Lunes 24.02.2020
Opinión
Guillermo López Lluch
08:30
10/01/17

Y vuelve la moda de las dietas

Y vuelve la moda de las dietas

Tras las campanadas de año nuevo vienen las buenas intenciones: hacer mejor las cosas, ser más feliz o desear salud a todos; y con la salud viene la intención de rebajar esos kilos de más (algunos gramos a lo sumo) que supuestamente se nos han pegado al cuerpo tras las comidas de empresa y familiares de estas fechas. No tenemos que pensar mucho, basta con repasar los cientos de imágenes hablando sobre los excesos nutricionales navideños o recordar los últimos días en los noticiarios televisivos. Pero con esta intención vienen las dietas para conseguir una rebaja inmediata, como si de una prenda de ropa o electrodoméstico se tratase. Y ahí tenemos las famosas dietas disociativas, la dieta Dunkan, la paleodieta o la dieta del astronauta entre otras. ¡Memeces!

Lo primero que debemos hacer es comprobar verdaderamente si se nos ha acumulado la grasa o si simplemente necesitamos unos días de normalidad nutricional para volver a nuestro estado general. Debemos pesarnos durante varios días y en las mismas condiciones que lo hacíamos antes para ver cómo varían los guarismos de la báscula porque, créanme, puede variar mucho de un día para otro. Y en segundo lugar seguir una regla muy simple: para adelgazar lo que hay que hacer es gastar más calorías de las que ingerimos. Es tremendamente sencilla, pero efectiva. Y para gastar más lo que hay que hacer es dejar el sofá por un rato y hacer que el cuerpo se mueva más que de costumbre. Así podremos ir reduciendo el lastre que puede que se nos haya acumulado durante estos días y, además, tonificar un poco más esos músculos que tenemos en algo en desuso.

Si pretendemos hacer uso de una dieta hay que tener en cuenta varias cosas importantes. Primero, que cualquier dieta que nos prometa una pérdida de peso rápida es muy posible que sea problemática a largo plazo e incluso peligrosa. Segundo, que ninguna dieta adecuada puede estar basada en la reducción importante de componentes esenciales en la alimentación, estos son: carbohidratos, proteínas, lípidos y vitaminas. Y tercero, que nuestro cuerpo va a actuar frente a un cambio drástico modificando su comportamiento para adaptarse a una situación anómala y eso puede llevar a complicaciones que pueden conducir a problemas de salud.

Debemos ser sensatos y conocer que el conjunto de reacciones químicas que se producen para utilizar los nutrientes, es decir, lo que conocemos como metabolismo, es un sistema complejo y en equilibrio que se modifica si variamos importantemente nuestra nutrición. Por tanto, cualquier variación radical en las condiciones nutricionales provocará un cambio del metabolismo hacia la mayor efectividad en las condiciones nuevas que puede llevar a disfunciones relacionadas con la actividad renal, la diabetes o la utilización de las grasas entre otras. Dietas como las disociativas, la dieta paleolítica o la dieta Dunkan suponen un enorme desequilibrio en la proporción de nutrientes de una dieta sana y equilibrada. Estudios recientes han demostrado que el cuerpo responde a estas dietas buscando un nuevo equilibrio que puede producir grandes disfunciones en el hígado, en el riñón o en el sistema inmunológico. Por eso, debemos evitar a toda costa este tipo de dietas y practicar algo más sano y simple, reducir la ingesta calórica básicamente comiendo algo menos de lo que solemos hacer. El cuerpo ya hará lo que debe hacer pero sin sufrir grandes desequilibrios.

El otro componente en esta forma saludable de perder peso es aumentar el gasto calórico mediante una mayor actividad física. Para personas no habituadas, no es necesario que se pase de hacer prácticamente nada a intentar correr varios kilómetros en poco tiempo. El ejercicio físico necesita tiempo para provocar cambios en nuestro cuerpo y un exceso también puede producir graves problemas cardiovasculares o musculares entre otros. El cuerpo responde a un mayor requerimiento de actividad física de una manera progresiva por lo que es necesario que nuestra exigencia física también sea progresiva, continuada y perseverante. No pretendamos intentar perder un par de kilos sufriendo enormemente en un gimnasio durante un par de semanas ya que conseguiremos todo lo contrario: problemas musculares, posibles daños articulares y, especialmente, una excusa para dejarlo rápidamente. Debemos darle tiempo al tiempo y dejar que el cuerpo se adapte, se equilibre y nuestros músculos comiencen a ganar fuerza, potencia y flexibilidad conforme el ejercicio comienza a provocar sus efectos. Pero, recuerden, el equilibrio se produce en ambas direcciones y los músculos también se adaptan fácilmente a la falta de uso perdiendo fuerza, presentando menos potencia y perdiendo tonicidad. Por tanto, la actividad física debe ser un hábito continuo en nuestras vidas.

En resumen, no se dejen llevar por las tonterías nutricionales; en todo caso, pónganse en manos de nutricionistas que les llevarán la pauta de una dieta equilibrada. Si no lo hacen así, simplemente reduzcan su ingesta calórica y adáptenla pero sin perder el equilibrio nutricional y la combinación de alimentos. Recuerden un dicho sabio: desayunar como un rey, almorzar como un príncipe, cenar como un mendigo. Y, además, aumenten su gasto calórico incrementando su actividad física yendo al trabajo caminando, subiendo escaleras, o yendo a un gimnasio, pero, recuerden, con calma, tranquilidad y continuidad. Con estas dos simples modificaciones en los hábitos de vida conseguirán rebajar esos gramos que se han acumulado estas fiestas, mejorarán su digestión, mejorarán su capacidad física, se sentirán más felices y conseguirán una mejor capacidad cardiaca, muscular, renal, hepática y cerebral. Todos estos efectos ya han sido demostrados en múltiples ocasiones en estudios científicos serios. Aunque tal vez prefieran dejarse llevar por el primer cotilleo o comentario pseudocientífico que llegue a sus manos. Es su elección y su salud: ustedes mismos.

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