Tras un penoso inicio el viernes por culpa de la lluvia, el Mercado Medieval recupera su pulso bajo el sol y buen ambiente por la presencia de un público curioso y con ganas de pasar un buen rato, cambiando literalmente de marco.

Más de 150 tenderetes variados ofrecen al visitante todo tipo de alimentación, bebidas y productos cosméticos, así como ropa, armas o joyería, que lejos de ser puramente medievales, mezclan todo tipo de épocas cercanas a una Antigüedad idílica en la que lo Celta, la Fantasía y, por supuesto, el Medievo se funden sin que resulte especialmente chirriante.

El Mercado estará abierto hasta mañana, domingo, con lo que los empresarios que están allí instalados esperan, al menos, recuperar lo invertido, ya que el tiempo va a acompañar a lo largo del fin de semana. Por cierto, que al final del amplísimo Mercado existe un espacio especialmente pensado para un público más joven, donde aprender a tirar con arco, con juegos y una llamativa exposición de aves.