Domingo 24.06.2018

COSAS CURIOSAS DE... SANTAELLA

Bandoleros, quijotes y guerras civiles

La villa santaellana guarda entre sus calles y paisajes numerosos hechos curiosos del que aquí se traslada una pequeña colección que satisfará la curiosidad de más de uno

Vista general de la villa de Santaella
Vista general de la villa de Santaella
Bandoleros, quijotes y guerras civiles

Dicen las crónicas del Medievo que Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán anduvo preso, junto con su esposa Isabel de Sotomayor, por Santaella por no saber mantener a raya su ardor guerrero y que hasta llegó a ser alcaide del municipio en sus años mozos. Algo que se pudo plasmar en una de esas representaciones teatrales populares en las que participan actores y actrices del propio municipio bajo el título 'El Gran Capitán, alcaide de Santaella', de Rafael Ruiz, que desde el año 2003 se viene representando de forma esporádica y que ojalá volviera a recuperarse algún día.

El mejor paladín de Isabel y Fernando, terror de francos, italianos y musulmanes, tuvo que pasear las calles ciertamente inquieto para terminar contemplando la Iglesia de la Asunción, que ahora se conoce como la 'Catedral de la Campiña'. Un templo renacentista del siglo XIII, que cubrió el hueco dejado por una antigua mezquita y que muestra entre sus múltiples cualidades la de contar con la torre más alta de la provincia. Con 55 metros de altura, muestra una curiosa inclinación real, como la de Pisa, sólo que si la italiana fue por un terrible error de cálculo en sus cimientos, excesivamente superficiales, la cordobesa se vio afectada por un movimiento de tierras del suelo sobre el que se edificó.

torre de santaella

Precisamente a su campana dedicó un poema el recientemente fallecido poeta Pablo García Baena, dentro de un libro en el que todo el Grupo Cántico dedicó parte de su arte a este especial municipio de la Campiña donde el agua es fuente de abundancia:

"Dama de la Campiña, Santaella,

eres de sol y azul en celosía

de calles que en ardiente geometría

ciñen de labios tu cintura bella.

Célica torre eriges tras la huella

de luz astral en grávida armonía,

y tienes en tus manos la alegría

donde el pan late y la alegría destella.

¿Por quién suena -trigal, olivo, viña,-

gloria del bronce, lengua viva de oro,

esquila y primavera en dulce piña?

Si a capilla y campana, si a Campiña

nadie te gana en el excelso coro,

Santa del Valle, luna, rosa-niña...".

Santaella no es sólo una ciudad con duende para poetas y artistas, sino que sus tierras han bebido directamente de la Historia, aunque fuera el trago amargo de un hecho cruel y sangriento como la guerra que acabó marcando el devenir de Roma. El investigador Carlos Paz asegura que allí tuvo lugar la decisiva batalla de Munda entre Julio César y los hijos de Pompeyo, a los que logró derrotar, aunque a punto estuvo de perder él mismo su corona de laureles. Al parecer, se dan todas las condiciones detalladas por los historiadores romanos, que no se dan, por ejemplo, en las otras localizaciones donde se supone que pudo haber sido (Montilla, Las Camorras de Osuna, Carmona, Estepa, Ronda y Monda).

munda

Y con Miguel de Cervantes se liga Historia y ficción a la vez. Según Manuel López Ruiz, se da la circunstancia de que el gran escritor complutense se pasó un tiempo por la provincia de Córdoba cobrando tributos y aprovechando para hacer visitas a unos parientes suyos con quienes pasó temporadas en su casa de Santaella (aún hoy en la aldea de La Guijarrosa se conserva el apellido Saavedra, si bien Cervantes no quedan). El caso es que hay varias cuestiones que dan que pensar en una posible inspiración para su obra universal de 'El Quijote'.

Una de ellas quizá sea meramente casual, pero el municipio cuenta con una calle denominada Ventanas de Doña Aldonza. Un nombre nada común que aparece en su novela acompañado del apellido de Lorenzo, y a la que el ingenioso hidalgo acabaría bautizando en las páginas como Dulcena del Toboso. No sería descabellado pensar que Don Miguel ligara cabos con estos nombres.

Galeotes

Pero lo que ya no resulta tan casual es que en la villa cordobesa nació en 1546 un tal Alonso Colorado, apodado el “Guapo de Santaella”, entendiendo por guapo no por su belleza física, sino más bien por su chulería natural. Pues bien, este hombre parece ser que se dedicaba a liberar a los forzados por la justicia a ir a galeras, hasta el punto de que hubo una coplilla que rezaba “Si me llevas a galeras, llévame por Santaella”. Por esta razón, los estudiosos cervantistas creen y consideran que el capítulo de los Galeotes y su liberación por Don Quijote está directamente inspirado por este hombre, quien, por cierto, dicen que acabó muerto a manos de otro “guapo”, esta vez de Lucena, llamado Francisco Esteban, el bandolero.

Para finalizar, otra historia de bandoleros que se narra en la web 'Leyendas de la Campiña'. Se dice que Francisco Ríos González 'El Pernales', muerto en un enfrentamiento con la Guardia Civil junto al Niño del Arahal en 1907, pasó un día por los campos de Santaella cuando fue asaltado por un vecino de esta localidad armado con una escopeta que se había apostado junto a un olivo acuciado por el hambre que estaba pasando su familia.

El bandolero subido sobre su caballo preguntó al santaellano quién le asaltaba y el otro respondió que 'El Pernales'. Al parecer no fue un hecho aislados ya que por entonces la fama del bandolero era tal que varios se ihicieron pasar por él para lograr llevar a buen términos sus correrías serranas. En cualquier caso, el auténtico Francisco Ríos González soltó una sonora carcajada y desobedeció la orden de bajar de su montura, 'Relámpago'.

Con sorna le respondió: "¡Hombre!, esto si que tiene gracia, pues me habrás robado la cédula, porque hasta el día de hoy Pernales he sido yo".

El de Santaella, entendiendo su craso error, se arrojó a los pies del bandolero pidiéndole perdón y exponiéndole su caso. Así que 'El Pernales', una vez le hubo escuchado le entregó cinco duros (una pequeña fortuna por entonces) para que su familia comiera y haciendo gala de un fino sentido del humor le recomendó: "y ya puedes presumir en tu pueblo de que has asaltado al Pernales". Y quizá lo hiciera...

pernales