CCOO

Gutiérrez alerta que las reformas laborales abundan en el viejo modelo de crecimiento

El exsecretario general del sindicato ha ofrecido una conferencia en la Facultad de Relaciones Laborales en la que asegura que estos procesos no han mejorado la competitividad del país y que "nos han mantenido en el segmento más bajo del mercado"

Un momento de la conferencia de Antonio Gutiérrez en Córdoba
Un momento de la conferencia de Antonio Gutiérrez en Córdoba

El exsecretario general de CCOO Antonio Gutiérrez ha visitado la capital cordobesa para impartir la conferencia 'Reformas laborales, competitividad y empleo', en la que planteó que estos procesos, que se justifican para mejorar la competitividad de la economía y crear empleo, no han servido precisamente "para mejorar la eficiencia de la economía, sino para seguir abundando en el viejo modelo de crecimiento económico español basado en actividades como la construcción, la hostelería, en general, actividades intensivas en mano de obra, pero de poco valor añadido tecnológico".

"El mercado laboral no es disociable de la estructura productiva de un país, es más, la forma de trabajar es el corolario de la forma de producir y, por tanto, mediante las reformas laborales lo que se ha buscado siempre ha sido el abaratamiento del factor trabajo", dijo Gutiérrez quien aseguró que "por eso, paradójicamente, las reformas laborales, lejos de asimilarnos, de acercarnos a las economías de los países centrales europeos, que son las más competitivas, nos han mantenido en el segmento más bajo del mercado, el que compite vía precios y salarios, no por la calidad de sus bienes y servicios".

El exlíder de CCOO remarcó que lo que hay que reformar, y no se ha reformado nunca, es la estructura productiva, el modelo de crecimiento económico español, "porque con las reformas laborales lo que se ha hecho es abundar en ese comportamiento viejo, secular del sector privado, de la economía española", insistió.

Leyes de la termodinámica

Haciendo un símil con el primer principio de la termodinámica que dice que la energía ni se crea ni se destruye, solamente se transforma, Gutiérrez señaló que "las leyes por sí mismas ni crean ni destruyen empleo; las leyes laborales lo que hacen es transformar el empleo", y "cuando, encima, lo transforman para hacerlo más precario y más vulnerable, se produce que cada vez que llega una crisis se destruye más empleo que en la crisis anterior, porque el mercado laboral es más precario, es más fácil despedir, se despide masivamente, a borbotones y, sin embargo, para recuperar el empleo que se ha perdido se tarda más tiempo en cada periodo que en el periodo anterior".

En este sentido, el ponente afirmó que "a la economía española le cuesta cada vez más recuperar el empleo perdido en las crisis sencillamente porque lo que no ha hecho ha sido mejorar su estructura productiva. Hemos mantenido esas actividades muy intensivas en mano de obra que están al rebufo de otras economías, son muy dependientes de las economías de los países avanzados".

"Por eso yo creo que las reformas laborales de lo que han servido, se quiera o no reconocerlo pero lo más honesto es decirlo así, es para que las empresas recuperen su tasa de beneficio a costa del empleo pero no a base de mejorar sus inversiones", continuó Gutiérrez, para quien "es una muy mala manera de persistir en el error, de persistir en ese viejo comportamiento de la economía española".

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En este sentido, señaló que en vez de llevar a cabo una reforma del sistema de producción, "la vía más fácil ha sido facilitar a las empresas mano de obra abundante y barata y con menos derechos" de forma que "las empresas pueden incluso a costa del empleo hasta aligerar su endeudamiento, es decir, en vez de recurrir a la financiación bancaria las empresas han reducido el peso de su deuda a costa de abaratar los empleos pero eso disuade al mismo tiempo, no empuja a que los inversores innoven, creen nuevas actividades, creen nuevas industrias, puedan competir por la calidad final de sus productos, de los bienes y servicios que ofrecen".

También hay otra consecuencia negativa de las reformas laborales y que cuando se dice que hay más competitividad "pues no es verdad". "Si analizamos los datos podemos ver que el déficit exterior, que es lo que puede medir la competitividad de nuestra economía, no solamente se agranda, sino que cuando llega un momento de crisis la economía española se ve obligada a importar mucho más de lo que exporta; es que encima lo que exporta es cada vez de menos valor que lo que importa. Tú tienes que importar bienes de equipo o desarrollos tecnológicos, pero exportas, si acaso, manufacturas primarias o bienes de alimentación", concluyó.