FOTOGALERÍA: Texas desata su calor en Córdoba: una noche de música, abanicos y de 'Oh my God'
No era fuego lo que ardía anoche en el Teatro de la Axerquía. Era el calor seco y aplastante de Córdoba en julio... y la electricidad de Texas, el grupo escocés que inauguró la 44 edición del Festival de la Guitarra de Córdoba con un concierto que convirtió el sofoco en fiesta.
“Oh my God!” exclamó una y otra vez Sharleen Spiteri, voz, alma y carisma de la banda, visiblemente impactada por el calor que caía como plomo fundido sobre el escenario. “¡Nunca había sentido nada así!”, confesó entre risas, mientras señalaba los abanicos del público con mezcla de asombro y envidia. Pero si algo quedó claro desde el minuto uno, es que ni el bochorno andaluz ni las décadas sobre los escenarios han apagado la energía de Texas. Más bien al contrario.
Con más de 35 años de carrera, los de Glasgow demostraron que la química entre ellos —y con el público— sigue intacta. En uno de los momentos más entrañables de la noche, Spiteri bajó del escenario para tomar prestado un abanico y sofocar su calor, desatando los aplausos y carcajadas de los asistentes. Más tarde, aceptó una cerveza desde las primeras filas y dio un trago, como quien sella un pacto improvisado con la ciudad: esto va en serio, vamos a sudar juntos esta noche.
Y así fue. La banda desgranó con solvencia sus grandes éxitos —“Say What You Want”, “I Don’t Want a Lover”, “Summer Son”— mientras el público, incombustible, coreaba cada verso, bailaba sin tregua y respondía con entusiasmo a cada gesto cómplice desde el escenario. No hubo artificios innecesarios. Solo música, calor, emoción y una comunión casi tribal entre artistas y asistentes.
El Festival de la Guitarra de Córdoba no podía haber empezado de mejor manera. Texas no solo encendió el escenario: derritió cualquier barrera entre el rock británico y el alma andaluza. Y si algo quedó claro anoche, es que, con abanico o sin él, Córdoba está más que preparada para seguir vibrando.