Viernes 22.06.2018
Opinión
Guillermo López Lluch
23:59
06/12/16

Spain is Different

Spain is Different

Cuántas veces habremos oído la frase, “Spain is different” para indicar características particulares de nuestro país que lo convierten en más atractivo para ciudadanos de otros países tanto en cuestiones relacionadas con el turismo como con nuestras costumbres o con nuestra excelente gastronomía. Sin dejarnos atrás nuestro clima, especialmente en las zonas costeras del sur y del levante. Pero lamentablemente también Spain is different en cuanto a otros temas que perjudican nuestro presente y especialmente nuestro futuro. Spain is different en la falta de músculo empresarial e industrial y, especialmente, es diferente en cuanto a la respuesta de nuestros políticos y de este sector industrial para invertir en el futuro en forma de Investigación + Desarrollo + innovación, la famosa I+D+i que dejaré en I+D para simplificar.  

A nadie se le escapa que una empresa, industria o negocio que no invierte en mejorar está condenada a fracasar tarde o temprano y acabar desapareciendo. Te adaptas, evolucionas, mejoras o mueres, igual que en la naturaleza. A nadie se le escapa, excepto, al parecer, a nuestros políticos y a nuestro sector empresarial. En los últimos días se han publicado algunos informes que detallan la desastrosa respuesta de nuestro país a la crisis en cuestiones relacionadas con la I+D. Según el informe de la Fundación Cotec basados en datos de Eurostat y del Instituto Nacional de Estadística (http://cotec.es/ine-datos-innovacion/), nuestro país ha respondido a la crisis económica reduciendo considerablemente su ya paupérrimo presupuesto para la I+D. Sería legítimo pensar que los recortes que han afectado a sectores tan importantes como la educación o la sanidad también deberían afectar a la I+D pero es peligroso si tenemos en cuenta que los países de nuestro entorno, incluso Grecia, han hecho justo lo contrario. Mientras que España ha reducido un 10% el presupuesto en I+D desde 2008, países como Francia, Alemania o Reino Unido y la UE en su conjunto lo han incrementado entre un 15% (Italia) y un 36% (Reino Unido). A todo esto hay que sumar que España solo dedica un 1,22% de su PIB en I+D mientras que Suecia, Dinamarca o Austria dedican más del 3%, Francia y Alemania entre el 2 y el 3% e incluso Irlanda, Italia y Polonia usan más porcentaje de su PIB a la investigación (Fuente Eurostat). Si tenemos en cuenta que los grandes países de la UE tienen un PIB por encima del español y encima gastan un mayor porcentaje en investigación nos podemos imaginar que disponen de muchos más recursos que los científicos españoles para trabajar. De hecho el cálculo es simple, Alemania tiene un PIB tres veces superior al Español y gasta más del doble en % de su PIB en I+D lo que hace que su inversión sea del orden de 6,64 veces más que España para una población de alrededor del doble. Lo mismo pasa para Francia o para Reino Unido cuya inversión es del orden de 3,5 veces la que se hace en España. 

Nunca hemos estado bien pero desde el año 2000 se había subido desde un pírrico 0,89% del PIB para Investigación a un 1,35% en 2008. A partir de ahí, hemos retrocedido año tras año. A todo ello hay que sumar el descrédito que nuestros propios Ministros se encargan de alimentar sobre la actividad científica española atacando a la capacidad de nuestros científicos por no llegar a los niveles de excelencia de estos mismos países que financian su ciencia mucho más que nosotros. De hecho ni siquiera en España disponemos de un Ministerio de Ciencia o de Innovación como había en la época de Zapatero. En la actualidad dependemos del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) dirigido por el Sr. De Guindos. El gobierno español reduce el presupuesto en investigación y nosotros, los científicos, tenemos que hacer las cosas mejor que nuestros colegas europeos y estadounidenses que disponen de mucha más capacidad económica. Es como querer que juguemos la Champions League y que lleguemos a semifinales como poco con el presupuesto de un equipo de segunda B. 

La verdad es que no nos debería asombrar esta forma de proceder. En la España de la burguesía acomodada y de los latifundios se implantó la comodidad plasmada en la frase “Que inventen otros”. De esta manera, el aprovecharse de lo que otros inventan, patentan y desarrollan pagando los derechos para ello ha sido una costumbre en nuestra piel de todo. Esa forma de proceder parece no ser privativa de la administración pública que prácticamente no dispone de un sistema adecuado para ayudar al investigador a tratar con los vericuetos burocráticos para defender y proteger sus hallazgos, también se refleja en la pacata inversión privada en I+D de las empresas e industria. La inversión privada en España prácticamente se reduce a meras convocatorias cosméticas para financiación de proyectos de ciertas fundaciones sociales de algunas entidades bancarias y grandes empresas. O en los casos de empresas energéticas o biotecnológicas que, al trabajar en el margen de la novedad tecnológica y biológica, necesitan invertir para avanzar en su campo. En el resto del reducido músculo empresarial español, prácticamente nada de inversión en I+D. De hecho, los datos actuales indican que las empresas españoles invierten en Investigación menos de la mitad que las empresas europeas. 

Lo peor de todo ello es que es de todos sabido que la inversión en I+D retorna a la sociedad en forma de trabajos especializados y de calidad y de nueva industria con posibilidades de expansión internacional. A pesar de conocer este hecho tan relevante para un país como el nuestro, nuestros políticos se esfuerzan en mirar para otro lado, hacerse los sordos y seguir recortando en investigación. De hecho, otro reciente informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) demuestra cómo en aquellas Comunidades Autónomas que más han invertido en I+D (Madrid, Euskadi y Navarra), el efecto de la crisis se ha notado menos en cuestión de crecimiento y empleo y se está produciendo una recuperación a mayor velocidad que el resto de Comunidades (http://www.fbbva.es/TLFU/tlfu/esp/noticias/fichanoticia/index.jsp?codigo=1806). 

En las últimas convocatorias de investigación del MINECO, las resoluciones de los programas Retos de la Sociedad y Excelencia producirían sonrojo en nuestros colegas europeos. Es incomprensible que proyectos solicitados en el programa Retos de la Sociedad, en los que se supone que se van a abordar proyectos para entender y enfrentarse a grandes problemas actuales y futuros de la sociedad, se financien con unas pocas decenas de miles de euros para gastar en 3-4 años. ¿Qué reto importante se va a abordar con financiación como para un par de viajes por año? Pero el programa Excelencia no se queda atrás y en la mayoría de los casos proyectos de 3-4 años con poca financiación ni siquiera contemplan la posibilidad de formar a un nuevo científico con una beca predoctoral. En ambos programas, las Universidades Españolas han salido muy mal paradas y grupos de investigación que llevaban años desarrollando proyectos se han encontrado en el dique seco sin muchas explicaciones por parte del MINECO, básicamente porque despachan las resoluciones con un formulario que sirve para cualquier ocasión. Debe ser que nuestro Sr. Ministro De Guindos cree que ya estamos suficientemente estresados con impartir clases en la Universidad como para que nos compliquemos la vida investigando como hemos hecho hasta ahora. Vela por nuestra salud el Sr. Ministro, está claro. 

Pero la Junta de Andalucía no se queda atrás. Curiosamente, los proyectos financiados por nuestro gobierno autónomo también se llamaban Proyectos de Excelencia. Es curioso para lo útil que es la palabra Excelencia. Y digo se llamaban porque la última convocatoria fue la de 2012. A partir de ahí, silencio absoluto. Teniendo en cuenta el informe anteriormente mencionado de la Fundación BBVA, podemos entender el flaco favor que se está haciendo a nuestra comunidad si ni siquiera nuestro gobierno autónomo es capaz de apostar por mejorar nuestro futuro incentivando el desarrollo de proyectos de I+D para los grupos de investigación andaluces como están haciendo otras comunidades autónomas. 

A todo esto hay que sumar la costumbre de nuestros políticos para denostar lo público. Es curioso que los mismos políticos que abogan por privatizar servicios públicos como el sanitario, lo primero que hacen es airear lo mal que funciona el sistema público de salud. Igual pasa con la educación: quienes quieren reforzar la enseñanza privada o concertada o, al menos, las beneficia de alguna forma, se pasan el día atacando a la enseñanza pública. Con la ciencia pasa igual. Solo basta con ver cómo se ataca a la formación de nuestros licenciados y graduados y se reinventan filtros como las abortadas reválidas para justificar cambios con poco sentido sobre la educación mientras que estos mismos licenciados o graduados poco formados consiguen desarrollar brillantes carreras profesionales en los mismos países de nuestro entorno que compiten con nosotros y que invierten mucho más dinero en investigación; un dato que curiosamente se les olvida mencionar a nuestros políticos.

Afortunadamente los científicos en general son gente voluntariosa y vocacional y a base de penurias, consiguen sobreponerse a las zancadillas del sistema y seguir adelante con lo que se puede hasta encontrar nuevas fuentes de financiación aunque muchos de ellos lo hagan en otros países. Si no se cambia la política en estos aspectos y las empresas españolas no invierten parte de sus beneficios en desarrollar nuevas líneas de investigación, nos veremos abocados a depender de otros países y probablemente con investigación desarrollada por investigadores españoles. Tenemos la formación, tenemos las vocaciones, tenemos las ganas, solo falta que nos hagan caso y se nos apoye. Pero no se hace y los datos son contundentes: entre 2010 y 2015 la cantidad de científicos en España bajó un 9,1% mientras que en Europa subió un 13,4%, posiblemente gracias a los científicos españoles emigrados. Parece que la voluntad política y empresarial española es que sigamos dependiendo de lo que otros inventen o desarrollen y basemos nuestro futuro en servir de camareros y hosteleros al resto del mundo en nuestra diferente España.