Es Viernes Santo de Madrugada, y a las doce en punto, los hermanos de la Buena Muerte, de un negro riguroso, avanzaban con sus filas iluminados por la lumbre de sus velas. Esta hermandad  sin acompañamiento musical nos deja un pulcro silencio a su paso. Imágenes, ambas, de Castillo Lastrucci, parece que de un año después de la fundación de la cofradía. Año en el que compartían a esas horas las calles de nuestra ciudad otras hermandades del Jueves Santo.

Por la mañanavolvíamos a ver al Señor de la Caridad, esta vez sin su paso, en el rezo del Vía Crucis, aunque sí, de nuevo, acompañado de nuevo del tercio de la Legión.

La tarde comienza temprano. La hermandad de la Soledad, con su hábito franciscano, aparece por Santiago. María junto a la cruz, ya vacía, que supone todo lo que ocurrió en aquellos días. Una madre desconsolada, que aún hace sentir más el dolor y empatizar con su sufrimiento por el bello rostro que nos muestra. Una hermandad que por su sencillez, belleza y sobriedad siempre deja una fuerte impronta en el Viernes Santo.

Si nos vamos a carrera oficial, detrás de la Soledad aparece la Expiración, dejando clavada en nosotros esa mirada al cielo del crucificado titular, al acompaña la dolorosa, siendo está también una hermandad muy respetuosa. Además, llevan tras el Señor a Nuestra Señora del Rosario, de la que podemos destacar su manto en donde porta un rosario de marfil colosal.

El Descendimiento presenta un misterio de gran envergadura, en el que se presenta la bajada del Señor de la Cruz, con los que estaban presentes en este momento. La hermandad fue fundada en 1937 y sus tallas van desde 1938 a 1999.

La Señora de Córdoba, los Dolores, y el Cristo de la Casa aportan a esta Semana Santa una calidad impresionante, siendo muy emotiva su salida por la cantidad de nazarenos y por la devoción que provocan en las personas de su ciudad.

Para terminar el día veremos la hermandad del Sepulcro. En otro momento, está procesión era sufragada por el Ayuntamiento de Córdoba, y obligación de todas las hermandades estar en ella cada año. Hoy en día esto ya no es es así, pero quizá no sea una buena costumbre que deba recuperarse.

TEXTO: MARÍA JOSÉ ESCRIBANO.