La misa en honor a la Virgen de los Dolores, celebrada este Viernes de Dolores en el Santuario de Capuchinos, ha servido en Córdoba como antesala espiritual de la Semana Santa. La celebración, presidida por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha reunido a numerosos fieles en torno a una de las devociones más profundas de la ciudad.
Tras la eucaristía, el prelado ha aprovechado su intervención para lanzar un mensaje claro en favor de la paz ante los conflictos que sacuden actualmente al mundo, especialmente las guerras en Ucrania y en Oriente Medio. Fernández ha reclamado el fin de la violencia y ha insistido en la necesidad de detener el uso de las armas y trabajar por el entendimiento entre los pueblos.
El obispo ha recordado que las armas mencionadas en los relatos bíblicos de la Pasión de Cristo hoy forman parte de los museos, pero han sido sustituidas por otras mucho más destructivas. Entre ellas ha citado los misiles y, especialmente, los drones, cada vez más presentes en los conflictos actuales.
Ante esta situación, Fernández ha hecho un llamamiento tanto a la oración como al compromiso personal con la paz. Según ha señalado, la guerra no conduce a ninguna solución y sigue causando la muerte de numerosos inocentes. En este sentido, ha recordado las palabras de Jesús a Pedro en el Evangelio, cuando le pide que envaina la espada, como símbolo de la renuncia a la violencia.
El obispo también ha pedido que la sociedad avance por el camino de la concordia, tanto en España como en el resto del mundo, apostando por valores como el perdón y la comprensión, que ha definido como las verdaderas “armas” del mensaje cristiano.
Durante la homilía, Jesús Fernández ha destacado además la fuerte devoción que rodea a la Virgen de los Dolores en el entorno de Capuchinos, donde cada año se congregan numerosos fieles para venerar a la que es considerada la Señora de Córdoba. Ante su imagen, el obispo ha elevado una oración por todas las personas que sufren.
En su reflexión también ha invitado a los creyentes a mantenerse firmes en la fe, no solo en los momentos de alegría, sino también en las etapas difíciles de la vida. En ese contexto, ha recordado a personas que atraviesan situaciones de gran dolor, mencionando el caso de Noelia, una joven que ha pedido morir tras una vida marcada por el sufrimiento.
Finalmente, el obispo ha pedido oraciones por las madres que sufren la pérdida de sus hijos o seres queridos, víctimas de las adicciones, el terrorismo o la guerra, y ha concluido su mensaje apelando a la responsabilidad colectiva y al compromiso firme en defensa de la vida.