Lunes 22.07.2019
Cordoba Hoy

D., VOLUNTARIO DE CRUZ ROJA Y DEMANDANTE DE ASILO

"Pasé dos días en el Desierto del Sáhara y vi morir a compañeros que tuvimos que dejar allí"

"Pasé dos días en el Desierto del Sáhara y vi morir a compañeros que tuvimos que dejar allí"

Entre los cientos de voluntarios de Ayuda Humanitaria que han colaborado con Cruz Roja en la asistencia a los refugiados que han pasado por el pabellón polideportivo de Vista Alegre estas semanas llamaba la atención un joven con su chaleco rojo, especialmente atento, que corría de un lado a otro intentando solucionar cualquier necesidad. Su empatía era porque "yo he pasado por lo mismo".

D. (prefiere el anonimato) huyó de su casa cuando recibió una orden de detención. Su familia había denunciado a la Policía su orientación sexual en un país donde la homosexualidad se condena con hasta 5 años de cárcel según su Código Penal. Este delito se complementa con persecución y matanzas a gays y lesbianas por parte de los propios ciudadanos por la homofobia endógena que se toman la justicia por su mano, sobre todo, en comunidades rurales.

"Claro que han matado a amigos; les han dado palizas", cuenta D. una mañana, antes de entrar a trabajar en un restaurante del Casco Histórico de la ciudad, donde gracias a la tarjeta roja expedida por el Ministerio del Interior a los solicitantes de asilo o refugio hasta resolver su demanda, tiene un contrato hasta, al menos, el año que viene.

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Sin embargo, este camerunés de 29 años no ha podido hacer uso de sus días de vacaciones que le pertenecen por contrato para ir a visitar a su pareja en Francia o a sus amigos en Bélgica: "No puedo salir de España; esto es como estar en un cárcel", porque su documentación solo es válida en España.

"Todos los que llegaron conmigo en patera y viven en Francia, Bélgica o Alemania tienen sus papeles en regla menos yo, que no sé cuándo se va a resolver mi petición de reconocimiento de refugiado" en un país, España, donde el año pasado se rechazaron dos de cada tres peticiones de asilo.

Cada país de la Unión Europea (UE) legisla las condiciones de los solicitantes de alguna protección internacional a su manera y España es uno de los estados donde las dificultades para las personas que huyen de sus países perseguidos por cuestiones de género, condición sexual, raza es mayor, pues en la tramitación del proceso piden documentos que demuestren, en el caso de D., que era perseguido por su condición sexual.

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Pero, ¿qué documentación puede tener una persona que salió de su casa por la ventana con lo puesto y recorrió en año y medio más de 4.000 kilómetros, cuatro países, pasando incluso por el Desierto del Sáhara y el Estrecho de Gibraltar en una embarcación precaria? ¿Cómo se documenta la homosexualidad? La respuesta a esto son años de silencio administrativo y la desesperanza de un joven que sólo quiere, como él mismo dice, "ser feliz".

¿Cómo llegó usted a España?

Llegué en patera desde Ceuta, en enero de 2016, pero yo salí de mi ciudad, escapándome de mi casa por la ventana, en septiembre de 2014. Estuve dos días atravesando Nigeria hasta llegar a Níger, donde encontré a otras personas que querían cruzar y llegué con ellos a Argelia, donde se me acabó el dinero y trabajé tres meses de ebanista. No tenía ni idea, pero tuve que aprender, y llegué a Marruecos en 2015. Allí estuve un año pidiendo por la calle, trabajando en lo que podía. Me iba los viernes al cementerio a pedir, fue muy duro.

¿Es fácil cruzar a España?

Para nada. Primero porque tienes que saber cómo hacerlo, con quién. A mí me costó 3.000 euros. En mi patera cruzamos nueve personas.

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¿Qué sintió al llegar?

Mucho miedo. Sólo pensaba que en Europa existía eso que llaman Derechos Humanos. Pero tenía mucho miedo.

"No vine a España a quitarle trabajo a nadie"

En Ceuta le llevarían al Centro de Internamiento de Inmigrantes. ¿Es como una cárcel?

Yo no lo viví así. En el CETI pasé tres meses y conocía a muchas personas que rápidamente se convirtieron en mi familia. Piensa que sales de tu casa y viajas durante dos años, muy duros. Pasé dos días en el Desierto del Sáhara y vi morir a compañeros que tuvimos que dejar allí, no podíamos hacer otra cosa.

¿Cómo acabó en Córdoba?

Porque del CETI me mandaron a Puente Genil, al Centro para Inmigrantes de Cruz Roja, donde estuve seis meses hasta que ellos me facilitaron mi piso en Córdoba durante otros seis meses. También tramito con uno de sus abogados mi solicitud de refugiado que cometí el error de pedirla en Ceuta.

¿Por qué el error?

Porque todos mis compañeros de patera, que siguieron hasta Francia, Bélgica o Alemania y pidieron asilo allí, ya tienen todos sus papeles en regla. Todos menos yo, porque en España es mucho más complicado.

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¿Y por qué decidió venirse a España?

Tenía un buen trabajo en una empresa de bebidas, pero en Camerún la homosexualidad está mal. Fue mi propia familia la que me denunció a la Policía y me mandaron una orden de detención.  

"Mi propia familia me denunció por homosexualidad y me enviaron a la Policía"

¿Nadie de su familia le apoyó?

No. No sé nada de ellos ni quiero saberlo. Tengo cuatro hermanos más por parte de madre. Luego, mi padre tiene otros cinco hijos con otra mujer. Ahora mi familia son mis amigos.

Es complicado de entender actualmente la legalidad y aceptación de la poligamia, pero no de la homosexualidad.

Bueno, la poligamia está permitida por ley. La homosexualidad es impensable que se pueda aceptar en países como Camerún.

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¿Cómo viven los homosexuales?

No, no, no. Allí no podemos vivir. Es la propia población la que como se entere de que eres gay, te matan o llaman a la Policía que te puede arrestar, porque así lo dice la Ley. Han matado a amigos míos en su casa, en la calle o en la cárcel. Con las mujeres pasa menos, porque se esconden mejor. Los transexuales sí que tienen que tener mucho más cuidado; no pueden salir a la calle como mujer.

A pesar de que es una situación conocida y probada, el proceso de solicitud de asilo en España aún no ha acabado.

No, sólo tengo la tarjeta roja que demuestra que soy solicitante de asilo, pero que me prohíbe viajar a ver a mi pareja, por ejemplo, que está en Francia, o a mis amigos, que están en Bélgica. Les he aportado la orden de detención, mi nómina de Camerún, pero, ¿cómo se demuestra que soy homosexual? 

"Mi hermano me ha localizado y me ha enviado un correo electrónico y mensajes al móvil amenazándome"

Al menos en Córdoba no vive con miedo.

Bueno, no sé cómo, pero mi hermano me ha localizado y me ha enviado un correo electrónico y mensajes al móvil amenazándome. Tranquilo no vivo. Porque, además, mi permiso de trabajo es provisional, pueden denegarme la condición de refugiado, pero ni sé cuándo. Mi abogado me dice que el tiempo de espera es ilimitado.

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En este tiempo, ¿qué ha hecho?

Yo estudié Comercio en Camerún, pero, claro, aquí he tenido que empezar de cero. Cruz Roja me puso en contacto con la Fundación Proyecto Don Bosco con quienes he estudiado de nuevo Comercio y Auxiliar de Cocina. Y ya durante las prácticas, el restaurante me propuso trabajar los fines de semana y me han hecho un contrato hasta el año que viene. Les estoy muy agradecidos, porque estoy muy a gusto en mi trabajo, con mis compañeros. Pero mi vida es sólo eso: Trabajo y casa.

Bueno. Tiene usted 29 años y Córdoba es una ciudad segura; puede salir y conocer gente.

No te creas que es tan fácil. Y Córdoba es muy bonita, pero una ciudad bastante cerrada, tradicional. Piensa que no soy como tú. Soy negro y encima gay.

¿Te han discriminado aquí?

No en concreto en Córdoba pero en este tiempo, me he movido a otras ciudades, por ejemplo, he tenido entrevistas para mi solicitud de asilo en Madrid. Y he viajado a otras ciudades como Bilbao, donde son más abiertos, me sería más fácil vivir.

"Córdoba es una ciudad muy bonita, pero bastante cerrada, tradicional; pero no soy como tú: Yo soy negro y encima gay"

¿Pero en Córdoba has sido atacado de alguna forma por su condición de homosexual?

En Córdoba no, pero en otras ciudades sí que te miran mal si ven a un grupo de homosexuales.

Ha estado también de voluntario en Vista Alegre con Cruz Roja.

Es lo justo. Yo más que nadie sé cómo te sientes cuando llegas a un país desconocido después de años cruzando estado tras estado, perdiendo a familia o a amigos por el camino, con miedo constante porque no sabes si te van a arrestar y te van a meter en la cárcel, se van a llevar a tus hijos. Es una situación de sufrimiento de personas más allá de los números, que parece que es lo que más le importa al Gobierno.

¿Qué siente cuando escucha que los inmigrantes vienen a España a quitar trabajo o que España no puede acoger a más personas?

No sé cómo explicarlo. ¿De verdad la gente piensa que venimos aquí de vacaciones? Aquí la gente también se va a Alemania o Inglaterra por falta de trabajo. Pues imagina que ni siquiera tienes a tu familia que te apoye y con la que puedas volver si te sale más. Imagina, además, que te vas porque en tu ciudad te matarían. Que no puedes volver.

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Trasmite usted mucha desesperanza.

Es que es lo que siento. Yo me siento atrapado. De momento, no puedo ser feliz. No me puedo mover de Córdoba, que es muy bonita, pero no es acogedora. Llevo casi un año en mi piso y no conozco a mis vecinos. Sólo a mis compañeros de trabajo que también tienen sus vidas. Es una sociedad bastante cerrada... Así lo siento.

¿Qué le haría feliz?

Me haría feliz poder trabajar en una tienda de ropa. Me encanta la moda y es lo que he estudiado, pero, de momento, no he podido. Sobre todo, quiero poder legalizar mi situación de una vez para poder moverme por Europa. Me iría a vivir a Bilbao, me encanta, y además está más cerca de Francia, hay aeropuerto, podría viajar, visitar a mis amigos...

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