• Jueves, 25 de Mayo de 2017

PREGÓN DE LAS FIESTAS

Mayo empieza en abril

La actriz Susana Córdoba ha pronunciado esta noche el pregón que anuncia las Fiestas de Mayo de Córdoba

La actriz Susana Córdoba durante el pregón del la Fiestas de Mayo
La actriz Susana Córdoba durante el pregón del la Fiestas de Mayo

La actriz Susana Córdobra, presentada por la alcaldesa Isabel Ambrosio, ha ofrecido esta noche a la ciudad el pregón con el que se consideran iniciadas las Fiestas de Mayo de la ciudad. Susana Córdoba, dijo la regidora "representa el talento y el esfuerzo de una mujer que, tras formarse en la Escuela Superior de Arte Dramático de nuestra ciudad, se ha labrado una carrera de éxito como actriz con proyección más allá de nuestro país, tal y como ponen de manifiesto sus papeles en series galardonadas y valoradas por el público como El Ministerio del Tiempo, Ahí abajo, Apaches o Amar es para siempre".

A continuación ofrecemos íntegro el pregón de Susana Córdoba:

Faltan horas, Córdoba...

Me decía hace unos días mientras respiraba el vértigo y poder viajarte en el tiempo para llegar hasta aquí. Y aquí estoy.
Buenas tardes, autoridades, alcaldesa, mis hijos, familiares, amigos...

Me siento agradecida por este regalo que Córdoba me devuelve y que llevaré en mi alma como llevo su nombre,
vaya donde vaya.

Yo, que escribo cada día como un torrente que fluye, para escribirte a tí, Córdoba, me quedé sin palabras. Muda. Silente. Parada.

No quiero escribir un relato con datos y elogios que todo el mundo sabe. Ni idolatrar tu nombre más de lo que ya hicieron los sabios. Ni quedarme en la superficie de tu bella orilla para contemplarte. Quiero pringarme. Mojarme. Penetrar en la profundidad de tus aguas y bañarme en tu historia. Que tampoco hace falta contarla. Pues también todo el mundo la sabe.

Yo vengo a ofrecerte lo que soy. Y como soy. Sin más. Yo soy artista. Interpreto y transmito emociones. Es lo que más me gusta hacer. Y donde mejor sé SER. Por eso, Córdoba, me visto con tus ropajes para decirte, no sólo lo que siento por ti, sino lo que a través de mí siento que quieres decir.

He elegido el color de la pureza de tus fachadas y el de la luz de tus mañanas, ésas que disfruto paseándote cada día. Con el misterio de tus noches. Su oscuridad. Su silencio.

Y quiero mirarte elevada, erguida, con toda nuestra fuerza y determinación. La que da la valentía. Vestirte moderna, elegante, sencilla.  Y que de mis brazos broten los volantes de mis manos para recibirte: Mayo.

Eres el mes de la alegría. Eres la primavera. La noche lorquiana. El murmullo del agua en los arriates. Y el canto y el llanto de la guitarra.

Me he despertado temprano para caminarte descalza y sentir la tierra heredada. Has sido y eres inspiración de artistas, poetas, pensadores y filósofos, y cuna madre de la ciencia.

Si yo tuviera que guiar tus sueños , Córdoba... los mecería con mi canto suave para que descansaras y tomaría fuerza para construir tu voz con claridad y potencia.

Qué bonita eres... Tienes el brillo de una luz preciosa. Ésa que fueron dejando a través de innumerables grietas los valientes de tu historia. Aquellos que se atrevieron a cuestionar y cuestionarse, y te ofrecieron, a ti y al mundo, una nueva ventana donde asomarte.

A veces me pregunto qué puedo hacer yo para impulsarte... Para que cada día seas más grande. Para que cada día sea Mayo. Y la ilusión llene tus mañanas al despertarte.

Primero reconocerte. Sí. Conocerte de nuevo. Y encontrarte. Comprenderte. Aceptarte. Y valorarte. Convertirme en partícipe activa de tu presente. Paso a paso. Dándote lo que sé. Lo que soy. Lo que aprendo. Y hasta lo que no sé y donde hoy no llego.

Eso te lo ofrezco con respeto. Te lo mereces todo, bella sultana. Yo quiero para ti la alegría sincera en torno a una Cruz de Mayo, que llega chispeante a nuestras plazas tras la mejor de las batallas, la única que debería existir, llena de mil flores.

Que te duelan los pies de bailar sevillanas, de reír con los amigos, de besar las madrugadas. Compartirte. Con la pasión adolescente del que todo lo ama. Quiero brindarte cata a cata. Saborear tu aroma de viñedo fértil y generoso. Y palmear las risas y las sonrisas de tu gente.

Pasear a mi chiquilla, la que vive en mí, a veces con nostalgia, y otras guerrera y revolucionaria, llevándola de patio en patio para que reconozca y recuerde la herencia de mis abuelas, de las eternas cuidadoras, de las que riegan y miman cada pétalo, cada aroma.

Porque mira qué hueles bien, Córdoba. Quiero embriagarme de azahar vistiéndote de flamenca, y llevarte de feria en feria. Siempre para devolverte lo mucho que tú y los que fueron tú me habéis dado.

A través de mi silencio, te escucho. Camino contigo curiosa y reflexiva. Serena. Y observo al mundo que nos rodea. Veo gente apagada y dormida. Y mucha  más gente despierta. Que van y luego vuelven, en constante movimiento, sin querer cegarse sólo con el canto de las sirenas.

Gente que apuesta y que arriesga. Que a veces no sabe cómo, pero que arriesga. Que se forma y que transforma. 
Que no pasa de puntillas. Que pelea. Con las mejores armas: el trabajo y la paciencia. Gente que no sólo encala los patios, sino que abre sus puertas, para ofrecer lo que tiene. Con esperanza. Y sin quejas. Gente que desaprende y aprende. Que remueve. Que conciencia. Gente que anima y coopera.

Que hace honor a tu historia, Córdoba bella, y mira a las personas por lo que escriben con sus hechos que son los que reafirman las ideas, manteniendo tradiciones que son buenas, y cuestionando otras que se quedaron pequeñas.

Has sido ejemplo de pluralidad y convivencia. De respeto y comunicación a través de la cultura y de la ciencia.
Siempre de la mano las dos. Y siempre con las manos abiertas.

Ciudad llena de poesía que en sí misma es un poema. Siempre has sabido crecer de tus pérdidas. Por ella, por nosotros, por todos los que somos y seremos ella, no olvidemos la apertura y la coherencia.

Qué bonito y qué difícil poder hablarte con franqueza. Yo, que me quedé sin palabras. Muda. Silente. Quieta. Pero no podía callarme. Libre soy por naturaleza. Te disfruto desde la calma, desde mi soledad, madura y serena, mientras sigo mirando al mundo con mis ojos de niña inquieta.

Te voy a echar mucho de menos cuando mis pasos caminen hacia otra tierra aunque mi corazón siempre vuelva para sentir el hogar en tus azoteas y volver a ver tu río, cada vez más amplio, cada vez más limpio, al que te asomas  y en el que me miro encontrando mil espejos de recuerdos y de herencias con las que juntas hemos crecido.

Quiero volver para compartir y devolverte mi aprendizaje, y bailarte y cantarte y soñarte siempre con mi sonrisa,  dama eterna de raíces profundas y alas inmensas.

Ay... Siento un nervio por mis brazos. Bendita alegría. Ya escucho el canto de las mujeres. Preparan la fiesta tras la cosecha para agradecer la vida.

Llega Mayo  con su aroma, su música, su calor y su color llamando nervioso a tu puertapara abrirla al mundo recordándote siempre Córdoba, bella que tú has sido y eres una hermosa flor abierta.

Muchisimas gracias