• Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

Confieso que en esta última semana he descubierto lo que realmente es detestable en la política actual. Soy algo mayor en estas lides, tengo experiencia en haber vivido múltiples batallas, internas dentro de mi partido, el PSOE, como en la pugna política partidaria con otras fuerzas políticas. Al final siempre he intentado el consenso y el mejor de los acuerdos en beneficio de, siempre, la mayoría.

Viene esto a resultas de lo acontecido en el Ayuntamiento sobre la Declaración Institucional sobre la conmemoración del triste y vil asesinato de nuestro conciudadano y concejal del Partido Popular Miguel Ángel Blanco hace ya la friolera de veinte años.

Recuerdo esos días con mucha tristeza y angustia por el final que nadie preveía. Esperaba que la razón humana y el respeto a la vida terminara con esa situación de chantaje y terror a todos los españoles y que finalmente Miguel Ángel Blanco fuera liberado sano y salvo para seguir como concejal en ERMUA. No fue así y eso marcó mi concepción de lo que debe ser la política.

Nunca he visto a mis adversarios políticos como enemigos a batir. Todos los que están en este noble arte de intentar mejorar la vida de nuestros vecinos, sean del partido que sean, me merecen un gran respeto. Aunque no comparta sus postulados y sus medios. Las reglas de la democracia son esas, el respeto y la aceptación de lo que diga la mayoría.

Una vez hecha esta introducción que la creo necesaria, entro a valorar lo acontecido en estos días por unos y por otros.

Desde la Comisión de Presidencia presenté a todos los grupos políticos una propuesta abierta de declaración institucional para presentarla en el Pleno a celebrar el pasado 11 de Julio.

El texto que entregué era elaborado por la propia Fundación Miguel Ángel Blanco, que no tendría que ser el que al final fuera en su integridad en la Declaración, estaba abierto a modificaciones del texto y a todo lo que se propusiera dentro del propio Ayuntamiento. Valoro esto porque la propia Fundación lo que realmente perseguía era no crear problemas políticos internos y que se hiciera por unanimidad.

Lamentablemente esto no fue posible. Ni los grupos políticos IU y Ganemos por un lado, y los otros, PP, Ciudadanos y Mixto, por otro, estaban en esas tesis. Unos decían que toda la Declaración tenía que estar sin quitar ni una coma, y los otros decían que sobraban palabras de esa Declaración. En esta situación, hice lo que pensé que era lo más de sentido común, integrar las dos declaraciones en una. Todos cedían y las opiniones políticas que al final, todos querían incluir, se salvaban.

Iluso de mí. La política partidista era más importante que consensuar un texto que nos amparara a todos y no fuera elemento de debate. Lo importante era conmemorar esta fecha de los 20 años que cambiaron muchas cosas en España en materia de terrorismo de ETA, y que gracias a este pueblo grandioso que tenemos así lo ha superado.

Muchas veces el pueblo nos da lecciones a los que nos dedicamos a la actividad política diciendo sencillamente y en silencio, que nos equivocamos y les fallamos en cuestiones que no deberíamos.

Para finalizar, confieso que, después de lo acontecido, mi opinión personal y humana de algunos compañeros concejales del Ayuntamiento de Córdoba no es la misma. Nunca más. Pido perdón y disculpas a la ciudadanía por no haber sido capaz de consensuar un texto de todos y así evitar el triste espectáculo que dimos en el último Pleno pasado. Lo acontecido está grabado y perdurará en los anales de lo que la historia y los archivos municipales dispongan. Yo lo intenté y no pude. Me vencieron, pero estoy convencido que internamente saben que perdieron una ocasión magnífica de ser como el pueblo llano.