Económicamente el turismo provoca un efecto multiplicador en nuestra economía. Si a esto le sumamos que precisamente en Córdoba y provincia no existen muchas más alternativas de crecimiento sectoriales, el turismo se convierte en el motor económico por excelencia. En el caso del turismo gastronómico no iba a ser diferente al turismo en general, lo cual significa que estimula el crecimiento de otros sectores económicos y crea puestos de trabajo directa e indirectamente, y de un modo u otro, ayudará a redistribuir la renta entre regiones en caso de ser puesto en valor.

Puesto que entre las satisfacciones de las necesidades humanas está la alimentación y ésta, al estar unida al turismo, nos da el germen para el nacimiento del turismo gastronómico. Así mismo, la cultura interna y costumbres del lugar visitado y su gastronomía están íntimamente ligadas. Se entiende, pues, la relación directa del turismo cultural con el turismo gastronómico, siendo éste uno de sus subsegmentos.

Una cuestión es clara: Turismo gastronómico es un concepto mucho más amplio que ir a degustar comida a un restaurante. Lógico. Es mucho más, pero ese concepto lo comentaremos en otra ocasión. Hoy nos interesa conocer "cómo es ese turista gastronómico".

Por lo pronto, el turista gastronómico proviene tanto nacional como internacional, con formación y poder adquisitivo medio-alto.

Prefiere viajar acompañado. Suele ir en pareja y tiene una capacidad de gasto por encima de la media nacional.

Busca destinos singulares, con un relato turístico auténtico y local, una identidad bien definida, de modo que la diferenciación es un factor clave.

Valora los productos autóctonos y aprecia su protección y reconocimiento, y demanda productos sostenibles, tradicionales y de cercanía.

Exige calidad y un alto nivel de profesionalidad junto al servicio en todos los recursos que conforman el conjunto de la cadena de valor del turismo gastronómico. En definitiva nos hace mejorar continuamente.

Tiene un elevado nivel cultural.

Convive con innovación y tradición, no sólo en cuanto a la oferta gastronómica, sino también en los hábitos de búsqueda de información, congresos gastronómicos siendo grandes consumidores de nuevas tecnologías y a la vez disfruta y busca  la visita a bodegas, almazaras o denominaciones de origen, con solera por ejemplo.

Hay quien puede pensar que esta tipología de turista no nos interesa. Grave error. Precisamente, este tipo de turista son los que atraen a muchos otros y forman parte de lo que se conoce 'coloquialmente' como un turismo de calidad.

Tras mi asistencia como ponente al Congreso Gastronómico Andalucía sabor 2017, asistir a Granada Gourmet 2017, Jaén Aove 2016, y más jornadas gastronómicas que no vienen al caso ahora, existen diversas cuestiones que es bueno recordar que aún adolecemos en Córdoba. No como crítica destructiva y con segundas intenciones, sino como una crítica constructiva: Un recordatorio para que no se nos olvide y con el único sentido de atraer a nuestro turista gastronómico, y son éstas y muchas más, pero desde mi opinión personal podemos citar:

  • El Palacio de Congresos aún no está operativo. En principio, actualmente, tenemos sedes de administraciones públicas o privadas pero de las actuales ninguna está preparada para eventos gastronómicos.
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  • No tenemos un evento gastronómico global en Córdoba. Es decir, que se enfoque no sólo a los Jefes de Cocina sino a todos esas materias que hacen  la gastronomía y que atraen al turista gastronómico (Economía, Marketing, gestión empresarial, enología, sala, Denominaciones de Origen, almazaras, rutas gastronómicas, catas de vino, explicación de materias primas autóctonas ). En los Congresos citados anteriormente existen multitud de talleres al respecto de las diferentes materias. Un dato observado, el público no quiere ver tanto al jefe de cocina hablando.  La tendencia ahora es el concepto global de lo que hacen. Por cierto, me apena  que tengan que venir de fuera a organizar y presentar  el pasado mes de septiembre una jornada  como la 'Culinary Action' y por otro lado me da alegría porque al menos alguien viene a organizarla.
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  • Los nuevos cocineros. Existe actualmente toda una generación de magníficos jefes de cocina de treinta y tantos años. Cuando les preguntas por la generación que viene todos se preguntan dónde estarán. Problema de futuro que esperemos que no sea como se intuye.
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  • Las instalaciones de la antigua Escuela de Hostelería de Córdoba en 'las antiguas lonjas' permanecen cerradas no sumando profesionales tan necesarios al sector. Este apartado daría para mucho. En mi opinión, cuando sea retomada con otro o igual nombre en este punto no puede estar la gestión en manos de una sola empresa o ente. Debe tener un consejo asesor que represente a todas las materias de la gastronomía vía instituciones u organismos. Sólo de esta forma se asegurará su supervivencia.
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  • Nos falta unión y coordinación en general en cuanto a turismo gastronómico. Esto no significa que nos llevemos mal, sólo que se debe cuidar este tema para conseguir el objetivo deseado. Siendo objeto de análisis en artículos de opinión futuros por mi parte. Por supuesto, un jefe de cocina no puede ser desde luego un punto de unión, puesto que tiene sus propios intereses y son legítimos. El secreto está en unir a todos los implicados alrededor de una mesa.
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  • No quiero terminar esta opinión dando un aspecto negativo y de futuro incierto. Al contrario, si faltan muchos aspectos en materia de turismo gastronómico por resolver también tenemos muchos puntos a favor para incrementar el denominado turismo gastronómico. Simplemente, se trata de saberlos vender, encauzarlos y potenciarlos. Pero primero conocer al turista gastronómico es básico. Miremos al futuro con objetivos claros y tengamos presente que aún quedan muchas cosas por hacer.