Jueves 19.07.2018

LOLA HERRERA, PREMIO NACIONAL DE TEATRO 'PEPE ISBERT'

"El teatro oficial tiene que hacer producciones que puedan llevarse a todos los teatros, no sólo a Madrid y Barcelona"

Lola Herrera en el Teatro Góngora de Córdoba
Lola Herrera en el Teatro Góngora de Córdoba
"El teatro oficial tiene que hacer producciones que puedan llevarse a todos los teatros, no sólo a Madrid y Barcelona"

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"Me encontré con Carmen Sotillo en 1979. Nuestro encuentro fue casual. Cuatro actrices, una detrás de otra, rechazaron la adaptación teatral de la novela de Miguel Delibes Cinco horas con Mario  y, gracias a eso, Carmen y yo nos encontramos". Así presenta Lola Herrera  (Valladolid30 de junio de 1935) en una octavilla metida en el díptico del libreto de la obra, su amistad con la protagonista en cuya piel se vuelve a meter 40 años después del estreno.

La producción de 'Sabre Producciones', distribuida por 'Pentación Espectáculos', ha arrancado en Córdoba una gira que, hasta el año 2020, llevará a la octogenaria actriz y a su contemporánea directora, la cordobesa Josefina Molina (Córdoba, 14 de noviembre de 1936) a recorrer los principales teatros de la geografía española.

Liceos a los que Herrera profesa un profundo respeto. Por eso, reivindica en la entrevista que concedió a este periódico tras la presentación en rueda de prensa del espectáculo, "su valor, y la afición de todos los vecinos de las ciudades españolas". Y esto porque considera que es "una estafa" que el teatro "oficial" - el subvencionado por el Estado- tienda a realizarse con grandes producción que "sólo caben en los teatros de Madrid o Barcelona".

Y es que Lola Herrera, una de las grandes damas del teatro español, "disfruta recorriendo la geografía española, comiendo la gastronomía típica, paseando por las ciudades, aunque ya cada vez pase más tiempo en los hoteles para guardar toda la energía para las funciones": una hora y media de monólogo con la misma fuerza, la misma intensidad y la misma emotividad que en cada una de las veces que se ha metido en la piel de Carmen Sotillo.

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Una 'Menchu' de los años sesenta (del siglo pasado), educada en el convencionalismo algo déspota de una clase social alta, pero que, como todas las mujeres, sufre el olvido de un marido intelectual que lucha fuera de casa por las libertades pero que dentro no muestra el más mínimo interés por la madre de sus hijos.

Una madre, que es hija, hermana, esposa, pero que sobre todo es mujer. Una mujer que siente, que es consciente del segundo plano que ocupa en la sociedad, quien suplica amor y atención desde el silencio callado de su abnegación; primero por sus padres, luego, por su esposo e hijos y que se olvida de ella misma.

"Por eso es tan importante que vean la obra las nuevas generaciones, para que no olviden de dónde venimos y sigan luchando por un mundo más justo", dijo la actriz en la rueda de prensa de más de una hora donde la complicidad del elenco y el cariño del público nada tuvieron que ver con el recogimiento del velatorio de cinco horas del señor Mario de cuerpo presente.

¿Cómo sería la Carmen de ahora?

De fondo no sé yo si la sociedad ha cambiado tanto, porque aún queda un sector de mujeres que, ahora no piden un 600 pero sí que piden otras cosas. Ese tipo de mujeres existe y es muy bueno poner en el espejo el arquetipo de una mujer del los años 60, es sano que se vean porque la ocultación, no querer llamar a las cosas por su nombre, ese lenguaje de un sector social es bastante negativo para nostras, es una inadmisión y hace falta dar un paso firme, al frente.

No sé yo si la sociedad ha cambiado tanto porque aún queda un sector de mujeres que, ahora no piden un 600 pero sí piden otras cosas

Uno como el que dieron las mujeres el pasado 8 de marzo fruto, en parte, de una lucha que viene de lejos.

El 8 de marzo fue un día inolvidable para mí. Me fui a Atocha con mi hija. Fue maravillo ver tal multitud, tanta gente joven, pero también mayor, de mediana edad. Tantas mujeres movidas por la alegría de la reivindicación por sus derechos desde el convencimiento. Fue un antes y un después, yo creo que si seguimos luchando, las cosas van cambiar.

Porque salir a la calle y alzar la voz no basta.

Yo nací un año antes de la guerra, hasta el 73 la mujer era un mueble. Es una información tienen que tener muy presente las mujeres, sobre todo, las chicas jóvenes, es muy importante saber de dónde vienen para valorar lo que tiene.

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Cada vez se está visibilizando el agravio comparativo de las mujeres; desde la denuncia de las actrices americanas contra los abusos sexuales hasta el eco en Europa y la condena, denuncia y rechazo a la discriminación femenina. ¿Qué ha vivido usted en ese sentido?

Eso era una cosa normal, estaba normalizado. En nuestra profesión fíjate, podía ser hasta menos visible que en otros sectores si no eras una actriz que por su físico sufriera agresiones sexuales que además, entonces no se denunciaban. Soy de Valladolid y soy muy áspera y nunca me ha pasado algo así pero sí que en aquella época estaba muy claro el papel de la mujer, un mueble.

Lo que me ocurrió a mí fue que, al contrario que Carmen, nací en una familia de izquierdas, mi educación fue otra cosa. Nosotros éramos los perdedores de la guerra, pero el sistema de educación familiar era de llamar las otras cosas por su nombre. Oíamos "La Pirenaica" e intentábamos tener otra información aunque luego, en la calle, el sistema era el que era y teníamos que asumirlo y llevarlo lo mejor posible.

Lo que me ocurrió a mí fue que, al contrario que Carmen, nací en una familia de izquierdas, mi educación fue otra cosa

Algo que refleja "Cinco horas con Mario" a la perfección: una radiografía de la clases social alta de la época, los sesenta, de las señoras casadas para escapar de los padres pero que reproducían los patrones familiares donde las apariencias y la supremacía de ricos sobre pobres era el sistema establecido.

Claro, Carmen revivía las enseñanzas de su madre como el "nova más". La gente importante eran los amigos poderosos de su marido. Y se daba la paradoja de que Mario, un intelectual de izquierdas, en casa también se comportaba como cualquier señor de derechas. Aunque yo creo que no todas las mujeres eran como Carmen, muchas eran conscientes de que estaban relegadas, presionadas a casarse porque si no lo hacías, eras un mueble. El matrimonio era visto como una salida.

Los importantes eran los amigos poderosos de su marido. La paradoja era que Mario, un intelectual de izquierdas, en casa se comportaba como un señor de derechas

Además del fuerte aspecto de aprendizaje social sobre el papel de la mujer, obra de Miguel Delibes pivota sobre un tema que ha estado de actualidad en Córdoba esta semana, la muerte. El Defensor del Pueblo Andaluz ha presentado esta semana aquí un informe sobre los retos de la muerte diga, otro tabú social actual.

Nos queda mucho por recorrer para poder garantizar un derecho a decidir, lo mismo qye decidimos cómo queremos vivir, deberíamos decidir cómo queremos morir. Yo no quiero que me enchufen a una máquina, por muy ético que sea médicamente mantenerme con vida. Pero entiendo que debe ser regulado para que no se comentan atropellos en otro sentido.

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En 40 años de vida profesional, si Mario fuera el teatro español actual, ¿qué le diría Carmen?

Carmen no lo sé porque no sé su opinión acerca del teatro tal y como lo concebimos ahora. Lola Herrera le dice que aún tiene mucho por batallar. Hay productores como Pentaciones con los que yo llevo una década trabajando con Jesús Cimarro como eje de todo y sé de los esfuerzos que hacen hoy en día los empresarios para que podamos tener una buena oferta de teatro privado.

Sin embargo, al teatro oficial le diría que no hicieran montajes que no se puedan pasear por todos los teatros de España porque el dinero público es de todos pero solo lo ven unos pocos. Yo no digo que el teatro oficial no arriesgue, pero lo que no se puede hacer es realizar montajes enormes que sólo los puedan ver un reducto de españoles en Madrid y Barcelona, el dinero público es de todos los españoles y los montajes tienen que poder llevarse a cabo en una parte grande del país, ajustados a unas medidas. Que usen la imaginación para hacer las cosas posibles, pero que no tiren la casa por la ventana y luego los montajes se lleven mermadísimos a otros teatros porque eso es una estafa.

Al teatro oficial le diría que no hicieran montajes que no se puedan pasear por todos los teatros de España porque el dinero público es de todos pero solo lo ven unos pocos

Por último, hablando de teatros. ¿Cómo es el público que viene al teatro en Córdoba?

Bueno yo he venido todos los años a Córdoba desde que empecé mi carrera profesional; primero en la feria de septiembre, luego en mayo. Siempre me encanta venir porque el público en Andalucía es especial, es muy expresivo y yo noto su cariño siempre que me subo a escena. Me encanta estar aquí. Lástima que no pueda pasear por la Mezquita como lo hacía antes ni salir tanto a estos restaurantes tan maravillosos que tenéis.

Lola Herrera