Domingo 25.08.2019
Cordoba Hoy

SUCESOS

Visto para sentencia el juicio sobre los perros muertos por calor dentro de un coche

El juez se ha visto obligado a cambiar de sala ante la afluencia de simpatizantes de asociaciones protectoras de animales y medios de comunicación

Azahara Gómez, del Arca de Noé y familia de acogida de Cloe, haciendo declaraciones a los medios antes del juicio
Azahara Gómez, del Arca de Noé y familia de acogida de Cloe, haciendo declaraciones a los medios antes del juicio
Visto para sentencia el juicio sobre los perros muertos por calor dentro de un coche

Hoy ha quedado visto para sentencia el juicio celebrado en el juzgado de lo penal nº2 contra el dueño de un grupo de perros que tras una exposición al sol dentro de un coche murieron por golpe de calor. Los hechos ocurrieron el día 17 de agosto de 2017, cuando el procesado aparcó su coche, entre las 15,00 y las 19,00 horas, en la entonces denominada Avenida Conde de Vallellano y ahora Avenida del Flamenco, mientras transportaba, en teoría, a diez perros de su propiedad. Y decimos en teoría porque en el propio día del juicio ha sido imposible determinar si eran nueve o diez en total. Mientras el atestado recogía diez, el juez sólo contaba, y así lo ha manifestado, con nueve registros. El magistrado ha recalcado que además uno de los números de chip no coincide con el pasaporte canino. El acusado, de iniciales, S.C.V. mantiene que iba con nueve perros, lo que coincide con los datos manejados por el juez pero contradicen al atestado y a las informaciones que los medios de comunicación han ido publicando. En cualquier caso todos murieron salvo una ejemplar de jagd terrier llamada Cloe.

El caso ha suscitado gran interés por las solicitudes de dos asociaciones protectoras de animales que se han presentado como acusación: El Arca de Noé y la Federación de Asociaciones Protectoras de Animales de Córdoba, que individualizan cada caso hasta solicitar penas sumadas de 14 meses de prisión por animal e inhabilitación para la tenencia de animales o realizar trabajos que los implique. Ambas se han mostrado esperanzadas por contar con una sentencia que supusiera un antes y un después en cuanto a maltrato animal, y así lo han manifestado tanto Azahara Gómez, miembro del Arca de Noé que tiene de acogida a la superviviente, Cloe, como la abogada de la Federación, Dulce Nombre Aguilera. El límite máximo establecido por la ley para un caso así está en 42 meses. De la sentencia además depende la adopción de Cloe o de la vuelta a su dueño. El Ministerio Fiscal no ha individualizado los casos y se ha limitado a una petición de pena por delito continuado de maltrato animal. 

El caso queda para la interpretación del juez en dos aspectos principales. Primero no se ha podido determinar con exactitud el tiempo que los perros estuvieron expuestos al calor. No hay más versión que la del acusado, que ha explicado que salió con los perros en una ranchera y de Montilla sobre las 17:00. Que llegó a Córdoba una hora más tarde, aparcó a la sombra en Vallellano y se quedó aproximadamente una hora con los perros dentro del coche y el aire acondicionado puesto según su versión. Vive en Alcolea pero ha indicado que no le daba tiempo a dejar a los perros en su parcela y volver a la capital. Fue luego al encuentro de un hombre, cerrando el coche salvo pequeñas rendijas en las ventanas y tras apagar el aire. Tras la gestión -una cuestión de trabajo, y en concreto de presupuestos para pintar- volvió al coche, encontrándolo rodeado de gente y policías. Según sus palabras sólo estuvo fuera del coche en torno a 45 minutos. Eso sí, puesto que los perros iban en transportines y eran muchos, no ha podido afirmar que todos ya en Córdoba estuviesen en buenas condiciones antes de abandonar el coche, pues no lo comprobó. En principio habían pasado la mañana campeando, ha detallado el acusado, por lo que existía ejercicio previo en un día extremadamente caluroso. Esta versión de S.C.V. encaja con la llegada de la policía al coche sobre las 19:40.

En ese punto, los abogados de las acusaciones han tratado de poner en tela de juicio el escaso tiempo para realizar una gestión de trabajo presupuestario que además requería de un paseo de diez minutos de ida y diez minutos de vuelta, dejando para el trato de ese presupuesto unos 25 minutos a tenor de lo expuesto por el acusado. También han llamado la atención sobre el hecho de que no se haya llamado a la persona del trato laboral como testigo de la defensa para así corroborar horas y tiempos.

El otro campo que queda para la interpretación del juez será si existe maltrato o no, puesto que ese delito implica el dolo, es decir, la deliberación, y también la crueldad. También puede contar la omisión. En todo ello se ha basado la abogada del acusado, que considera, y así lo ha expuesto, que su cliente no actuó con crueldad ni deliberación, siendo todo "un hecho atípico y no intencionado". La defensa ha reconocido literalmente una negligencia, pero todo dentro de un caso anormal e involuntario. Ha presentado informes veterinarios de los perros anteriores al caso donde el veterinario reconoce que se encuentra bien y fuertes.

El acusado también se ha defendido arguyendo que indicó a los agentes que no echasen agua de golpe a los perros, sino poco a poco y desde las patas, "porque podría ser peor". Este punto de los consejos del acusado no ha sido confirmado por ninguno de los testigos que han hablado: dos vecinos, el veterinario que se encargó de varios perros y uno de los policías. Todos coinciden en que en efecto había ventanillas ligeramente abiertas y que sacaron al menos a tres perros que ya parecían muertos entonces y otros agonizando, con convulsiones o en muy mal estado. También que el acusado colaboró en los intentos de reanimación. En cuanto a los perros muertos, sean nueve u ocho según los datos que consideremos fidedignos, tampoco hay necropsias, algo que ha destacado la abogada defensora. 

Dos de los testigos que estaban en la zona han narrado los hechos, el aviso a la policía y a un veterinario, y uno de los policías los intentos para abrir la ventana, también que hacía mucho más calor dentro del coche que fuera. Queda claro que el acusado dejó el coche debajo de un árbol y, según él, a la sombra. Que estuviera a la sombra o al sol tras pasar los testigos no ha quedado manifiesto, pues según uno de estos espectadores, el que dio aviso a las autoridades, a esa hora da un sol lateral aunque el vehículo se estacionase bajo la arboleda.

El veterinario que atendió a cuatro de los animales, incluida Cloe, la superviviente, ha explicado que dos estaban ya muertos, otro murió tras varios intentos de reanimación horas después y que la superviviente no parecía especialmente afectada. Ha explicado también que para que algo así se produzca se deben concatenar diversas circunstancias y que un golpe de calor en un perro sí se puede producir en poco tiempo en determinadas condiciones. También que echar agua como lo hicieron los agentes está indicado para un caso así.

Queda, como decimos, visto para sentencia un juicio que ha obligado al juez a cambiar de sala debido a la afluencia de público, entre simpatizantes de asociaciones y medios de comunicación, debido tanto a la peculiaridad del caso como al empeño ejemplarizante de las protectoras de animales.