• Domingo, 30 de Abril de 2017

PABLO GARCÍA BAENA, DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

García Baena: "El doctorado a toda una obra es concederlo a toda una vida"

El poeta cordobés recibe el título en el Paraninfo de la institución recordando el Soneto a Córdoba de Góngora

Pablo García Baena recibe el título de manos del rector de la Universidad de Salamanca.
Pablo García Baena recibe el título de manos del rector de la Universidad de Salamanca.

La Universidad de Salamanca ha investido hoy como doctor honoris causa al poeta cordobés Pablo García Baena, durante la solemne ceremonia desarrollada conforme al antiguo ceremonial en latín celebrada la mañana de hoy en el Paraninfo de las Escuelas Mayores, bajo la presidencia del rector, Daniel Hernández Ruipérez.

El rector reconoció que es un honor merecido, tras los múltiples reconocimientos literarios que ha recibido el poeta a través de los años, que la Universidad de Salamanca lo acogiese en su claustro como doctor honoris causa. Tras recordar a María Victoria Atencia, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2014 y amiga del nuevo doctor, el rector leyó algunos versos evocadores a Proust y a San Juan de sus libros Antiguo muchacho y Rumor oculto, destacando la presencia del pasado clásico, latino, griego y barroco en su poesía.

Finalmente, Hernández Ruipérez agradeció al nuevo doctor su presencia, su vida y su escritura, recordando el prólogo de su antología en el que el poeta explica la razón de sus, a veces, largos silencios: “Primero vivir”.

Por su parte, el poeta, profesor y padrino del nuevo doctor, Juan Antonio González Iglesias, destacó en su laudatio que “no deja de ser sorprendente que cada doctor Honoris Causa tenga por padrino a alguien que en realidad ha aprendido mucho de él, de modo que el discípulo apadrina inmerecidamente a su maestro”. Tras enumerar a instituciones y personas que se adhirieron rápidamente a la propuesta del Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas (IEMYR) de incorporar al poeta cordobés al claustro de doctores de la Universidad de Salamanca, el padrino pasó a caracterizar la poesía de Cántico, revista fundada por él y sus amigos en 1946, como “una tercera vía literaria, separada de la poesía garcilasista y de la social” que “al reunir lo mejor de ambas demostró que la síntesis puede ser una forma de rebeldía, probablemente la más lograda”.

González Iglesias subrayó la importancia que la concesión de este honor tiene para una universidad que se encuentra a las puertas de su VIII centenario, siendo que este poeta, autorretratado como “casi un centenario”, establece un vínculo vivo y directo entre los poetas de 27 y los que son estudiantes ahora mismo. Tras leer poemas y fragmentos de otros de su amplia carrera literaria, el padrino enfatizó que “García Baena es lo que debe ser un poeta: un soberano del idioma. Minucioso cual orfebre, ha embellecido la lengua española, labrando uno de los léxicos más ricos de toda nuestra literatura”. Finalmente, leyó el soneto a Salamanca que el galardonado escribió en 2008 con motivo de la concesión del Premio Reina Sofía.

El poeta laureado agradeció a la Universidad y al rector la concesión del doctorado honoris causa, pues para él “conceder el doctorado a toda una obra es concedérselo a toda una vida”. Posteriormente dio las gracias a su padrino, al IEMYR, y a su director, el profesor Pedro Cátedra, por poner su nombre en consideración para este honor. Tras recordar a su padre poético, Luis de Góngora, originario de Córdoba al igual que él, quien “pisó las calles de esta ciudad áurea y entró también en estas Escuelas Mayores, y vio la espléndida Fachada Rica, que en piedra tenía hecho ya lo que él hizo luego con el lenguaje” de la misma forma en que en esta ocasión lo hacía el nuevo doctor con esas palabras.

Tras su intervención inicial, el poeta dio la palabra a la profesora de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filología de la USAL, Francisca Noguerol Jiménez, quien se encargó de leer el resto del discurso del nuevo doctor, incluyendo el Soneto a Córdoba a través del cual el autor del Polifemo y las Soledades retrata como ningún otro “la grandeza y el alma de una ciudad, río y torres, campos abiertos o escarpados, nobleza y saber de sus gentes”, según las palabras García Baena.