacen sacar inmediatamente el mensajito en las pantallas de 'no a la violencia'.

El público se divierte con los jugadores y los jugadores notan las buenas vibraciones de la grada cuando ésta se lo pasa bien, y juegan mejor. Es así de simple. Llegó un momento en que se generó desde Preferencia una ola-tsunami que dio hasta cuatro veces la vuelta al estadio, como ejemplo del excelente ambiente vivido en la grada. Una más que inmejorable manera de acabar un fin de semana con una sonrisa en la boca.

Por cierto, muy bonito el gesto de animar y aplaudir al Cacereño en los últimos segundos del partido como señal de respeto desde la grada al rival.

Pero como te digo una cosa, te digo la otra. Sigue habiendo pandemia y es más que obligatorio el uso de la mascarilla en los estadios, aunque den la sensación de que están al aire libre, por la proximidad del público unos con otros. Es verdad que una inmensa mayoría la llevan (en algunos casos de aquella manera por debajo de la nariz o a media cara), pero hay un número no pequeño de esos más de 8.500 espectadores que prescindieron de ella a medida que avanzaba el partido.

La incidencia acumulada está subiendo de nuevo y no se puede bajar la guardia, y en ese punto los vigilantes de seguridad deberían cumplir algo mejor sus funciones, entre ellas la de obligar al uso de mascarillas a todo aquél que prescinde de ella.

Ficha técnica

Córdoba CF: Carlos Marín, José Ruiz, José Cruz, José Alonso, Ekaitz Jiménez, Julio Iglesias (Toni Arranz, m. 59), Javi Flores (Viedma, m. 69), Puga (Adrián Fuentes, m. 59), De las Cuevas (Casas, m. 45+2), Simo y Willy (Luismi, m. 69).

Cacereño: Fran, Espinosa, Rubén Sánchez, Josín (Luis Hernáiz, m. 64), Carlos Daniel, Gayoso, Kamal, Yael (Carlos Fernández, m. 64), José Ramón (Manu Mosquera, m. 76), Jorge Barba (Bermu, m. 64) y Solano (Teto, m. 76).

Árbitro: Madrid Martínez (Comité Murciano). Expulsó por doble amarilla a Kamal (m. 86) y con roja directa a Ismael Bolívar, utillero del CCF a petición del árbitro auxiliar (m. 37). Sacó amarilla a Julio Iglesias y Puga, por los locales, y a Espinosa, Josín, Bermu y José Ramón, por los visitantes.

Goles: 1-0, Willy (m. 22). 2-0, Casas (m. 51). 3-0, Fuentes (m. 60). 4-0, Willy (m. 66). 5-0, Luismi (m. 90).

Incidencias: Partido de la  undécima jornada del grupo IV de Segunda RFEF, disputado en El Arcángel, con terreno de juego en buenas condiciones, ante 8.597 espectadores.

FOTOGALERÍA: La 'manita' del Córdoba CF a un Cacereño que no creyó nunca en sus posibilidades