• Miércoles, 13 de Diciembre de 2017

Veinte años de lucha contra la violencia machista

Un año más ha llegado Noviembre y los actos en contra de la violencia machista se multiplican en todas partes. Siendo una realidad positiva que cada año sean más las instituciones, organizaciones y colectivos que se suman a esta tarea de condenar y concienciar, no es menos cierto que durante el resto del año la sociedad, en general, permanece indiferente ante este gravísimo problema. Y esta indiferencia, este mirar para otro lado, nos convierte en cómplices.

El próximo Diciembre se cumplirán 20 años del brutal asesinato de Ana Orantes y también de la creación de la Plataforma Cordobesa Contra la Violencia a las Mujeres. Son muchos años de lucha constante contra esta injusticia que tanto sufrimiento genera en las mujeres que la padecen y en sus familias.

Sin duda ha habido avances y logros muy importantes, pero tenemos la sensación, a veces angustiosa, de estar luchando contra un gigante que conforme lo vamos identificando y sacando a la luz, va creciendo y creciendo…

Ese gigante que es el Patriarcado, ese sistema cultural que otorga la supremacía al género masculino y que genera y perpetúa la desigualdad entre hombres y mujeres, ÉSE ES EL ENEMIGO; es el que está en la raíz de la violencia machista. Mientras perdure la desigualdad, existirá la violencia.

La mejor manera de luchar contra la violencia machista es trabajar para que la igualdad sea real, y no sólo legal, en nuestra sociedad.

El primer paso, creo yo, es tomar conciencia de que, a pesar de los muchos avances, el Patriarcado sigue estando muy presente en todos los ámbitos de la vida de las personas y que, en mayor o menor medida, todas y todos formamos parte de él y, por tanto, todos y todas tenemos actitudes y comportamientos machistas.

La lucha es por ello, en primer lugar, personal: Desaprendiendo lo aprendido y reconstruyéndonos como hombres y mujeres diferentes del modelo que nos marca el Patriarcado, conscientes de que tenemos las mismas capacidades y los mismos derechos. En esta tarea las mujeres llevamos ventaja. Son más de dos siglos de feminismo y nos cuesta entender cómo estáis tardando tanto los hombres en incorporaros a esta lucha por la igualdad y, sobre todo, nos cuesta entender y nos duele en el alma cómo estáis tan callados ante las atrocidades que algunos hombres nos hacen a las mujeres.

Están asesinando a mujeres y menores, porque se mantiene esa estructura de poder y dominación masculina. Según nuestro cómputo, desde Noviembre del año pasado 76 mujeres y 8 criaturas asesinadas, 23 menores huérfanos y miles de mujeres padeciendo malos tratos físicos, humillaciones, violaciones, acoso sexual, discriminaciones en todos los ámbitos…

Esta triste realidad cuestiona la esencia misma de la Democracia. En un país en el que más de la mitad de la ciudadanía que somos las mujeres, sólo por el hecho de serlo, estamos expuestas a ser víctimas del terrorismo machista, expuestas a poder ser asesinadas, violadas, insultadas, discriminadas… ¿Dónde quedan los derechos constitucionales?

Para las mujeres que formamos la Plataforma y que llevamos tantos años de lucha, la situación actual es muy dolorosa, porque estamos viendo cómo en los últimos años, muchos de los avances conseguidos con tanto esfuerzo se están perdiendo. Cómo la Ley Integral, tan importante para salvar vidas y para prevenir la violencia, se está vaciando de contenido por no dotarla del presupuesto económico necesario. Cómo el neoliberalismo es un caldo de cultivo que está haciendo resurgir y fortalecer al Patriarcado…

¿Quien dijo que esto iba a ser fácil? Aquí seguimos, 20 años después, con la indignación y la rabia convertidas en energía para seguir gritando por las que no pueden gritar, porque ya no están o porque están atrapadas en las redes de sus maltratadores, para seguir denunciando, concienciando y reivindicando.

El sábado, 25 de Noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia de Género, de nuevo nos encontraremos en la calle para solidarizarnos con las familias de las asesinadas, con todas las que sufren esta injusticia y para exigir a quienes nos gobiernan que busquen soluciones eficaces y  pongan los medios necesarios.

¡Hay que romper las cadenas de la violencia! No mires para otro lado, no seas cómplice, aprovecha esta oportunidad y acude a manifestarte.