Viernes 18.10.2019

ENTREVISTA A MARINA GARCÉS, FILÓSOFA

"El 15-M no tiene la fuerza política para derrocar a las relaciones de poder"

Marina Garcés, filósofa, en La República de las Letras dentro del ciclo 'La nuit des idées'. Foto: Roldán Serrano
Marina Garcés, filósofa, en La República de las Letras dentro del ciclo 'La nuit des idées'. Foto: Roldán Serrano
"El 15-M no tiene la fuerza política para derrocar a las relaciones de poder"

Marina Garcés (Barcelona, 1973) es filósofa y ensayista y una de las creadoras del espacio de reflexión Espai en Blanc, en el que defiende un pensamiento crítico. Garcés pone de relieve cómo el movimiento 15-M ha sido capaz de hacer cambiar la percepción de las instituciones políticas, aunque no tenía la fuerza para cambiar el poder establecido. "Las relaciones de poder son desiguales y desproporcionadas", asegura. Garcés acaba de ofrecer en Córdoba en 'La República de las Letras' una conferencia sobre populismos, un término muy en boga en torno al cual se ha creado, asegura, una confusión que "no es algo inocente".

-En Espai en Blanc, usted defiende un pensamiento crítico alejado de la "vanguardia revolucionaria". ¿Ya no es posible la revolución? ¿El cielo no se toma por asalto?

-Eso no lo digo yo en nombre propio. Espai en Blanc es un proyecto colectivo de pensamiento crítico y experimental, y en gran medida anónimo, por lo que tengo que responder desde un espacio de experimentación que no me corresponde sólo a mí. La toma de posición de Espai en Blanc es subvertir radicalmente nuestras formas de vida y pensamiento, pero no desde el lugar separado del intelectual que se pone frente al mundo y las masas, sino desde la complicidad, con la invención de un nosotros que avanza colectivamente y que sólo puede pensar transformándose. En ese sentido no hay una vanguardia separada. 

CORDOBA. 26/01/2017. ENTREVISTA A LA FILOSOFA MARINA GARCES EN LA REPUBLICA DE LAS LETRAS. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

-Hablemos del movimiento 15-M. ¿En qué ha quedado tras seis años desde su origen?

-La pregunta del qué ha quedado me remite a una manera de ver la realidad en términos gremiales que creo que precisamente hemos desbordado. La historia como un conjunto de relatos con principio, desarrollo, desenlace y fin es un esquema propia del historicismo que reproducimos en narrativa, teleseries, novelas... Pero si algo caracteriza a nuestro tiempo es que estamos aprendiendo a percibir el cambio de los procesos de otros modos. ¿Qué queda del 15-M?  Yo más bien preguntaría qué hemos aprendido a ver de otra manera, qué hemos aprendido a hacer. 

Si algo caracteriza a nuestro tiempo es que estamos aprendiendo a percibir el cambio de los procesos de otros modos

-¿Y hemos aprendido algo?

-Del 15-M no hay que contar sólo un final, sino que ha habido un cambio de percepción en las instituciones políticas y de nuestro régimen económico, el capitalismo. Desde entonces han cambiado muchas cosas, sobre todo ha habido una deslegitimación radical del sistema en el que vivimos. Lo que sí vemos es que no hay otra forma de organización alternativa que esté a su altura. El 15-M abrió un vacío de fundamento. Las plazas llenas de cuerpos vaciaron las mentes de toda esta obviedad que nos decía que la democracia liberal era lo único posible, porque el comunismo había sido derrotado y estábamos en el mejor de los mundos posibles aunque no fuera bueno. Eso cayó, aunque no fue sólo por el 15-M. ¿Qué hacemos a partir de ahí? ¿Qué hacemos con ese vacío? Vemos que se ha llenado de miedo, de repliegue, de formas defensivas y de espacios de seguridad, de otras formas ya conocidas de entender lo político. 

-O sea, la vieja política. Entonces, ¿seguimos en el mismo sitio?

-Eso no se ha superado, pero se ha deslegitimado. En ese sentido, no estamos en el mismo sitio. No creo que se haya dado un paso atrás. Lo que han aparecido son nuevas formas de trabajar en lo conocido, pero no estamos en el mismo sitio que antes del 15-M. 

CORDOBA. 26/01/2017. ENTREVISTA A LA FILOSOFA MARINA GARCES EN LA REPUBLICA DE LAS LETRAS. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

-¿Y por qué no se ha avanzado más en la búsqueda de nuevas formas de hacer política?

-No hay que ser ingenuos. Las relaciones de poder son desiguales y desproporcionadas. El 15-M expresó un sentido común en todo lo que tiene que ver con los límites del régimen en el que vivimos. Pero eso no quiere decir que tenga la fuerza política de derrocar a unas relaciones de poder que, dicho llanamente, son muy fuertes. No es que no sepamos, es que hay una derrota continua de esa batalla. Hay mucha gente luchando que pierde continuamente las batallas, que no la guerra. Sería una ingenuidad no reconocer la realidad del poder. 

Las plazas llenas de cuerpos vaciaron las mentes de toda esta obviedad que nos decía que la democracia liberal era lo único posible

¿Supuso el 15-M un nuevo corte histórico, al estilo de la Transición?

Creo que sí, es un punto de inflexión. 2011 es una referencia que marca un antes y un después. Se expresa en 2011 pero parte de antes; lo que se sucede ese año es de larga cocción y recoge una innovación política que comenzó en 2004. 

¿Por qué esa fecha?

Para mí ese año supone la expresión local de la revuelta zapatista, pasando por la antiglobalización, el movimiento contra la guerra, el cooperativismo... las formas en que se entiende que la política institucional y estatal ya no son el lugar en el que solucionar todos los ámbitos de la vida. Tiene que haber una reapropiación desde la autonomía de lo social. Hay una larga experimentación, complicidades y redes en el sentido más fuerte de la palabra, que se canalizan hacia el centro de las ciudades en el 15-M.

CORDOBA. 26/01/2017. ENTREVISTA A LA FILOSOFA MARINA GARCES EN LA REPUBLICA DE LAS LETRAS. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

En España el descontento social plasmado en el 15-M fue capitalizado por la izquierda de Podemos, algo parecido a lo que ocurrió en Italia con el Movimiento Cinco Estrellas o en Grecia con Syriza. Pero en otras latitudes la desafección de la ciudadanía se ha volcado a la derecha (Francia, Austria... por no hablar de Trump). ¿A qué se deben esas diferencias?

En España decimos muy rápido que la izquierda ha capitalizado el 15-M, y nos quedamos muy tranquilos.

¿Y no es así?

Siguen ganando el PP, Convergencia...

Pero esa es otra cuestión. Es evidente que un partido como Podemos tiene la base de su fuerza social en el 15-M...

Sí. Se ha creado ese marco de lo nuevo que bebe del malestar social, y lo identificamos en un entorno muy estrecho de populismo de derechas o de izquierdas. Más bien en España lo que tenemos es que se hunde el PSOE y se mantiene el PP pase lo que pase: crisis, corrupción, 15-M... Para mí la clave es analizar por qué pasa esto, habiendo ocurrido todo lo que ha ocurrido y sabiendo todo lo que sabemos. El grado de estabilidad y aceptación del poder, aunque tenga un número de votos menor, es tremendo.

Más bien en España lo que tenemos es que se hunde el PSOE y se mantiene el PP pase lo que pase: crisis, corrupción, 15-M

Se ha referido a los populismos, un concepto muy de moda pero tremendamente escurridizo. Defínalo.

Para mí como término, y tal como se está usando, es un mal concepto. Es un comodín que sirve para hablar de casi todo y además de formas para nada inocentes. Confunde proyectos políticos y coyunturas no comparables. Por ejemplo, se incluyen los movimientos de liberación latinoamericanos con los votantes anónimos de Trump u otros grupos organizados de extrema derecha en Grecia o el este europeo. Crear un mix de todo esto y llamarlo populismo, en términos de rigurosidad intelectual, sólo se puede hacer por razones ideológicas. No hay un solo concepto en el mundo que pueda incluir a tantas cosas a la vez.

CORDOBA. 26/01/2017. ENTREVISTA A LA FILOSOFA MARINA GARCES EN LA REPUBLICA DE LAS LETRAS. FOTO: ROLDAN SERRANO. CORDOBA HOY.

¿Y por qué se ha creado esa confusión?

¿Por qué interesa esta confusión ahora? No es algo inocente, se ha creado un problema único que se abre entre lo que reconocemos como instituciones democráticas legítimas, que van desde el liberalismo hasta la socialdemocracia, pero siempre manteniendo el status quo, y por otro lado todo lo demás, venga de donde venga y salga de donde salga, es populismo. Hay que mostrar la intencionalidad que se esconde en ello y distinguir formas políticas que no tienen nada que ver. Y a la vez ir a buscar el hilo que hace posible esta confusión, que no es otra cosa que esta apuesta que se está dando por la creación de pueblo. La apelación a un pueblo con vistas a un proyecto político en términos de soberanía. No hay populismos que no apunten a la soberanía, sea en la forma de un líder o de un proyecto político más colectivo. Eso abre un escenario muy distinto al que, volviendo al 15-M, parecía abrirse hace unos años. Ahí hay un vacío importante y tenemos que ver qué consecuencias tiene ese giro.

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