• Martes, 25 de Abril de 2017

La Unión Provincial de CCOO de Córdoba celebrará los próximos 24 y 25 de marzo su XI Congreso en el que se analizará la labor realizada en el último mandato, se debatirán la líneas de trabajo para los próximos cuatro años y se procederá a la renovación de los órganos directivos del sindicato, entre ellos, el de la Secretaría General que yo he ocupado durante los últimos 12 años.

Más de dos tercios de mi mandato al frente de CCOO de Córdoba han transcurrido durante la crisis; durante la época de las políticas duras de recortes, de los ajustes y también del cierre de empresas, de la pérdida de empleo y de la merma de las condiciones laborales. Todo ello ha requerido un sobreesfuerzo por parte de las personas que conformamos el sindicato para contrarrestar la pérdida de derechos que ha sufrido la clase trabajadora a causa de las políticas neoliberales.

A pesar de los continuos ataques al sindicalismo de clase desde la derecha, CCOO ha seguido estando muy presente en el mundo el trabajo. Muestra de ello es que durante estos duros años de crisis ha afiliado de media 3,5 personas diarias y son pocas las organizaciones que tienen esa capacidad de atraer a gente a su seno. 

Las reformas laborales han supuesto un reto para el sindicato que ha logrado mantener la negociación colectiva sectorial en la provincia pese al duro varapalo que la reforma laboral del PP supuso para ésta, con la eliminación de la ultraactividad y el fomento de la negociación entre empresas y trabajadores y trabajadoras. Mantener ese marco de protección laboral en estos años de desgularización ha sido uno de los logros más importantes del sindicato para el que la recuperación del diálogo social, que desapareció durante el mandato del PP en el Ayuntamiento de Córdoba y de la Diputación Provincial, es otra cuestión fundamental, ya que la concertación social puede impulsar muchas políticas que mejoren la situación de los trabajadores y trabajadoras. 

El Congreso se celebra bajo el lema 'CCOO avanzando con la sociedad', porque somos parte de la sociedad y porque tenemos un firme compromiso con la realidad de las personas a las que representamos. Pero aún más. Este lema también pone de manifiesto nuestro objetivo, que no es otro que mejorar el nivel de vida de las trabajadoras y trabajadores, y también de la sociedad en general, e impulsar el crecimiento económico en la provincia.

Para ello, hay que seguir luchando por el empleo estable y con derechos y combatir la contratación irregular, que son tareas permanentes en las que el sindicato debe seguir profundizando junto a la apuesta por un cambio de modelo productivo que pase por el desarrollo de la industria, sobre todo, vinculada al sector agroalimentario y las energías renovables, pero también con una apuesta por la I+D+i y por convertir a Córdoba en un centro logístico de primer orden.

Nuestro compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres y contra la violencia machista es una tarea transversal en la labor de cada día del sindicato. Estar presente y colaborar con las plataformas y organizaciones feministas que luchan en esta línea debe continuar siendo un eje estratégico de nuestra organización, pero también la negociación colectiva tiene que ser un espacio de lucha contra una lacra que relega a más de la mitad de la población, por lo que debemos implementar medidas que contribuyan a erradicar el acoso o la discriminación que sufren las mujeres en muchas ocasiones por su propia condición de mujeres. 

Además, debemos fortalecer aún más el compromiso con las personas inmigrantes y, como no puede ser de otra forma, con la protección social, con el fortalecimiento y la mejora en materias como la educación, la sanidad, la atención a la dependencia, las pensiones o los servicios sociales.

A nivel interno, acercarse a las pyme, que es uno de los talones de Aquiles que tenemos, porque el tejido productivo de la provincia está muy atomizado y es muy difícil llegar al conjunto de las empresas y centros de trabajo, y crecer en afiliación y participación de las personas afiliadas son dos de los retos más importantes para el sindicato, que seguirá trabajando para convertirse en la primera fuerza sindical de la provincia, porque eso tiene implicaciones importantes en la negociación colectiva. 

En el ámbito de lo personal, dirigir un sindicato como CCOO en un marco socioeconómico tan complicado no ha estado exento de desafíos. Estar al frente de la Secretaría General requiere la necesidad de consensuar al máximo y de armonizar lo más posible las distintas sensibilidades, opiniones y propuestas que se hacen dentro del sindicato. Una tarea que, personalmente, me ha enriquecido mucho, porque me ha obligado a esforzarme, a escuchar, a ver cuál es la verdad de otras personas, que no siempre es la mía, y eso me ha aportado también una capacidad de diálogo y de escuchar mucho mayor que la que tenía cuando accedí a este cargo en 2004. Tampoco es desdeñable la oportunidad que la Secretaría General me ha brindado para conocer a muchas personas magníficas tanto dentro de la organización como fuera de ella.

Llega el momento de la despedida. Pero no me voy con pena, porque estoy convencido de que hay que limitar los mandatos de quienes estamos al frente de las organizaciones de manera que también las dinámicas que imprimimos a los proyectos también tengan esa renovación necesaria para que la organización siga creciendo en cantidad, pero también en calidad.

Ahora llega el momento del cambio y, afortunadamente, CCOO cuenta con muchas personas con capacidad para estar al frente de la organización. Gente comprometida con las trabajadoras y trabajadores, con el sindicato y que tiene claros los objetivos y los fines de esta casa.

A mí ya sólo me queda desearles la mejor de las suertes.