Jueves 28.05.2020
Opinión

El coronavirus de Wuhan

El coronavirus de Wuhan

En mi última columna trataba el asunto de un nuevo virus relacionado con pandemias anteriores como el SARS o el MERS,  dos síndromes respiratorios causados por coronavirus anteriores y que causaron un número de afectados y de muertes considerable. Al parecer, aunque la mortandad del 2019-nCoV de Wuhan es menor que los del SARS de 2002 y 2003, el número de afectados es ya mayor que las 8422 personas infectadas por el SARS en esas fechas. Por otro lado, el número de afectados por el MERS de 2012 fue más bajo, unos 157 entre septiembre de 2012 y noviembre de 2013, el porcentaje de defunciones alcanzó el 42%.

El coronavirus de Wuhan es menos mortífero, pero no por eso menos peligroso ya que a 2 de febrero el número de afectados confirmados llega a los 14.600 y el de defunciones a los 305, tan solo un 2,08% de mortandad pero asociada a una gran capacidad de dispersión, lo que lo hace peligroso. La mayoría de las defunciones se han producido en China aunque acaba de darse la primera defunción fuera de este país.

Pueden seguir su evolución en tiempo real en una plataforma habilitada por un servicio de análisis de datos de la Johns Hopkins Univesity en Baltimore, Maryland

Algunos han intentado minusvalorar la incidencia de este virus ya que su mortandad se parece mucho a la de la gripe común. De hecho, según los datos estadísticos, en España en la temporada 2017-18 se produjeron un total de 800.000 casos de gripe de los cuales 52.000 necesitaron hospitalización y causó un total de 15.000 muertes, es decir, un 1,87% de mortandad.

Pero el problema del coronavirus de Wuhan es que es nuevo, se propaga rápidamente sin saber muy bien por ahora cómo lo hace, no se tienen vacunas disponibles y se tardará en tenerlas y no se sabe cómo se va a comportar. Como ya decía en la anterior columna, en caso de que mute podría volverse más virulento, agresivo y mortal. Y los virus tienen mucha capacidad, especialmente si coinciden diferentes virus en un mismo enfermo. De la gripe sabemos mucho, de este, poco aún.

La rápida dispersión del coronavirus y su dispersión por diferentes países ha hecho que finalmente la OMS haya decretado una alerta internacional para frenarlo. El contagio entre seres humanos ya fue demostrado anteriormente y su largo periodo asintomático de latencia, unos 14 días, lo hace más peligroso ya que permite el contagio desde personas que aún no muestran síntomas. Pueden seguir este razonamiento en el virus del Dr. John Campbell que explica cómo el número de partículas víricas crece en una persona antes de que sienta síntomas. Además, como todos los coronavirus y como el virus de la gripe (que, por cierto, no es un coronavirus como algunos dicen sino un influenzavirus, Mixovirus influenzae), produce mayores problemas en personas con un sistema inmunitario débil y con problemas respiratorios previos. Es decir, especialmente en las personas mayores. 

Las medidas tomadas hasta el momento pretenden reducir la capacidad de dispersión del virus, y, por tanto, su capacidad para infectar a nuevas personas disminuyendo así su peligrosidad. A menos personas infectadas, menos capacidad de dispersión de nuevas partículas víricas. Wuhan ha sido completamente cerrada pero no ha sido suficiente para evitar que prácticamente toda China se vea afectada. De ahí, otros países han informado de casos, algunos de ellos a partir de contagios producidos fuera de China. De hecho, en La Gomera, un ciudadano alemán ha sido el primer caso encontrado en España

Está claro que la primera medida contra el virus es hacer lo posible para evitar su dispersión. Esto me lleva a proponerles precauciones muy simples, llevar mascarillas, especialmente cuando vayan en medios de transporte de masas como autobuses, metros o trenes. Teniendo en cuenta el efecto del virus sobre las personas mayores, otra precaución sería evitar que éstas visiten a personas enfermas, incluyendo aquellas con simple gripe. Aparte de sus problemas previos, el sistema inmunológico de las personas mayores no responde con eficiencia a los patógenos nuevos. A esta deficiencia se la llama inmunosenescencia.

Si una persona mayor, con un sistema respiratorio algo delicado y con un sistema inmunológico deficiente se contagia con alguno de estos virus, o una nueva cepa del virus de la gripe, su cuerpo no va a poder responder como lo haría una persona más joven y eso aumenta la gravedad de la infección. Tomen nota de esto cuando vayan a los centros de salud o a urgencias donde se acumulan personas contagiadas, especialmente en periodos de gripe. Tomen precauciones y, si tienen que ir, lleven mascarilla. 

Muchos pensarán que la segunda medida sería buscar el mejor medicamento, pero con los virus es casi imposible Ya comenté en la anterior columna que los virus utilizan los mecanismos de las nuestras células para fabricar su material genético y sus proteínas. Por tanto, bloquear su proliferación significa usar fármacos que bloquearían nuestros propios procesos celulares. Por ello los virus se combaten previniendo su contagio mediante el entrenamiento del sistema inmunológico con las vacunas. Las vacunas, por mucho que se diga de ellas, consiguen preparar al sistema inmunológico para atacar eficientemente a los virus y bacterias sin tener que enfrentarnos a la enfermedad que causan. Han salvado y salvarán muchas vidas gracias al conocimiento de cómo funciona el sistema inmunitario, la mejor defensa que tenemos en nuestro cuerpo contra los patógenos. 

Otra medida importante sería evitar lo que ha causado el problema. Un mercado húmedo de Wuhan parece ser el foco inicial de la infección. Como en los otros casos anteriores, el consumir animales salvajes sin control veterinario ha hecho que el virus salte de una especie a los seres humanos y nos ataque. El problema es que entre el centenar de especies que se vendían en este mercado es difícil averiguar desde cual saltó el virus. Sería interesante evitar estas prácticas para impedir que esto vuelva a pasar. Aunque me temo que esta medida no será posible. 

Por lo demás, los infectados deberán ser tratados con medicamentos para reducir la gravedad de los síntomas y esperar a que el ciclo vital del virus se extinga cuando las defensas del cuerpo comiencen a actuar. Poco más se puede hacer aparte de buscar una vacuna eficiente lo antes posible.

Sin embargo, en las redes sociales la mentira, el engaño, el fraude se difunden sin rubor. Entre otros muchos, Josep Pàmies, un empresario que vende peligros tan peligrosos como extractos de plantas inútiles contra el cáncer o contra cualquier cosa y sustancias tóxicas como el clorito de sodio para cualquier virus, no ha perdido la oportunidad para difundir la bilis del engaño en un video de Youtube. Pàmies no evita demostrar su ignorancia sobre los más mínimos conocimientos de biología para decir que el clorito de sodio puede eliminar cualquier virus, desde el ébola hasta el coronavirus o que unas plantas o unas setas previenen el contagio al aumentar la actividad del sistema inmunológico.

No creo que tenga que explicar mucho que tales afirmaciones carecen del más mínimo rigor científico o prueba clínica, pero el negocio es el negocio. Tampoco falta la conspiración mundial en su mensaje. Sin pudor alguno afirma que el coronavirus tiene su origen, como otros virus, en laboratorios biológicos militares que crean virus para la guerra biológica. Ahí queda eso. Yo también he visto “Estallido”, pero no por eso deja de ser una obra de ficción. Creo que sería conveniente que la administración de justicia tomase nota de estas mentiras y fraudes. No se puede hacer negocio fraudulento con la salud de las personas. Dejo enlace al video para que se tome nota y, si alguien que pueda tiene a bien, haga lo posible por poner freno a este peligro para todos. Es delirante que el vídeo se haya visto ya por más de 50.000 personas y tenga más de 2.000 'likes'. 

Este tipo de cosas debería hacer ver a los gobernantes que es necesario entrenar a los ciudadanos para no caer en manos de estos negocios basados en la falsedad y en la falta de criterio científico. Lamentablemente el aprendizaje de la Biología en ESO o Bachillerato ha ido mermando en los últimos años y a algunos les interesa más que se sepa lo que es una chicuelina o una verónica a que los jóvenes sepan qué hacer para evitar un embarazo no deseado o una enfermedad venérea o cómo evitar una enfermedad. Saber más biología podría salvarles la vida, pero parece que matar animales salvajes o ir a ver los toros es más importante para el futuro de España.

Comentarios