Jueves 14.11.2019

EXPOSICIÓN

Tres días para adentrarse en el mundo del Bonsái

Una exposición mostrará en el Jardín Botánico árboles “otoñando” y enseñará a modelarlos

Un perfecto árbol 'chokkan', una de las formas más reconocibles de bonsái
Un perfecto árbol 'chokkan', una de las formas más reconocibles de bonsái
Tres días para adentrarse en el mundo del Bonsái

Del 27 al 29 de noviembre el Real Jardín Botánico acogerá la XIV Exposición de Otoño que organiza la Asociación Cordobesa 'Bonsái' y la Sociedad de Amigos del Real Jardín Botánico de Córdoba y  que reunirá alrededor de medio centenar de árboles que, en otoño, se transforman.

Árboles de hoja caduca, entre ellos frutales como manzanos o ciruelos y otras especies como el olmo, el arce o el llamativo ginkgo biloba –albaricoque plateado en chino-, junto a otros de hoja perenne como pinos u olivos, se  podrán ver en esta singular exposición que incluye un mercadillo donde los aficionados a este arte floral o quienes quieran iniciarse en él podrán adquirir algunos  árboles pero también todo el material necesario para su cultivo, como tierras, abonos o alambres.

Además, quienes posean bonsáis pero no sepan cómo podarlo, pueden llevarlo el domingo de 10.00 a 13.00 horas y miembros de la asociación le ayudarán a recortarlo y le asesorarán para que puedan sacar el mayor partido posible a su árbol.

Uno de los miembros de la Asociación Cordobesa Bonsái, Rafael Jiménez, afirma que su cultivo no es sólo una práctica de jardinería, sino que es un arte que busca expresar un estado de ánimo, ideas y formas, una expresión de armonía entre el hombre y la naturaleza, pero también es relajación, descanso y un equilibrio mental.

El trasfondo espiritual del Bonsái, que literalmente significa bandeja o cuenco (Bon) y árbol o planta (Sai), o sea 'árbol o planta en su cuenco', puede rastrearse en sus orígenes que, en contra de la creencia popular no son japoneses, sino chinos. Fueron los monjes budistas los que, en el siglo XI, llevaron la práctica del Bonsái a Japón. Para ellos, estos árboles que no pasan de los 70 centímetros de altura, se trataban de objetos religiosos, eran una representación del nexo entre Dios y el hombre.

Con el paso del tiempo, ha sido la forma de hacer Bonsáis japonesa la que más se ha extendido por todo el mundo. En general, los Bonsáis chinos son paisajes, que incluyen varios árboles y arbustos, rocas, musgos y otros elementos, mientras que los japoneses suelen ser un árbol único o, a lo más, unos pocos árboles que forman un bosque, pero sin otros elementos.

Todo es empezar

Jiménez explica que el modelado de los árboles o arbustos, que también se utilizan, “no es complicado y con algo de práctica puede dominarse”. Más atención requiere el cuidado de las plantas, ya que muchos ejemplares no  son especies autóctonas y requieren condiciones ambientales concretas que, a veces, no son fáciles de imitar.

“Para empezar, un arbolito de alguna especie autóctona, incluso algún árbol que éste estropeado o que alguien más experimentado ya haya utilizado, es lo mejor”, dice este cultivador de Bonsáis quien remarca que luego, poco a poco, se pueden aprender las técnicas y los distintos tipos de árboles,  como el 'chokkan' o vertical formal (piramidal), el 'monogy' o vertical informal, en el que el tronco se retuerce en vueltas completas que  disminuyen hacia la cúspide o el 'skan' o tronco Inclinado, por sólo mencionar algunas de las formas más conocidas.

Tampoco es una afición cara, aunque todo depende de los árboles, de la especie, la edad, la técnica de modelado y del estado de salud del ejemplar. Además, si se une a algunas de las asociaciones existentes conseguirá importantes descuentos aparte de mucha información sobre estas joyas, con las que puede experimentar el ritmo de las estaciones y desarrollar su creatividad para la formación y modelado de dichos arbolitos.