viernes 03.02.2023
Cultura

Un San Rafael un tanto atípico

Ha sido una celebración de San Rafael un tanto atípica para lo que es Córdoba. Por un lado, la prohibición de encender fuego en Los Villares por parte de la Junta debido al clima y la sequedad del monte, con los riesgos de incendio que eso conlleva, han dejado la Sierra cordobesa un tanto huérfana de visitantes, porque eso de llevarse la comida ya hecha de casa no casa ni con el día ni con la filosofía de lo que es un perol original, que requiere de un timonel experto al que suministrar comida y bebida mientras vigila las llamas y al que denostar o alabar según haya quedado de rico el arroz.

Por contra, la idea del Ayuntamiento de facilitar un espacio en El Arenal, con miles y miles de kilos de leña facilitados para las hogueras, ha tenido una acogida ciertamente desigual. Eso no significa que la zona del recinto ferial estuviera vacía de 'peroleros'. Para nada. Numerosas familias han sabido tener cabeza para hacer frente a la singularidad de las circunstancias e ir en contra de lo que dicta la tradición y salir para disfrutar de un perol urbanita, aunque fuera en un amplio espacio abierto junto al río.

Pero no era sólo una cuestión de costumbres. El recinto de El Arenal adolece, como llevan advirtiendo desde hace años los que ubican allí sus casetas en la Feria de Nuestra Señora de la Salud, de la más mínima sombra para disfrutar a pleno sol (aún siendo ya finales de octubre) de un 'día de campo'. Los Villares está tachonado de árboles que dan frescor y sombra al paisaje. El recinto ferial es un terreno ralo de vegetación y de un sólo vistazo se podía adivinar dónde estaba la escasa sombra del día.

Exacto, allí donde se concentraban los peroles.

Eso sí, la sensación de vecindad ha sido mucho mayor ahora que las familias han estado casi codo con codo compartiendo sombra, con lo que más de uno ha llevado a cabo intercambios de recetas, bebida o material culinario.

Por ahora, ya van dos años seguidos en los que han fallado los peroles en la Sierra cordobesa. Este año, por la sequía; el anterior precisamente por todo lo contrario, ya que había amenaza de lluvia, a pesar de que se quedó en un mero amago de agua, y eso echó para atrás a numerosos cordobeses.

Habrá que ver si en 2018 se vuelve a Los Villares de una forma normal y natural, si El Arenal se convierte en la nueva zona de encuentro 'sanrafaeleño' o si se da el fenómeno de repartir entre ambos espacios a partes iguales los arroces cordobeses.

Un San Rafael un tanto atípico