LA CIUDAD

Cosmos, vista desde dentro

El director en Andalucía de la cementera Cosmos, José de la Vega, se ha hecho de rogar a la hora de responder a las preguntas de los periodistas locales, a los que había invitado esta mañana a conocer el proceso de funcionamiento interno de la fábrica, aunque, al final, salvo la cuestión del ahorro que les ha supuesto sustituir en lo que va de año parte del combustible de coque de petróleo por combustible derivado de residuos (CDR), ha lanzado sus cuatro consignas de forma clara y contundente.

Porque si algo ha reconocido el responsable de la fábrica es que desde que comenzó el año 2017, la cementera lleva valorizando residuos, amparada en la licencia para fabricar cemento con la que ya cuentan. No obstante, De la Vega también ha querido aclarar que la mayoría del combustible usado sigue siendo a día de hoy conque de petróleo, mientras que el uso de CDR entra dentro de los límites "que nos permite nuestra licencia", ha explicado, para insistir en la idea de "no nos falta ninguna licencia de las que tenemos, porque en caso contrario no estaríamos valorizando, y es algo reconocido no sólo por la legislación medioambiental, sino también por tribunales que la valorización no es más que una fase más de la actividad de fabricación de cemento".

La idea de la visita guiada por el máximo responsable de la cementera en Andalucía era dar a conocer, en medio de la polémica con el Ayuntamiento sobre un posible traslado de la fábrica hacia la Campiña del término municipal, cómo se elabora el combustible que se está usando a día de hoy, cómo se transporta hasta Córdoba y cómo se lleva a cabo el proceso. En este sentido, el director ha explicado que la industria del cemento necesita una gran cantidad de energía, ya que el 40% del coste de la fabricación de cemento viene de ahí, y aproximadamente la mitad de ese porcentaje, es decir el 20%, "es energía eléctrica que utilizamos para mover los equipos y los molinos para triturar nuestra materias primas".

Fabricación del clinker

El resto se desvía para servir de combustible que elevará la temperatura del horno lo suficiente como para fabricar clinker, la base mineral para producir cemento y que requiere de unas temperaturas de entre 1.350 y 1.450 grados centígrados. Hasta la fecha en ese horno se ha ido usando distintos tipos de combustibles, como el petróleo, la huya o el fuel, y "ahora lo que estamos haciendo es sustituir la parte del petróleo por otro combustible, que es lo que están haciendo en la inmensa mayoría de las fabricas de cemento de Europa".

La razón, para ello, es doble. Por un lado, está el punto de vista económico, ya que la cementera "necesita estar al mismo nivel de costes que el resto de la competencia y la industria y el coste de este combustible es algo menor", ha explicado De la Vega, quien ha negado que les salga gratis o incluso que se les pague por quemarlo, "como se ha llegado a decir".

El otro motivo es el medioambiental. Partiendo de la idea de que "toda actividad humana es contaminante y quien diga lo contrario falta a la verdad", en palabras del director el CDR produce menos emisiones por tonelada que el utilizado ahora, además de que se trata de un combustible que se evita que acabe en los vertederos.

Lanzado el mensaje que pretendía desde el principio, el director fue sometido luego a una batería de preguntas por parte de los periodistas más relacionadas con la polémica abierta entre la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) y la cementera, licencias o posibles trasladado. "Las razones por las que actúa así la Gerencia deberían preguntárselo a ellos, pero sobre la desmoralización, sólo sabemos que se ha aprobado en Pleno continuar con un trámite de innovación del PGOU que saldrá a información publica y cuando leamos en qué consiste podremos tener una idea de las consecuencias que puede tener para nosotros", ha dicho.

Sin propuesta formal

Sobre su salida hacia la zona de la Campiña, De la Vega ha asegurado no tener otra información más que los medios de comunicación. "Cuando nos hagan una propuesta en firme, la estudiaremos y podremos saber en qué consiste", ha puntualizado, para añadir que un traslado implica una fábrica nueva, lo que, a su vez, requiere unas inversiones "inviables desde el punto de vista financiero, por lo que no vemos que eso pueda tener una viabilidad en otra zona diferente a la actual".

Dicho lo cual se pasó directamente a los futuribles. ¿Qué pasaría con Cosmos si finalmente la innovación sale adelante y se les obliga a trasladarse? "Sin la herramienta del CDR, los costes de esta fábrica estarían muy perjudicados respecto al resto de la competencia", a pesar de que el director ha confirmado que el consumo de cemento está aumentando ligeramente tras unos años de recesión.

"Hoy en día entender una fabrica sin la posibilidad de valorizar los combustibles que la tecnología, el medio ambiente y la legislación nos permite utilizar, es condenarla al fracaso en un tiempo relativamente corto", ha advertido, para recordar que si no pueden estar a un nivel equiparable con el resto de la competencia en el mercado "eso limitará las posibilidades de venta de la fábrica, con unas consecuencias muy malas".