jueves 06.08.2020
Cordoba Hoy

SANIDAD, EDUCACIÓN Y SERVICIOS SOCIALES

Mensaje desesperado de una familia que pide ayuda de atención para su hijo con autismo severo

El único centro capacitado de Andalucía para atenderlo rechazó su ingreso después de que prácticamente lo dieran por aceptado y ahora piden a la Junta a o cualquier entidad privada una solución a su problema acuciante
María Pacheco y Andrés Moreno, en Autismo Córdoba
María Pacheco y Andrés Moreno, en Autismo Córdoba
Mensaje desesperado de una familia que pide ayuda de atención para su hijo con autismo severo

Andrés Moreno y María Pacheco, padres de Andrés, un niño de 12 años con autismo severo, además de epilepsia, se han visto en la obligación esta mañana de hacer un llamamiento desesperado para tener una solución residencial para el chaval, después de que se frustrara la posibilidad de ingresar en el Instituto Psicopedagógico 'Dulce Nombre de María' de Málaga, único centro de Andalucía capacitado para atender las necesidades del niño.

El motivo es que Andrés, a pesar de su edad, tiene un tamaño considerable, de casi 1,80 metros y más de 100 kilos de peso, que responde con agresividad ante la frustración, lo que le genera situaciones dramáticas que ponen en peligro su salud e integridad física, ya que llega a autolesionarse, así como la de los que le rodean. Su padre ha llegado a indicar que cuando le llega uno de esos capítulos "su madre y su hermana se han tenido que resguardar en el cuarto de baño para proteger a nuestra hija".

Eso implica que los profesionales que le han atendido desde siempre, ya fueran del ámbito público o del privado, han aconsejado vivamente su ingreso psiquiátrico-terapéutico, "pero la Junta no dispone de ninguna plaza pública para casos como el suyo".

Moreno y su mujer, quienes albergan aún esperanzas de que pueda ingresar en el instituto malagueño, desconocen los motivos por los que ese centro, que es privado, aunque con una parte concertada con la Junta, y que atienden a niños en la misma situación que Andrés, porque está capacitado en medios personales y materiales para ello, negó su ingreso después de que en septiembre pasado todo parecía ir sobre ruedas y tenía el ingreso prácticamente aprobado, tras la prescripción para ello de la Administración autonómica.

"Cuando fuimos a visitarlo, nos recibieron estupendamente, nos arroparon, nos indicaron que en efecto era el centro ideal para el caso de Andrés, ya que contaban con el informe del niño, pero a los 10 días nos llamaron asegurando que carecían de recursos para atenderlo".

Una vez respuestas del golpe, recibieron otro igual de duro por parte de la Administración autonómica cuando el pasado 16 de enero acudieron a hablar con la delegada de Salud y Familias, María Jesús Botella, que estaba con la delegada de Educación, Inmaculada Troncoso. "Íbamos en busca de que nos dieran una posible solución y lo primero que nos dijeron fue: '¿qué queréis que hagamos?' para nuestra enorme sorpresa", recuerda María Pacheco. Luego fueron dos largas horas en las que "lo único que vinieron a decirnos es que habían hecho todo lo que estaba en su mano al respecto y que nosotros buscáramos cualquier otro sitio en España, que ellos luego contactarían con ellos para convenir una solución".

Evidentemente, la búsqueda (iniciada mucho antes del consejo de la Junta) no ha dado sus frutos, y por ahora, las otras familias cordobesas que están en la misma situación tampoco han podido ayudar mucho. Y es que, en efecto, es un problema que afecta a en torno al 10% de las familias asociadas, lo que supondría que sólo en Córdoba habría entre 15 y 20 niños m´s como Andrés.

"La educación en muchas ocasiones lleva a las familias a tener vergüenza por buscar un sitio porque les dalasensación de que quieren desprenderse de sus hijos,pero la verdad es que lo necesitan", señala Andrñes Moreno. Pero a día de hoy, no hay medios en Andalucía para, salvo el centro malagueño, para ayudar a esta familia.

"Por no haber, ni siquiera en el Reina Sofía hay una planta de psiquiatría infantil", a pesar de cada vez habrá más casos como el de Andrés.

la llamada desesperada incluye la creación de una plaza para su hijo o la adaptación de alguna ya existente, así como "un llamamiento a cualquier institución, pública o privada, para que nos ofrezcan los recursos que tengan disponibles y sean acordes con lo que Andrés necesita".

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