Martes 17.09.2019
Cordoba Hoy

ALTO GUADALQUIVIR

La Diablilla se 'multiplica' para ser omnipresente por las calles de Montoro

Además de Antonio Baltanás, otros miembros de la Asociación Amigos de la Diablilla, así como un especialista en turismo activo, representan al demonio en sus múltiples apariciones por esta localidad del Alto Guadalquivir
Escenificación del encuentro de la Diablilla con San Bartolomé
Escenificación del encuentro de la Diablilla con San Bartolomé
La Diablilla se 'multiplica' para ser omnipresente por las calles de Montoro

Hasta hace 23 años la famosa Diablilla de Montoro carecía por completo de cuerpo. Tan sólo era un cuento abstracto e informe para asustar -y mucho- a los niños que se portaban mal, a los que supuestamente agarraba de los pelos y los maltrataba paseándolos por los tejados de la 'Muy Noble, Leal y Patriótica Ciudad' cordobesa, cabecera de comarca del Alto Guadalquivir... Siempre y cuando no llevaran consigo como protección la Medalla de San Bartolomé.

Es más, hasta 1996 la celebración de San Bartolomé, su Patrón, cada 24 de agosto, conllevaba su respectiva misa y verbena, y poco más, hasta que la Diablilla cobró forma, gracias a la pasión de Antonio Baltanás, alma mater y fundador, además de presidente, de la Asociación de Amigos de la Diablilla. Fue él quien desde muy pequeño se asomaba con temor contenido la víspera de San Bartolomé, el día 23, a la ventana de su cuarto para tratar de contemplar al diablo suelto, "aunque nunca lo vi", y quien, pese a nacer en una casa no precisamente muy católica, se fabricó su propia medalla "con la chapa de un chorizo", tal era el respeto que le inspiraba el ángel caído.

Desde entonces, la presencia de este diabólico personaje se está haciendo cada vez más popular en Montoro, gracias a una cuidada puesta en escena y a la recuperación de una serie de antiguas tradiciones, que año tras año acopia en torno suyo cada vez más curiosos que quieren sentir el morbo de tener cerca a un 'auténtico' diablo de los Infiernos. Y son cientos los visitantes de otras localidades de la provincia, incluidos del Valle de Los Pedroches, los que acuden a conocer en persona a la Diablilla. "Se da la circunstancia de que son muchos los montoreños que se marcharon a trabajar fuera los que ahora regresan al pueblo por estas fechas".

Tanto es así, que la primera vez que salió a la calle este personaje "en la Plaza de España se juntaron poco más de un centenar de personas y en los últimos tiempos los visitantes se cuentan por miles", en palabras de Baltanás, quien calcula que para la ocasión actual bien pudo superar las 5.000 personas.

La Diablilla de Montoro

La parafernalia que rodea a este personaje implica una salida desde la torre de la Iglesia de San Bartolomé Apóstol haciendo rápel con cuerdas y poleas hasta descender a la plaza, además de un recorrido por la ciudad visitando a los internos del Hospital Jesús Nazareno acompañada de un pasacalle con cabezudos y el momento álgido de la fiesta, que es cuando el santo la vuelve a apresar.

En ese momento se recita un poema escrito para la ocasión por el vate local Feliciano López y entonces San Bartolomé, a modo de exorcismo generalizado, pisa la cabeza de la Bicha, en una escenificación pública en la plaza que termina "con la misma imagen del Patrón que tenemos en el sagrario de la iglesia".

Evidentemente, quien representa a la Diablilla es el propio Baltanás, y era el quien se lanzaba desde la torre bien en tirolina o haciendo rápel, y también el que recorría las calles asustando a las personas de bien y, por supuesto, el que acababa humillado a los pies del pueblo. Pero los años no perdonan, ni la salud tampoco, y si bien en un principio fue su hijo, Bernardo Simón, quien tomó el relevo, ahora vive en Aguilar de la Frontera con su propia familia y le queda ya un tanto lejos.

Así pues, lo han resuelto por el momento con un especialista de Córdoba, Ismael García, de la empresa Turismo Activo, que representa la suelta del personaje, así como de otros miembros de la asociación que salen de paseo por el municipio y, finalmente, el propio Antonio Baltanás, que no cede a nadie lo que es la representación del encuentro con el Santo en el día grande, 24 de agosto.

La Diablilla de Montoro

Y si hace tiempo la Diablilla salía a pie por las calles montoreñas, su fama le ha permitido emular a los Rayes Magos y ahora cuenta con su propia carreta desde la que también reparte algún que otro caramelo y otras chuches. La novedad este año ha sido por completo involuntaria. Se ha producido un cambio de máscara, ya que la 'original' (en realidad, es la segunda, porque pasó lo mismo otro año) se rompió y se ha producido un cambio, que, de seguro, los habituales a la fiesta habrán notado.

En cualquier caso, y para años venideros, la Asociación está preparando y entrenando a los miembros más jóvenes para que sean los que se arrojen desde lo alto del templo y que esta tradición, nacida hace casi 70 años del temor de un niño imaginativo, no se pierda.

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