martes 24.05.2022
Cultura

Rock en estado puro con Kiss

El problema de Kiss es que con toda la parafernalia que rodea a su carrera desde el inicio mucha gente ni siquiera hace caso de su música y se les juzga no por las composiciones, sino por el artificio, las máscaras, la 'identidad secreta' y el resto de aditivos. Y Kiss es mucho más que eso. Si algo lo demostró fue la elección de Tommy Thayer como guitarra solista.

Ayer en el coso de Los Califas el nuevo 'Ace Space' supo cómo llegar a un público con su forma de interpretar no con acordes, sino con el infinito punteo del Rock, porque era Rock lo que sonó ayer en Córdoba y no Heavy. Kiss no es un grupo Heavy y como mucho es de Hard Rock, pero Rock al fin y al cabo. Thayer discurrió que nada mejor para un Festival de la Guitarra que añadir a su propio estilo la presencia de otros grandes y por momentos fue capaz de traer a escena a Eric Clapton o a Pete Townshend, en un largo solo a quien acompañó únicamente la batería de Eric Singer.

Y no fue la única alusión a The Who. En mitad de uno de sus temas emblemáticos, 'Lick it up' ('Lámelo'), insertaron con maestría parte del 'Baba O'Riley', una de las canciones principales del disco 'Who's next' de 1971, compuesta precisamente por Townshend.

No estuvo llena la plaza. Faltaban algunos huecos que permitían el libre tránsito por la pista sin agobios. Los suficiente como para poder elegir un lugar de buena acústica, aunque eso significara tener que desplazarse unos metros más atrás para captar la brutalidad del sonido y los matices que a veces ocultan como un tesoro. Los más veteranos (que los había y a manos llenas) quizá echaron en falta algunos temas de la primera época de Kiss, pero el grupo claramente liderado por Paul Stanley, que hasta ha llegado a desplazar un poco en protagonismo al cofundador y bajista, Gene Simmons, prefirió centrarse en la última época, teniendo en cuenta que ya han anunciado que no habrá ni un solo disco más.

A pesar de todo, los allí desplazados no salieron defraudados para nada. Especialmente con el vuelo colgado en un cable hasta una pasarela en mitad de la plaza a cargo de Paul Stanley donde interpretó uno de los temas allí en solitario antes de volver al escenario plagado de efectos de luz, sonido y fuego, así como plataformas hidráulicas flotantes. Lo normal en Kiss.

Buena entrada, excelente calentamiento de ambiente a cargo de los grupos anteriores, entre ellos Mago de Oz (que sonaron correctos y que salieron con una parafernalia heavy mayor de lo habitual), confetti, fuegos de artificio y mucha música para una noche mágica y, lo que es mejor, sin conflictos ni problemas de ningún tipo, aunque para evitar males mayores se había realizado ya un impresionante despliegue de medios sanitarios, policiales y de seguridad privada.

Rock en estado puro con Kiss