DISTRITO PONIENTE NORTE

Las Palmeras, espejo contra la marginación

La Asociación de Vecinos Unión y Esperanza ha elaborado un plan integral para normalizar el barrio que es aplicable a otras zonas deprimidas y conflictivas de Andalucía y que ya empieza a estudiarse por parte de otros colectivos

Entrada a uno de los cinco grandes patios que conforman la barriada de Las Palmeras
Entrada a uno de los cinco grandes patios que conforman la barriada de Las Palmeras

La situación en Las Palmeras, uno de los barrios considerados conflictivos de la capital cordobesa, empezaba a ser insostenible. Con un 83% de sus apenas 2.500 habitantes (llegó a contar en tiempos con más de 4.000 almas) en paro, o un 80% de sus habitantes sin ni siquiera el título de graduado de la ESO (en los últimos 15 años únicamente una persona ha llegado a sacarse ese título en esa zona), un puñado de vecinos, una veintena, decidió hace un par de años mirar cara a cara al problema, elaborar un diagnóstico de la situación y entre todos redactar las posibles soluciones que terminarán por normalizar el barrio.

Así ha surgido el plan integral, conformado por 51 medidas que compaginan materia educativa, social y de equipamientos, que, en principio, se adapta como un guante a Las palmeras, pero que, "con pequeñas modificaciones propias de cada zona, es perfectamente aplicable a cualquier otro barrio de los que llamamos ignorados de Andalucía", como es el caso de Las Moreras y el Guadalquivir en Córdoba; la 3.000 Viviendas o Las vegas en Sevilla, La Palmilla de Málaga o La Cañada de Granada, por poner sólo algunos ejemplos, según ha explicado a este periódico Eugenio Rosa Díaz, portavoz de Servicios Sociales de esta asociación vecinal, activista de Stop Desahucios y miembro de la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados (AABBII), entre otras cuestiones.

De hecho, "ya hemos contactados con representantes de algunos de esos otros barrios que han mostrado su interés por conocer nuestro proyecto y tratar de ver cómo se puede aplicar a sus zonas", ha abundado Rosa Díaz. El plan también se va a presentar en breve al subdelegado del Gobierno, Juan José Primo Jurado (PP); la delegada del Gobierno de la Junta, Rafi Crespón (PSOE), y la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio (PSOE), a fin de que todas las administraciones aporten su granito de arena a una iniciativa en la que "lo de menos es la inversión, ni siquiera hemos cualificado, sino los beneficiosos efectos que va a tener sobre los habitantes de Las Palmeras y del resto de la ciudad cuando esa parte se normalice y se revalorice también".

En este sentido, la labor de los vecinos ha dado para desarrollar los puntos que están al alcance de la mano, pero hay otros que requieren de colaboración externa, de ahí la necesidad de plantearlo a las administraciones y también al departamento de Sociología de la Universidad de Córdoba (UCO), que "queremos que también colaboren y vean esta oportunidad como una forma de investigación social sobre el terreno". No obstante, es un plan "abierto a cualquier sugerencia" y su intención final es "mejorar el plan de rescate previsto para esta zona", ha añadido el portavoz vecinal.

Empoderamiento de la población

Básicamente el plan va encaminado al empoderamiento de la población de Las palmeras. Hacerles creer que la situación va a cambiar, pero poniendo también ellos su parte. Un ejemplo claro de ello es la percepción de una renta básico "con corresponsabilidad". Eso significa, en palabras de Eugenio Rosa, que si "nosotros pedimos que la percepción de esa cantidad pase de 550 a 600 euros y a todo un año en lugar de cinco meses, a cambio el perceptor se tiene que quitar de encima la idea de que es un mantenido". Eso, en el caso de los jóvenes (la media de edad en esa barriada es de 29 años) implica el compromiso de sacarse la titulación mínima de la ESO o para las parejas con hijos poner todo lo que esté de su mano para evitar el absentismo escolar.

El proyecto también incluye el uso de infraestructuras que hay en el barrio, la mayoría de la Junta, para poner en marcha, entre otras cuestiones, un comedor social para mayores (dedicado a este colectivo con precios especiales porque en muchos casos sus pensiones son las que mantienen a familias enteras), un economato social (en el que el precio de la cesta de la compra sería proporcional  al salario o ayuda que se perciba) o la puesta en marcha de talleres en colegios que ahora están infravalorados (como el Duque de Rivas, "donde hay 20 o 25 niños"), que se compaginarían con los que ya están en marcha como es el caso del Club de Fútbol Las palmeras (que tras medio siglo de funcionamiento ahora corre peligro de desaparecer por falta de financiación), el club juvenil o la propia hermana cofrade.

Otras actividades interesantes

Dentro de esa normalización se incluye la posibilidad de participar más de las fiestas cordobesas, con una Cruz de Mayo, una verbena popular o la posibilidad de contar con alguna actuación de la Noche Blanca del Flamenco, además de mejoras urbanísticas como zona ajardinada, un viario remodelado o la rehabilitación integral de viviendas; un plan de seguridad en el barrio a través de un comité de seguridad contra la delincuencia y la violencia; el fomento de huertos urbanos; el mantenimiento de actividades y oficios tradicionales (afiladores y costeras); la recuperación de espacios como el Puente de Los Nogales sobre el arroyo Cantarrana o el propio arroyo que, una vez limpio por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), podría contar con espacios de paseos y de ubicación de actividades comerciales; la potenciación de la cooperativa creada recientemente para el cultivo de aloe vera y stevia, o una actividad de senderismo guiado por el entorno de la Sierra, con el aliciente de que se puedan usar de nuevo los burros para esa actividad.

"Uno de los principales problemas que hemos tenido aquí, después de cientos de millones de las antiguas pesetas invertidos en esta zona para nada, es que los educadores sociales se formaban y se marchaban luego a otro sitio, con lo  que no terminábamos avanzando en esa materia", recuerda Eugenio Rosa. Una situación que cambiaría "si esos educadores fueran vecinos nuestros que luego se quedaran a trabajar para su zona".

La verdad es que voluntad vecinal hay y, aunque el camino es inmenso y sólo es el principio, "estamos notando que la mentalidad va modificándose y la gente también ve necesario salir de esta situación", explica el portavoz de los vecinos. Y puso un ejemplo revelador: "No hace mucho, hubo aquí una pelea entre dos jóvenes que tiempo atrás hubiera derivado en una pelea familiar mayor, pero en este caso, llegó el padre de uno de ellos, le puso firme y se lo llevó a casa; una imagen de cambio que nos hace tener esperanza".

las palmeras