Sábado 17.08.2019
COFRADÍAS

Martes Santo: Cofradías en auge entre el sol y la luna

El Martes Santo es un día que patrimonialmente se va superando en los últimos años y que tiene un futuro muy esperanzador. Prueba de ello fueron este 2019 las hermandades de la Santa Faz o el Buen Suceso, que presentaron novedades en el primer caso ya definitivas y en el segundo provisionales, pero siempre en muy buena dirección. O la de la Agonía, que llevó a su Virgen de la Salud, Madre del Redentor, por segundo año consecutivo por las calles de la ciudad de manera digna con un palio que apunta maneras, aunque aún queda mucho por hacer. La del Prendimiento también tiene en proyecto un nuevo palio bordado y el Císter un patrimonio importante que va mejorando aún más poco a poco. 

Con ellas se acercó el ecuador de la Semana Santa con no muy buenos presagios meteorológicos a partir del Miércoles Santo, aunque los cordobeses quisieron vivir el presente y disfrutar de un martes en el que de nuevo hizo calor y se vio mucho público en la calle acompañando a las seis cofradías que hicieron estación de penitencia, cada una con una impronta. De la alegría del palio de la hermandad del Naranjo, que tuvo un movimiento de bambalina más suave que en 2018, al silencio y la crudeza del Cristo de la Universidad, una de las mejores tallas contemporáneas que salen en procesión en la Semana Santa cordobesa.

A las cinco y cuarto comenzó la jornada con el Buen Sucesoy la Universitaria. La hermandad en la que Jesús se encuentra con su Madre en la Calle de la Amargura presentó muchas novedades esta tarde. En lo patrimonial y en el recorrido. Así, la cofradía fue desde la parroquia de San Andrés hasta la zona de San Pedro por el Realejo y Muñices a la Magdalena, en vez de por Fernán Pérez de Oliva y Gutiérrez de los Ríos. Era de día, el sol daba en la cara de la Virgen de la Caridad, una de las grandes bellezas marianas de la Semana Santa de Córdoba, obra de Miguel Ángel González Jurado. 

Presentaba su paso varias novedades como los faldones repletos de estrellas, lo que le daba un sabor añejo; los nuevos respiraderos que son provisionales, pero que mejoran los anteriores y que se han realizado con marco de madera plateado y bordados en aplicación con una nueva técnica de Enrique Ruiz Flores que da la sensación de ser bordado en oro. Rafael de Rueda es el director artístico de esta cofradía desde no hace mucho y su mano se va notando en ella. Además, daban mucha categoría al palio los borlones colgando de los varales y los cuatro faroles de cola que llevaba esta vez. Por su parte, el Señor del Buen Suceso presentaba el respiradero frontal tallado con la peculiaridad de que éste lleva un doble baquetón en paralelo.

Desde Capuchinos salía la Sangre, que sigue siendo el Císter para quienes conocen a la hermandad desde que tenía su sede en el monasterio femenino de la calle Carbonell y Morand antes de ir al convento franciscano de la plaza del Cristo de los Faroles. Y precisamente 'El Císter' fue la marcha con la que salió el paso de palio de Nuestra Señora Reina de los Ángeles pues es estreno para este año la composición que escribió el cordobés Rafael Wals. La tocó la banda de Maria Santísima de la Esperanza, que cumplía diez años el Martes Santo tras el rico manto bordado y con ángeles de plata de la Virgen de Álvarez Duarte, que iba clásica, como el misterio, con un tocado realizado por Antonio Villar y que destacó como también destacaba en la tarde del Martes Santo el tocado de la Virgen de la Caridad que hizo Eduardo Heredia. El repertorio que llevó la Reina de los Ángeles fue serio, como también lo era el de Nuestro Padre Jesús de la Sangre, con Pilatos en la trasera. 

Este paso llevaba dos estrenos: El respiradero trasero con talla de Ortiz Jurado y dorado este año por Rafael Barón, y la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Cautivo de Málaga, que venía por primera vez a Córdoba. La hermandad brilló en su recorrido como brilla el resto del año en su obra social, en la que destaca el proyecto Música para Ángeles, musicoterapia de la que disfrutan niños de los centros de atención infantil temprana, algunos con autismo, y también ingresados en hospitales.

Y obra social hace también en muchos ámbitos la hermandad de la Agonía. Zimbabue es un país del Tercer Mundo al que llega la ayuda anual, y especialmente este año, de esta corporación que salió este Martes Santo a hacer estación de penitencia y a celebrar su aniversario. Cumple este 2019 sus 40 años de existencia y la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud sus 15 años. La procesión se inició, como es costumbre, en la Catedral para ir por Torrijos hasta Santa Teresa de Jornet y después entrar en carrera oficial en primer lugar y volver a acceder al primer templo de la diócesis de Córdoba a adorar al Santísimo. De allí había salido por segundo año Nuestra Señora de la Salud, Madre del Redentor, acompañada por la Banda de Música de Cabra. Es la única Dolorosa de la ciudad que sale con el Himno de Andalucía seguido del Himno Nacional. 

Luego sonaron marchas como 'Madre Bendita de la Salud', 'Pasa la Virgen Macarena' o, en Amador de los Ríos, 'Caridad del Guadalquivir'. Fueron algunas de las en torno a 70 marchas que dedicó a la Virgen en su gran día la banda que fue tras Ella. El paso llevaba orquídeas phalaenopsis, rosas y alehlíes, entre otras variedades, todo en tonos blancos. Por su parte, el Cristo iba con tonos morados y malvas con gran variedad como jacintos, calas, alehlíes, rosas, fresias, astromelias y cymbidium y para él sonaron marchas como 'Soledad de San Pablo' para recorrer Amador de los ríos y otras propias como 'Fragancias del Martes Santo' y 'A ti, Madre', que se estrenaba. La hermandad llevaba en la cera recuerdos por las mujeres enfermas de cáncer de mama, los niños del Reina Sofía, los donantes de sangre y la Iglesia Necesitada.

La Santa Faz había sido la última hermandad en poner su cruz de guía en la calle. A las siete de la tarde salía por la puerta principal de la Trinidad. Sus nazarenos con el cirio a la cintura abrían paso al Señor al que seca el rostro la Santa Mujer Verónica. La banda de la Pasión de Linares regresaba a Córdoba tras el Domingo de Ramos y después de haber cumplido su primera actuación en Sevilla con la hermandad de Santa Genoveva. Para la Santa Faz el repertorio fue brillante y la banda estuvo a muy buen nivel como ya demostraba al pasar por Lope de Hoces. Allí, los abuelos de la residencia Santísima Trinidad salieron con sus cuidadores y familiares a ver la procesión y a los residentes dedicó el capataz la chicotá que los costaleros andaron lenta para que los ancianos vieran bien al Señor. Poco después salía la Virgen de Trinidad a la plaza del mismo nombre que estaba repleta de público. A la Dolorosa tocó Tubamirum para comenzar 'Rosario de Montesión' y marchas macarenas como 'Siempre Macarena'. Y es que las marchas dedicadas a la Virgen por antonomasia de Sevilla sonaron bastante tras la Dolorosa de la Trinidad, que recibió ya de noche una gran petalada al final de la calle Conde y Luque, llegando a la plaza de la Agrupación de Cofradías. 

El Señor de la Santa Faz iba más elevado en su paso, que también se presentaba con la remodelación y enriquecimiento que se ha hecho en el taller de los tallistas Ortiz-Jurado, que lo han ampliado. No era el único estreno este año. Desde 2018 esta cofradía está haciendo un gran esfuerzo y está presentando grandes novedades de calidad. Así, el paso de palio de la Virgen de Trinidad llevaba la bambalina trasera bordada por Jesús Rosado y los respiraderos laterales eran de estreno también. En ellos se podía ver el gran trabajo realizado por José Manuel Bernet, orfebre que ha realizado también los ciriales de ambos pasos utilizando para algunas partes los antiguos basamentos de los varales del palio que ha enriquecido. El exorno floral de esta cofradía volvió a ser muy llamativo. El Señor de la Santa Faz llevaba mini calas moradas y orquídeas color cardenal, además de claveles y clavellinas; y su Madre iba con varios tipos de rosas y claveles en colores crema y rosa claro.

Desde Salesianos había comenzado su estación de penitencia pasadas las seis y media el Prendimiento. La hermandad que lleva el espíritu joven de Don Bosco a las calles de Córdoba es una de las que más cambios ha experimentado en los últimos años en diversos aspectos. Notables son en Cuaresma los altares de Nuestro Padre Jesús Divino Salvador, con gran profusión de candelería con cera y notable es el paso que están tallando y el palio que está por llegar en una primera fase quizá ya en 2020. Y al palio, precisamente, le cayó una intensa petalada a la salida del templo. Flores para la Virgen de la Piedad que llevaba este año un tocado de su nuevo vestidor: Manuel Jiménez. La Virgen era muy esperada por todos sus devotos ya que llevaba varios días sin poder verse en su capilla al salir los pasos de esta hermandad de una zona anexa al templo que no es visitable.

El Señor en su Prendimiento avanzaba por Alfonso XII y Don Rodrigo rodeado de un friso de grandes rosas de color burdeos. Por Lineros, la Agrupación Musical Santísimo Cristo de Gracia tocó 'Reina de Reyes' y también con un buen nivel hizo sonar después 'El Señor del Silencio' para girar a Enrique Romero de Torres. En el paso de misterio con el olivo (el segundo y último que se ve en la Semana Santa de Córdoba) hizo la hermandad algunos cambios. Concretamente en los puntos de luz que de noche permiten una mejor visión de la escena, con la eliminación de parafina para usar en su lugar cera natural y la inclusión de tulipas de diseño. En el paso de palio se pudieron ver piñas de rosas y un friso formado por hortensias, orquídeas, jacintos, rosas de pitiminí, fresias y alhelíes.

Hacia el Juramento de San Rafael se dirigía sobre las diez la hermandad de los Universitarios, aunque ya no esté su sede canónica desde hace años junto a la Facultad de Filosofía y Letras. Siendo humilde en sus pasos y su cortejo, a excepción del fabuloso bacalao (guión corporativo) bordado en oro, sus dos titulares se encuentran entre lo más destacado del Martes Santo. El Cristo de la Universidad salió de nuevo a las calles de la ciudad para dar una lección. O varias. Para ser fiel reflejo de la Pasión real de Cristo, con todas las señales y consecuencias de la flagelación y de la carga de la cruz en su cuerpo. Con su casco de espinas como históricamente se sabe que le pusieron, con el vientre ligeramente hinchado fruto de haber muerto asfixiado... Juan Manuel Miñarro hizo para Córdoba una imagen única tomando como referencia los datos que se tienen de la Sábana Santa que se conserva en Turín. Y aunque a algunos pueda provocarles rechazo por su aspecto tan sangriento, lo cierto es que es una imagen que debería llevar a la reflexión, a la oración más profunda e incluso al arrepentimiento de sus pecados. 

Tras el Crucificado llegaba por Lineros Nuestra Señora de la Presentación, una Virgen que se encuentra entre las bellas dolorosas de González Jurado pero que va vestida de una manera distinta al estilo que es habitual en Córdoba y el resto de Andalucía. Iba enlutada al completo, iluminada por originales candelabros de talla y rodeada de fanales que son iguales en número al de los Doctores de la Iglesia Católica. A los dos pasos los precedían los nazarenos que son los únicos de Córdoba que no llevan cubrerrostro al uso con capirote, sino una capuchas como las de los hábitos de los monjes.

Firmado: Álvaro Baena

Fotos: Rafael Alcaide y Laura Martín 

Martes Santo: Cofradías en auge entre el sol y la luna