Sábado 19.01.2019
Cordoba Hoy

VECINA DEL PATIO MARROQUÍES

Mª Ángeles Arquero: "El contacto con las plantas del patio es una alquimia floral"

Mª Ángeles Arquero, psicóloga de formación y animadora sociocultural de profesión hace casi 20 años que, mientras se dedicaba al "proceso" más natural de la vida, como es la crianza de sus hijos, descubrió que la convivencia con los geranios, gitanillas, buganvillas podía aportarle más de lo que ella le aportaba a las plantas con su cuidado diario de agua y abono. 

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Mª Ángeles Arquero: "El contacto con las plantas del patio es una alquimia floral"

Si entendemos la alquimia como el proceso de estudio de las transformaciones de la materia, de los elementos. El paso de la vida en un bloque convencional a una construcción vecinal del siglo pasado repleta de plantas y flores es una "alquimia floral" en toda regla.

Así, Mª Ángeles Arquero, psicóloga de formación y animadora sociocultural de profesión hace casi 20 años que, mientras se dedicaba al "proceso" más natural de la vida, como es la crianza de sus hijos, descubrió que la convivencia con los geranios, gitanillas, buganvillas podía aportarle más de lo que ella le aportaba a las plantas con su cuidado diario de agua y abono. Estudió terapias alternativas y las propiedades y usos de las flores y las plantas y comenzó a obtener esencias de ellas que aplicó en aceites, cremas, jarabes. Comenzó a secar hojas de higuera y descubrió que le sentaban fenomenal durante el invierno; que el azahar de los naranjos la calmaba, la serenaba.

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Así esta vecina de uno de los patios más concurridos, el de la calle Marroquíes, fue descubriendo un universo floral en el que hoy vive y ayuda a sus vecinos y a quienes le piden consejo y remedios. Con un profundo respeto a la ciencia médica, ella ha descubierto los beneficios de las plantas de su patio y los ha introducido en su día a día.

Un día a día muy diferente al de la mayoría de los vecinos de Córdoba pues ella, aunque con el individualismo del siglo XXI, comparte patio con ocho familias muy diversas, artesanos, amas de casa y hasta un modisto-artista de lo más peculiar. El preciado ecosistema que sale de sus puertecitas de madera a las dos de la tarde, cuando ya se han ido los miles de turistas, sacan su mesa a la sombra de una parra; unos traen el salmorejo, otros, la ensalada; la tortilla, los cubiertos... y ahí se para la el ajetreo, las cosas y los 'clics' de los móviles y cámaras.

Ahí está la esencia no sólo de las flores, sino de la naturaleza de un auténtico patio de vecinos. Eso es el patrimonio inmaterial.

¿Cómo acabó viviendo en un patio?

El mayo de 1985 viene a visitar este patio y ya en ese momento dije que acabaría viviendo aquí. Embarazada de mi primer hijo nos surgió a mi marido y a mí marido y mi la oportunidad y alquilamos una vivienda. Fueron llegando mi segundo y mi tercera hija y se nos quedaba pequeña; alquilamos dos más y hace diez años me quedé con una cuarta donde tengo instalado mi lugar de trabajo.

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Vive y trabaja en una maravilla Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Por suerte sí. No es tan idílico; son viviendas del siglo pasado y las ocho familias vivimos en régimen de alquiler. El latifundismo está también en los patios de Córdoba. Los herederos de los antiguos propietarios tienen muchas casas patio antiguas. Pero claro, todos coincidimos en el patio, regando las plantas, decorando el patio.

No es tan idílico; son viviendas del siglo pasado y las ocho familias vivimos en régimen de alquiler. El latifundismo está también en los patios de Córdoba.

A quienes venimos sólo de visita nos parece un lugar privilegiado, donde parece que esa convivencia vecinal que nos cuentan las abuelas cuando de un mismo puchero comía todo el patio y dónde la vida se hacía en común.

Bueno, la metáfora del puchero puede ser, tenemos espacios de convivencia porque la propia estructura se presta a ello; mis hijos bajan a comer y a ducharse a mi casa, mi taller no tiene ni baño, y claro, más convivencia hay que en un bloque de pisos pero no en ese modo ideal del patio del siglo pasado. El individualismo que impera también ha llegado.

Sí es cierto, que hay más sentimiento de vecindario. Yo he cuidado a un vecino mayor enfermo que no tenía hijos cerca y me he encargado de arreglar su vivienda, de llevarle de comer y de que estuviera bien. Pero eso va más en la persona.

Mis hijos es verdad que sí que han entrado en casa de todos los vecinos de pequeños, salían y entraban como si fuera su casa. ¡Hasta mi perro, me lo encontraba viendo la tele en el sofá con un vecino!

Lo que le decía, un privilegio.

Bueno, pero también escuchas hasta el ruido más pequeño del vecino porque las paredes parecen de papel. Mi vecino de al lado vivió la cuarentena de mi hijo igual que nosotros, desde las 12 de la noche hasta las 4 de la mañana llorando sin parar. Y yo, quiera o no, escucho el programa de la tele que ve mi vecino también. Tenemos siempre las puertas abiertas.

Sin embargo, como todo, mis hijos quieren irse a vivir a un piso. ¡Les parece mucho más moderno y cómodo!

Mis hijos es verdad que sí que han entrado en casa de todos los vecinos de pequeños, salían y entraban como si fuera su casa. ¡Hasta mi perro, me lo encontraba viendo la tele en el sofá con un vecino!

¿Qué ha supuesto para usted la llegada de miles de turistas cada primavera por el Festival de Patios?

Decirte que es cómodo llegar a casa cargada con el carrito de la compra y tener que hacer cola sería mentirte. Son sólo dos semanas, y bueno, también tiene sus cosas buenas; conoces a muchísima gente de todo el mundo que se interesan y valoran el cuidado de las plantas, yo interactúo mucho con ellos. Pero tenemos que adaptar los horarios a las visitas para tender la ropa, regar y hacer nuestras cosas.

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¿Alguna persona, o algún testimonio en particular?

Sí, el de un señor muy culto que me contó la simbología del motivo floral de la tesela floral que hay en el suelo de mi taller. Lo relacionó con Medina Azahara y algunas leyendas de Córdoba y al terminar, me pidió mirto, una planta que no tenía y me explicó que era esencial, que estaba en todos los patios cordobeses así es que desde entonces no me falta la mata de mirto. Fue alguien que me trasmitió mucho, tengo un recuerdo especial de él. Luego llegan visitantes de todo el mundo, que siempre te dejan su impronta. También vecinos de Córdoba que han vivido en casas de vecinos y te cuentan anécdotas, recuerdos.

Antes me habló de los inconvenientes durante el festival de patios, ¿algo positivo?

Sí, por supuesto. Durante todo el año el Ayuntamiento se hace cargo por medio de vales de la tierra y las plantas que necesitamos, aunque seamos nosotros quienes nos encargamos de las fachadas de nuestras casas, de colocar  las flores para que luzcan mejor, arreglar el patio. Es un trabajo bastante duro porque las plantas no entienden de días de descanso, hay que regarlas a diario.

Es un trabajo bastante duro porque las plantas no entienden de días de descanso, hay que regarlas a diario.

Me hablaba de un taller. ¿En qué se puede trabajar dentro de un patio?

Ahora mismo somos tres talleres artesanales. Lo mío no es un oficio, bueno, es realmente a lo que me dedico pero económicamente es sólo un complemento. Cuando nació mi primer hijo decidí dedicarme a la crianza de mis hijos pero siempre me había atraído la naturaleza, las plantas y los animales así es que comencé a experimentar con las hojas y flores de las plantas del patio y me fui a la manera de hacer cremas, jabones y aceites que usaban nuestras abuelas.

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¿Qué se hace con un geranio?

Pues se pueden hacer jabones, aceites corporales, cada elemento de la naturaleza tiene una propiedad, se transforma y tiene una utilidad, alquimia flora.

¿Es usted botánica?

No, estudié psicología, me he dedicado a la animación sociocultural pero como hobby me he formado, he leído y, sobre todo, he experimentado los usos terapéuticos de las plantas. Beneficios que a mí en primera persona me han funcionado y que ofrezco en mi taller por si alguien se interesa, no es un negocio como tal pero, sí es cierto que el jarabe de miel fermentada también le funciona a algunas personas, pues se lo preparo; la esencia de azahar calma y libera en los momentos de estrés cotidianos, pues también se lo elaboro a quien me lo pide.

La relación con las flores y las plantas es lo que nos mantiene vivos; a través del olfato, del contacto, de la cromoterapia. 

La relación con las flores y las plantas es lo que nos mantiene vivos; a través del olfato, del contacto, de la cromoterapia. 

¿Remedios de abuela?

Medicina natural. Las esencias florales se obtienen del destilado de las hojas o flores, contienen toda la esencia, propiedades y lo utilizo en terapias alternativas. La psicología es una ciencia muy amplia y yo me vine al patio a vivir porque quería estar en contacto con la naturaleza, con las plantas y he integrado todo en un sistema que utilizo en metodologías menos convencionales.

Por ejemplo, la esencia de caléndula o de aloe vera son elixires florales que se obtienen solarización. Es lo que ahora llamamos ciencia química que en su momento fue la alquimia, el proceso de estudio y transformación de los elementos. En mi caso, alquimia floral.

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¿Qué efectos pueden tener las plantas en nosotros?

La lavanda, la rosa y el azahar tienen una función ansiolítica, son calmantes. Y no estoy atentando contra la ciencia ni mucho menos, tal es así que por ejemplo, en la cultura marroquí se usa mucho el agua de azahar en repostería. Nosotros lo usamos en el roscón de reyes por ejemplo, es lo que le da ese toque particular. El romero es un estimulante pero al ser balsámico, también despeja en momentos de tensión.

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