• Jueves, 25 de Mayo de 2017

DÍA MUNDIAL DEL AGUA

No tires las toallitas higiénicas al inodoro: limpiarlas nos cuesta 1,5 millones al año

Los productos se comercializan como si fueran papel higiénico tradicional, pero están hechos de celulosa y plásticos que no se disuelven en las alcantarillas

La alcaldesa posa con el diseñador del logotipo de la campaña, Jorge Chastang, y con las botellas que se van a repartir por toda la ciudad y los restaurantes.
La alcaldesa posa con el diseñador del logotipo de la campaña, Jorge Chastang, y con las botellas que se van a repartir por toda la ciudad y los restaurantes.

"Las toallitas higiénicas se han convertido en los últimso años en un verdadero quebradero de cabeza para los gestores de los saneamientos y alcantarillados". Así de claro y contudente se muestra un informe de Emacsa, la empresa municipal de aguas que se encarga no sólo del abastecimiento, sino también de la depuración. Por el retrete no hay que tirar cualquier cosa, pero mucho menos las toallitas higiénicas, un producto muy de moda en los últimos años.

Los desagües domésticos están pensados para recibir desechos orgánicos -los "nuestros", puntaliza el informe-, además de "restos finos" de comidas, enjuagues de menajes "y poco más". Todo lo que no sea eso "provoca problemas de atascos en saneamientos así como dificultades en la depuración de las aguas residuales de nuestra ciudad", alerta el documento. O sea, no se debería tirar ni siquiera el papel higiénico por el retrete.

En el caso de las toallitas, se comercializan como si fueran productos desechables, con un comportamiento similar al papel higiénico convencional. "La realidad es muy distinta", avisa Emacsa. En las toallitas conviven la celulosa con materiales plásticos por lo que "su capacidad de desintegración en los alcantarillados es mínima" y se producen atascos en las depuradoras y sobrecostes en la gestión de los residuos.

Emacsa tiene incluso cuantificado el coste de hacer desaparecer las toallitas: a una media de entre 4 y 6 euros por persona, la cifra en Córdoba alcanza 1,5 millones de coste anual extra; en toda España se cifra en unos 200 millones al año. Una cifra muy abultada que se podría evitar fácilmente con un solo gesto: tirar las toallitas higiénicas a donde corresponde, el cubo de la basura (pero no con la orgánica).

Agua del grifo para las casas y los restaurantes

El informe de Emacsa se ha hecho público con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebra el próximo miércoles. Para conmemorar la efeméride, pero sobre todo para concienciar a la población sobre la importancia de los recursos hídricos, la empresa pública ha puesta en marcha una novedosa iniciativa: se van a repartir 1.250 botellas de vidrio rellenables y 300 jarras destinadas tanto a los hogares como a los bares y restaurantes de la ciudad. Con ello se pretende fomentar el uso de agua del grifo en lugar de la envasada, ya que la calidad del líquido en Córdoba es "excelente".

Las botellas se repartirán a través de las asociaciones de vecinos y en los propios restaurantes que quieran adherirse a la iniciativa para ofrecer a sus clientes agua del grifo, y gratis además. La alcaldesa, Isabel Ambrosio, reconoce que son pocas, pero se ha comprometido a que el Ayuntamiento fabrique más botellas y jarras si la iniciativa tiene éxito.

Las botellas rellenables recuerdan a las de los refrescos de litro de los años 80, con un tapón hermético. Las de la Casera de toda la vida, vamos. Pero se ha cuidado el diseño y el formato, especialmente en las jarras, para hacerlas más atractivas a los futuros usuarios. El logotipo ha sido elegido mediante un concurso en el que ha resultado ganador el diseñador Jorge Chastang. Un dato curioso es que la imagen de la campaña está basada en las celosías de las puertas de la Mezquitda-Catedral, una de las cuales está siendo retirada para dar paso a las hermandades de Semana Santa. Lo que el Cabildo no quiere lo ha adoptado Emacsa como imagen.