Miércoles 01.04.2020

LORENZO RAMOS, DIRECTOR DE LA ORQUESTA DE CÓRDOBA

"Un director de orquesta no debería decirlo, pero creo que la voz humana es el instrumento perfecto"

Lorenzo Ramos, director de la Orquesta de Córdoba. Fotos: Roldán Serrano
Lorenzo Ramos, director de la Orquesta de Córdoba. Fotos: Roldán Serrano
"Un director de orquesta no debería decirlo, pero creo que la voz humana es el instrumento perfecto"

Vienés de nacimiento y padre de un niño cordobés, Lorenzo Ramos acaba de ser renovado en su puesto como director de la Orquesta de Córdoba, a la que rescató de una delicadísima situación y a la está sabiendo llevar paso a paso hacia el lugar destacado que se merece. De todos modos, en su opinión, una Ley de Mecenazgo nacional no vendría nada mal para mantener también con el apoyo privado una de las principales joyas culturales de la provincia de Córdoba.

Han pasado cuatro años desde que se hizo cargo de la batuta de la Orquesta. ¿Cuál es su balance de ese periodo?

Creo que es un poco pronto, es mejor hacerlo cuando acabe la etapa. Ha sido una etapa muy intensa, muy convulsa por la trayectoria que ha tenido la Orquesta en estos últimos años. Salvar a la Orquesta ha sido lo más importante para los cordobeses, la propia Orquesta y la cultura de la música en Córdoba. Una lucha titánica. La Orquesta de Córdoba está haciendo grandes esfuerzos por la reducción presupuestaria que ha sufrido. Ha costado mucho mantener no solo la plantilla, sino las nóminas y la actividad, que ha sido muy intensa por ir en ascenso. La actividad se ha incrementado un 50% o más. En el año 2011 se hacían 60 conciertos y se ha pasado a 109 en 2014. Personalmente ha sido un periodo muy rico, no sólo porque he sido padre en Córdoba de un hijo cordobés, sino por la experiencia como director titular de mi primera Orquesta profesional.  Se ha abordado un repertorio que ha sido muy amplio e interpretado por primera vez. En las dos primeras temporadas hicimos muchísima música española. Ninguna Orquesta había dedicado toda una temporada el 50% a música española y eso es algo que quedará en la historia de la Orquesta. Por otra parte, se ha intensificado muchísimo, o se ha creado más bien, el Proyecto Social que considero que es lo más importante que ha desarrollado la Orquesta junto al Proyecto Educativo. Los conciertos escolares llegan a más de 12.000 alumnos, porque son muchos los conciertos que se hacen y que sirven para dignificar la música como parte de la cultura básica de las personas; y sobre todo, para crear afición. Se ha ido por primera vez a tocar al Centro Penitenciario de Alcolea, al Hospital Reina Sofía, la Residencia de Ancianos. Es decir, se ha hecho un montón de obras sociales conjuntamente de la mano de Cajasur, que nos ha apoyado desde el principio en este proyecto. Todos los años realizamos como mínimo tres proyectos, obras benéficas o sociales.

¿Ha cumplido el objetivo inicial con el que llegó a la dirección?

No traía un objetivo prefijado. Al llegar me encontré una situación de alerta y lo primordial era salvar la continuidad de la Orquesta. En esa situación y con unos recursos muy exiguos, se hizo una tarea titánica para desarrollar la actividad, mantener una plantilla, etcétera. Para mí, los objetivos están más que logrados en el sentido de que aquí seguimos. Continuamos haciendo nuestros conciertos de temporada, de abono, desarrollando una actividad muy amplia al margen de esos conciertos, que sólo suponen el 20% de nuestra actividad total.

CORDOBA. 28/10/2016. ENTREVISTA A LORENZO RAMOS DIRECTOR DE LA ORQUESTA DE CORDOBA EN EL GRAN TEATRO. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

¿Sigue débil la Orquesta?

No es que sea débil, sino que la situación económica no ha mejorado. Afortunadamente, hemos tenido una inyección económica de la Diputación que nos ha ayudado mucho a mantenernos; pero indudablemente, cuando se ha retirado tanto presupuesto como ha sucedido en las otras Orquestas andaluzas y no sólo andaluzas, pues lógicamente se trata de una situación no inestable, porque la estabilidad se ha garantizado, pero sí una situación muy constreñida. He manifestado en más de una ocasión que uno de los problemas que tenemos en la Orquesta es la escasez de cuerdas. Muchas veces no se pueden cubrir las vacantes por causa de baja y ahora mismo, por causa de jubilación, hay cinco plazas que están pendientes de asignarse. Esto se hace más notable cuando una Orquesta es de las dimensiones de la nuestra, ya que no tenemos 90 músicos, si no sólo 50. Y en esa circunstancia se nota más, sobre todo, mantener un repertorio lo más amplio posible, en el cual tenemos que abordar obras de periodo romántico que exigirían bastantes más cuerdas de las que tenemos. Los profesores hacen un gran esfuerzo cada vez que abordamos ese repertorio, porque implica tocar con más energía y más esfuerzo físico del que tendrían que realizar si fueran más miembros. Personalmente, creo que la Orquesta de Córdoba está realizando el esfuerzo más grande de las Orquestas andaluzas por la situación y por tener que abordar un repertorio que, por ejemplo, para la Orquesta de Málaga es más fácil de abordar, porque tiene más plantilla. Nosotros tenemos incluso menos cuerdas que la Orquesta de Granada.

Hay escasez de cuerdas, y ahora mismo por jubilación tenemos cinco plazas que están pendientes de asignarse

¿Hacia dónde se dirige la Orquesta de Córdoba? 

 Se dirige ante todo hacia su 25 aniversario. Pienso que va a ser un gran momento. Cumplir un cuarto de siglo es todo un acontecimiento. La adscripción de la Orquesta al Ayuntamiento ha dado lugar a una serie de pequeños cambios legales, administrativos, que han obligado a ajustar la mecánica de trabajo en lo laboral al sistema que rige al Ayuntamiento. Pero sustancialmente en lo referente a la forma de financiación no ha cambiado nada, sigue siendo exactamente igual. Hacia dónde se dirige no sabría contestar, porque para eso hace falta más tiempo, pero sí marcha a que se consolide, a que no se pierdan plazas, a que pueda seguir manteniendo su actividad. Y todo eso depende de lo que suceda no ya en el próximo año, sino más allá del 25 aniversario.

¿Cuál es su sello en la Orquesta o qué cree que ha aportado durante este tiempo?

No lo sé, no creo que sea la persona más indicada para valorar eso. Lo tendría que decir la afición, los propios músicos y una vez haya pasado el tiempo, es decir, con la perspectiva que da el tiempo. Mi visión personal es que he aportado sobre todo el Proyecto Social que para mí era esencial. Lo dije nada más llegar y lo repito todos los días, una Orquesta es una herramienta de cohesión social y hay que salir a la calle. La música clásica no es algo elitista y se puede y se debe llevar a otras minorías y a otros colectivos que, por determinadas circunstancias, tienen más difícil el acceso a la cultura o no acudirían a un concierto de música clásica. Para mí eso es lo más importante. Por supuesto también mantener una actividad para el público abonado, ante el cual hay que estar siempre vigilante y seguir trabajando para incrementar su número. La crisis ha afectado mucho al bolsillo de la gente e igual no se pueden permitir un abono de una Orquesta, pese a que el nuestro es uno de los más baratos de España. Por supuesto, hay que cuidar al público para seguir manteniéndolo. Nuestra actividad se ha incrementado muchísimo en los últimos años. Esto también es gracias a la colaboración de la Diputación. La Orquesta nunca había salido tanto fuera de la ciudad como en los últimos cuatro años.

CORDOBA. 28/10/2016. ENTREVISTA A LORENZO RAMOS DIRECTOR DE LA ORQUESTA DE CORDOBA EN EL GRAN TEATRO. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

En Abril pasado le renovaron en el cargo. ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente?

Aparte de continuar nuestra actividad programada de este año, los más inminentes son volver a hacer El Réquiem de Mozart en la Catedral el día 1 de Noviembre, ir al Festival de Cádiz o el Concierto Extraordinario de Navidad con el Coro de Ópera Cajasur y el Coro Ziryab. Y más allá de nuestra temporada estamos trabajando para armar un 25 Aniversario a la altura de lo que significa la efeméride. Así que esperamos poder ofrecer algo interesante, más ambicioso. 

Usted puso en marcha el Concurso Internacional de Dirección y parece que tendrá continuidad en el tiempo. ¿Se ha llevado sorpresa con algún descubrimiento?

Siempre te llevas sorpresas, desde luego. Ya hemos hecho cuatro ediciones y siempre es interesante ver, primero, la respuesta que tiene, porque todos los años hemos tenido del orden de 20 candidatos y, segundo, en lo que respecta al palmarés para mí era esencial que la Orquesta escogiera. En este caso decidí hacerlo absolutamente democrático y que cada músico tuviera un voto y yo uno como cualquier otro músico. Esto facilita que el resultado sea democrático y que el palmarés sea lo que los músicos han decidido. Y la verdad es que hemos coincidido todos los años excepto en uno, que no diré cual. Pero en cualquier caso, en todos los años el palmarés ha sido de un nivel alto y sí que me he llevado sorpresas. Concretamente, el ganador de este año, Salvador Vázquez Sánchez, me parece un chico de mucho talento, mucha proyección, malagueño, al igual que el ganador del año pasado, Alejandro de Palma Garrido, que también lo es. La conclusión que se puede sacar es que en estos dos últimos años el ganador ha sido malagueño, andaluz y español. Significa que el nivel de la dirección de orquesta en España está a la altura de cualquier otro país. Se nota también porque, además, muchos directores jóvenes están haciendo carrera internacional y, la verdad, es que creo que este concurso es importante. Espero que más allá de mi permanencia al frente de la Orquesta mi sucesor lo mantenga, porque es de mucha utilidad no sólo para la Orquesta, que cuenta ahora con una lista de directores que son de su agrado y en un futuro puede servirle para invitarles o cualquier necesidad, sino también para la propia profesión en España. Es muy difícil empezar en esta profesión. No conozco muchos concursos de dirección que sean accesibles, que no tengan límite de edad, que no exijan un repertorio extensísimo. El repertorio que exigimos nosotros es bastante escueto y es muy clásico.

Espero que más allá de mi permanencia al frente de la Orquesta mi sucesor mantenga el Concurso Internacional de Dirección

¿Cuál es la pieza más complicada con la que usted se ha enfrentado y cuál fue el resultado?

Eso es muy relativo, ya que las dificultades pueden ser de muy diversas índoles: pueden ser técnicas en cuanto a la técnica directorial, pueden ser de profundidad musical, etcétera. Una vez dirigí un concierto para marimba (un instrumento de percusión idiófono, de forma parecida al xilófono) que era realmente endiablado. No me quedaron ganas de volver a hacerlo. Fue todo un reto, porque era muy joven y tenía muy poca experiencia; pero salió muy bien la verdad. Estaba Juanjo Guillem de solista y eso daba todas las garantías de que iba a salir bien. Pero la obra más difícil que he dirigido ha sido sin duda el Pierrot Lunaire de Schönberg que, a pesar de ser sólo siete ejecutantes, es una obra complicadísima de dirigir, de ejecutar, de interpretar para todos.

CORDOBA. 28/10/2016. ENTREVISTA A LORENZO RAMOS DIRECTOR DE LA ORQUESTA DE CORDOBA EN EL GRAN TEATRO. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

¿Y la imprescindible que elegiría para tocarla anualmente?

Una obra no, un autor sí. Todos los años hacemos un monográfico de Mozart. No se puede vivir sin Mozart, porque es como el aire que respiramos. Y me da igual, cualquiera de sus obras puede valer. Es un autor que ha prevalecido. Otros también, por ejemplo, Beethoven. Hemos empezado a tocarlo en temporada este año pues en los últimos cuatro no se había tocado una sola sinfonía de él en temporada de abono. Pero eso no quiere decir que no sea imprescindible, tan solo quise aparcarlo. Cuando llegué a la Orquesta se acababa de hacer la integral de las sinfonías en una sola temporada y creía que había que descansar un poco, Beethoven es muy exigente para la Orquesta y para el público. Es un compositor que gusta mucho, pero es agotador. Sin embargo, Mozart para mí es esencial. Yo disfruto mucho de hacer cualquier obra de Mozart. Creo que es medicina para el espíritu y una Orquesta no debería pasar un año sin tocar una obra suya. Si se tuviera recursos, todos los años habría que hacer o La Creación de Haydn o El Mesías de Haendel, o los dos; porque son dos obras que no sólo gustan al público, sino que son de una humanidad y una trascendencia increíbles, de una belleza inabarcable y que se tocan demasiado poco aquí. En otros lugares sí tienen establecido tocar El Mesías todos los años pero, como digo, para eso hacen falta recursos. Es más fácil programar algo de Mozart, que no cuesta tanto y es de agradecer.

¿Las administraciones apoyan la suficiente a la Orquesta? ¿Ya no corre peligro de desaparecer?

Me consta que hacen un gran esfuerzo, porque la crisis ha pegado muy fuerte y, por lo menos, se han conseguido mantener las cuatro orquestas andaluzas. Lo que pasa es que, bueno, si alguien quiere mantener algo tiene que saber lo que cuesta y pensar que no sólo hay que mantener las nóminas y la plantilla, hay que mantener la actividad y ahí es donde todavía se notan más las carencias que tenemos. Por ejemplo, el hecho de no programar ya prácticamente música española del siglo XX es sustancialmente por el problema de los materiales que son en su mayoría de alquiler. Obras mayores como vamos a hacer este año, la Titán de Mahler, sería impensable programarla si no fuera en colaboración con la Joven Orquesta de Córdoba, como nos sucedió en el monográfico de Strauss, que no lo podríamos haber tocado sin ayuda no sólo de alumnos del Conservatorio a través de nuestro convenio, sino de la Camerata Capricho Español. Mi programación estos años siempre ha sido mirando por un lado mantener una diversidad y un atractivo para el público y, por otro, inevitablemente mirando el céntimo, el euro. Además, aunque hubiera querido hacer una programación diferente no me la habría aprobado el Consejo de Administración, porque no habría habido recursos para ello. Al menos de cara al aniversario del año que viene me gustaría ser un poco más ambicioso e invertir un poco más en ese capítulo, porque es necesario.

El problema fundamental es que no hay una Ley de Mecenazgo como en EEUU que facilite la inversión privada

¿Qué sintió cuando se organizó aquel encuentro en el Círculo para lograr esponsorizaciones de particulares y de empresas privadas para la Orquesta y nadie acudió a la llamada?

Fue un jarro de agua fría para todos. No sé exactamente qué es lo que falló. Fue una sorpresa y es una lástima. Pienso que el problema fundamental es que no exista a día de hoy, a nivel nacional, una Ley de Mecenazgo como puede haber en Estados Unidos por ejemplo, que facilite la inversión privada en las empresas públicas con importantes beneficios fiscales. Es difícil en tiempos en los que todas las instituciones culturales han perdido apoyo lograr uno nuevo o recuperarlo. Hasta el Teatro Real o el Liceo, instituciones de primera categoría de este país, se han visto en serios apuros económicos. Imagina lo que puede suceder en la nuestra. Hasta que no exista esa Ley va a ser muy difícil que se pueda apoyar la cultura desde el sector privado y se puedan lograr más recursos.

CORDOBA. 28/10/2016. ENTREVISTA A LORENZO RAMOS DIRECTOR DE LA ORQUESTA DE CORDOBA EN EL GRAN TEATRO. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

Hay un fondo envidiable de grabaciones de la Orquesta desde sus primeros años. ¿Nadie va a hacer nada al respecto con ese tesoro oculto?

No te sabría decir. Sé que la Orquesta tiene muchos discos grabados, también sé que muchos ya están agotados. No tenemos un sello propio y francamente, no he tenido apenas ocasión de grabar nada salvo un disco de maestros cordobeses. Y por desgracia a unas pocas semanas de realizarse se canceló otra importante grabación para el sello Naxos de obras de Lorenzo Palomo, que el autor terminó grabando con la Orquesta de Castilla y León. Entonces, evidentemente, en este capítulo se podría hacer algo más. Habría que ver, disco por disco, qué contrato se hizo, en qué condiciones para ver realmente si podemos disponer de ellos libremente o habría que pedir permiso; pero es muy difícil acceder a grabaciones históricas de cualquier Orquesta salvo que tenga un sello importante detrás que esté continuamente sacando reediciones. Encontrar grabaciones de la misma Orquesta de Córdoba es imposible porque se sacaron uno, dos mil discos en su día y se vendieron, o regalaron, se agotó ese stock y ya no hay. He comentado de cara al 25 aniversario que habría que sacar algo. La Orquesta tiene ahora mismo cuatro discos grabados con el Maestro José Luis Temes que no han salido por falta de financiación. Realmente la falta de financiación o la necesidad de una financiación adicional es el hándicap de la nuestra y de muchas orquestas y para recuperar esos discos. También me parecería interesante bucear en la discografía de la Orquesta y tratar de recuperar alguno de hace 15 o 20 años; pero para eso también hacen falta recursos. 

¿Cómo se siente en Córdoba?

Muy acalorado. Siempre lo digo no porque naciera en Viena, mi infancia la pasara en Berlín, e hiciera mi carrera también en Viena, sino porque mi casa la tengo muy cerca de San Lorenzo de El Escorial. Por eso estoy más acostumbrado al frío y el calor lo llevo muy mal. Siempre me ha costado. Pero Córdoba una ciudad encantadora, muy bonita; con una gente también encantadora. 

¿Sabría definir después de estos años a los cordobeses?

No. Además no me gusta definir ni los clichés. Creo que hay personas buenas y menos buenas en todas partes. He tenido mucha relación por mi carrera con muchos andaluces y siempre han sido relaciones muy cordiales. Me he sentido muy querido y no he tenido mayor problema. Lo que pasa es que cuando estás trabajando en una ciudad lo que no haces es turismo y, realmente, igual te vas y no has visto tal sitio o tal museo, porque te has acostumbrado a que sea únicamente tu lugar de trabajo. Uno cuando ve las cosas es cuando está de visita o está una semana. Igual cuando me marche de aquí vuelva en alguna ocasión de turista.

La gratuidad es un tema delicado; el acceso a la cultura debería ser gratuito, pero entonces lo mismo pasaría con el fútbol y otras cosas

Por cierto, que parece que no acaba de haber una relación íntima entre la música y Córdoba, no sólo clásica, sino de cualquier tipo. ¿Es que hace falta que también sea gratis para que la gente llene las salas?

No tengo esa impresión porque en Córdoba se hace mucha música aparte de la clásica: Festival de la Guitarra y además el flamenco está bien arraigado o el Jazz… La gratuidad es un tema delicado. Yo entiendo que sí, que el acceso a la cultura debería ser gratuito; pero entonces, ¿por qué tengo que pagar para unas entradas de fútbol y no para la cultura? O lo hacemos todo gratis o por todo hay que pagar. Y si hay que hacerlo, que sea asequible. El poder adquisitivo de la inmensa mayoría de la gente ha mermado. Estoy en contra de la gratuidad, porque todo tiene un coste, un trabajo. Si no sería todo un poco como la piratería. Luego, siempre hay voces discordantes que dicen que si alguien quiere música clásica que se la pague y, en eso, tampoco estoy de acuerdo. El dinero público debe servir para muchas cosas. Dentro de la educación está la cultura y también considero que el dinero público debe sustentar la cultura o una parte de ella y lo que falte habrá que buscarlo en el sector privado. Hacer que instituciones públicas dependan sólo de dinero público es complicado hoy en día; pero nunca le retiraría a la cultura las subvenciones públicas, porque eso sería como cargarse un museo. Igual que cargarse un museo sería cargarse un hospital o un colegio.

CORDOBA. 28/10/2016. ENTREVISTA A LORENZO RAMOS DIRECTOR DE LA ORQUESTA DE CORDOBA EN EL GRAN TEATRO. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

¿Tiene usted faceta de compositor o se limita a la dirección?

Nunca he tenido esa vocación. Si acaso, en mis años de estudiante; pero más por obligación realmente que por interés.

¿Y se atreve con algún instrumento?

También lo dejé hace tiempo, porque no he tenido nunca tiempo de mantenerlo. Hice mi carrera de piano. Estudié mis dos años de flauta y mi año de violonchelo obligatorio y, la verdad que no he tenido tiempo. Lo que sí hice en mis años de estudiante fue cantar en un coro, que creo que es una de las cosas más bonitas que puede hacer cualquiera que quiera ser músico.

¿Algún instrumento favorito?

La voz humana. Quizá un director de orquesta no debería decirlo, pero la voz humana me parece que es el instrumento perfecto; lo llevamos puesto. No requiere que un Luthier lo construya, ni afinarlo, ni mantenerlo, es decir, la voz humana es un instrumento por naturaleza. Luego, dentro de los instrumentos artificiales, todos tienen su belleza. Todos tienen un lugar en mi corazón.

La Orquesta de Córdoba realiza el esfuerzo más grande de todas las orquestas andaluzas

Usted siempre ha defendido su amor por el Jazz. ¿Tiene, en su opinión, una relación directa con la clásica?

Sí que puede tener una cierta relación, porque, aunque no soy ningún experto en la materia, si nos vamos a las raíces del Jazz está el Ragtime que proviene de la música centroeuropea que se desarrolla de la música popular. Es más rico lo que sucede después, años 20 en París, con la llegada de la música de las Bandas de Nueva Orleans, que despierta el interés de compositores como Stravinski que de pronto descubren un mundo, una faceta que no conocían y la abordan desde su lenguaje. Y esa simbiosis, ese intercambio y esa riqueza que genera el mezclar el Jazz con la música clásica me apasiona y me sorprende mucho. Es una evolución, un enriquecimiento para nuestro repertorio y también para el suyo. Siempre he tratado de buscar su relación con la clásica. Hicimos un Concierto de Carnaval en 2013, un buen ejemplo de ello donde fusionamos y buscamos ese tipo de repertorio y fue muy interesante, porque eran obras que la Orquesta nunca había tocado, que el público apenas conocía. Posteriormente colaboramos con Uri Caine, de quien estrenamos su Suite Iberia y fue una experiencia increíble. Luego se nos quedó por desgracia en el tintero otro proyecto que no pudimos realizar de obras muy caras. Algún proyecto hay para la temporada que viene que aún no se puede desvelar. En ese sentido que creo que va ser, también, muy interesante.

¿Se sigue componiendo hoy en día piezas que acabarán siendo consideradas como clásicas?

El tiempo lo dirá. Yo creo que cuando Stravinsky estrenó su Consagración de la Primavera y fue un escándalo, nadie pensó que se convertiría en un clásico del siglo XX. Para ello hace falta la perspectiva del tiempo. El problema es que en nuestro tiempo la velocidad del consumo es tan rápida que prácticamente las cosas son de usar y tirar. Cuántas veces se han quejado los compositores de lo difícil que es, primero, estrenar y, segundo, que se vuelva a programar la obra estrenada. Aquí, si echamos la vista atrás, en nuestro siglo se sigue recuperando una grandísima cantidad de autores que se desconocían. En las discográficas hay un océano de obras de autores que no son el Top 10 ni siquiera el Top 100. Quiere decir que queda mucha obra por descubrir y que en su día seguramente fueron conocidos pero cayeron en el olvido y alguien ha tenido que venir a rescatarlos.

CORDOBA. 28/10/2016. ENTREVISTA A LORENZO RAMOS DIRECTOR DE LA ORQUESTA DE CORDOBA EN EL GRAN TEATRO. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

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