miércoles 30.09.2020
Opinión

Morir por coronavirus o con coronavirus

Morir por coronavirus o con coronavirus

La canción de la película 'Los Inmortales', dirigida por Russell Mulcahy en 1986 y protagonizada por Christopher Lambert, Sean Connery y Clancy Brown es una maravilla del grupo Queen. El título de la canción es Who wants to live forever?, y aunque la pregunta puede considerar una metáfora del amor eterno, el de 'para siempre', viene bien en estos tiempos en los que morir de o con se ha convertido en una forma más de negar las evidencias.

Todo el mundo tiene claro que de algo tenemos que morirnos pero que ese 'de algo' se convierta en la coartada de los negacionistas para disfrazar la letalidad del coronavirus, me resulta muy chocante. Las redes sociales hierven con mensajes que confunden a los ciudadanos sobre que el virus no mata, que te mueres por las comorbilidades, que no es tan letal como lo dicen (cosa que sirve como excusa para querer saltarse las normas), que no se hacen autopsias porque no se quiere decir la verdad y una serie de mamarrachadas más con tal de intentar dinamitar unas normas dictadas para evitar que nos contagiemos y contagiemos a otros.

Algunas de estas barbaridades las dicen grupos de médicos como esos que se hacen llamar 'Médicos por la verdad' que han fabricado toda una mentira que está arrastrando a mucha gente tras sus batas y estetoscopios. Tal vez sean estas enormes olas de desinformación interesada las que estén haciendo que ciertos jueces estén dictando autos que bloquean directrices tan sensatas como las de prohibir que la gente fume en terrazas junto a los demás (si te llega el humo también te llegan los aerosoles) o de que el ocio nocturno se paralice (aunque se ha comprobado ya que son uno de los principales focos de contagio de estas últimas semanas).

Voy a intentar explicar mi oposición al mantra de que la gente no se muere por el virus, sino por las dolencias previas. La esperanza de vida en España es de 83,33 años en la actualidad. Eso quiere decir que de todas las personas que nacieron hace 83 años y un tercio, la mitad han muerto ya. Obviamente uno querría estar sano como una pera a los 83 años, pero sabemos que no es así. Las tres dolencias o comorbilidades, como gusta decir ahora, más comunes que uno tiene cuando se es tan mayor son la hipertensión, la dislipemia (que consiste en la alteración de los niveles de lípidos en sangre que incluye el colesterol y los triacilglicéridos) y la hiperglicemia (glucosa alta en sangre asociada a la diabetes tipo 2). Estos tres problemas van asociados a lo que conocemos como síndrome metabólico que suele estar asociado al sedentarismo y a la obesidad.

En lo que creo que es un intento de trasladar la culpabilidad a estilos de vida perjudiciales, muchos piensan que esto se cura con ejercicio y reduciendo la obesidad y el sedentarismo, pero ante un agente infeccioso que ha causado más de 800.000 muertes en menos de un año, creo que la terapia es algo difícil de llevar a la práctica. ¿No creen ustedes?

Así que busquemos algo más eficiente, especialmente para personas mayores cuya capacidad física está mermada o más bien en quienes la fragilidad es uno de sus muchos problemas junto con la pérdida de músculo o sarcopenia, la osteroporosis, o una respuesta inmunitaria deficiente o inmunosenescencia. Si a esto añadimos un metabolismo desequilibrado junto con una nutrición igualmente desequilibrada, tenemos que lo extraño es que las personas mayores no tengan problemas que puedan acarrearles la muerte. ¿Qué les parece evitar que se infecten? Creo que es más rápido y eficaz que hacer que se pongan cachas.

En todos los países del mundo la mortalidad causada por este virus está concentrada en las personas mayores de 50 años , y de ellos, la mayor mortalidad con diferencia ocurre a partir de 70 años. La mayor parte de estas personas tenían problemas cardiovasculares, de hipertensión o problemas respiratorios previos. No es de extrañar ya que en personas mayores de 70 años las dos causas principales de muerte son los problemas circulatorios y respiratorios. Y esto es así porque a esa edad todos los sistemas se encuentran en un equilibrio muy precario, yo lo llamo desequilibrio dinámico, y cualquier estrés acaba produciendo la rotura catastrófica del equilibrio y una reacción en cadena que conocemos como fallo multiorgánico.

Aunque muchos se niegan a reconocerlo, las personas que fallecen a causa de la Covid lo hacen a causa del desequilibrio que la infección provoca en todo el organismo. Aunque afecta principalmente a los pulmones, la inflamación masiva y aguda que el virus provoca, conocida como tormenta de citoquinas, causa una neumonía bilateral que les impide respirar, pero también fallos de coagulación, de tensión y cardiovasculares que provocan fallos renales y hepáticos que acaban con un fallo multiorgánico. Sí, las personas mueren por un fallo multiorgánico, por una parada cardiorrespiratoria o por un fallo respiratorio, pero está claro que el disparo de todos ellos es la infección vírica.

Todos estos fallos no ocurrirían, o al menos no ahora, si el virus no hubiese infectado a la persona. Así que cuando una persona mayor muere infectada por SARS-CoV-2 y con una neumonía bilateral no creo que se pueda dudar que el virus ha disparado toda una serie de desequilibrios en su cuerpo que han acabado con su vida.

Creo que no es difícil de entender así explicado. Pero para aclararlo más, permítanme poner un ejemplo fácil, esto es como si te despeñas por un acantilado porque te han empujado y aparece en el parte de defunción y en la autopsia que la causa de la muerte es la caída. Bien, está claro que si no te hubieses caído, no habrías muerto; pero también está claro que si no te hubiesen empujado, no te habrías caído y, por tanto, no habrías muerto por la caída. Pues lo mismo les pasa a las personas que mueren por Covid-19. Sencillo, ¿no? Pues parece que a algunos les cuesta mucho entenderlo. 

#Estodependedenosotros... Aunque parece que no nos entra.

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