Lunes 24.02.2020
COFRADÍAS

Un Lunes Santo de barrio, de clasicismo y de sobrecogimiento

El Domingo de Ramos finalmente se convirtió en una jornada de Semana Santa casi plena, a pesar de que la hermandad de la Entrada Triunfal no pudo realizar Estación de Penitencia. El resto de hermandades: el Amor, las Penas de Santiago, el Huerto, la Esperanza y el Rescatado, regalaron a la Córdoba cofrade un primer día de Semana Santa con mayúsculas, algo muy similar a lo que ha ocurrido este Lunes Santo. 

El segundo día de la Semana Santa cordobesa se convierte en una jornada de mezclas, entre la algarabía de los barrios como la Huerta de la Reina, el Campo de la Verdad, el Centro, y el Zumbacón, y la sobriedad que viene desde San Lorenzo y la Trinidad. Así, hoy los cofrades han podido disfrutar de un día de experiencias varias, con hermandades de distintos cortes que han sorprendido a propios y extraños. 

Así, el Lunes Santo ha sido inaugurado por la hermandad de la Merced, aquella a la que la “Madrugá” no le sentó bien y encontró en esta jornada su día perfecto. Nuestro Padre Jesús de la Coronación de Espinas salía de la iglesia de San Antonio de Padua sobre las 16:20, acompañado de la banda que lleva  su mismo nombre y, en esta ocasión, con una magnifica clámide, obra del bordador cordobés Antonio Villar. 

Por su parte, Nuestra Madre y Señora Santa María de la Merced salía acompañada de la Banda de Música Tubamirum. Este año, 2018, el paso de palio ha estrenado el frontal del respiradero, con diseño de ofebrería de Manuel Valera, junto a los candelabros de cola, y la restauración de las ocho jarras por el, también cordobés, Emilio León. 

Si bien la hermandad de la Merced puede presumir de contar con un amplio número de hermanos y devotos que la han acompañado durante todo su recorrido, sin duda, uno de los momentos más especiales de esta corporación es su por Santa Marina y la Puerta del Colodro, lugar en el que las monjas lanzan oraciones tanto al Señor como a la Virgen. 

De otro barrio, y un poco más tarde que la Merced, hacía su salida la hermandad de la Estrella. El magistral paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Redención, acompañado, también, por la banda que lleva el nombre de su titular, salía con la fe y devoción de todo un barrio que esperaban ansiosos su salida desde la Parroquia de San Fernando. 

Sin duda, a pesar del gran arraigo que tiene la imagen del Señor, la más esperada por todos los vecinos de la Huerta de la Reina era la titular de esta hermandad, Nuestra Señora de la Estrella, bajo un palo azul pavo real y acompañada de la banda de música Nuestra Señora de la Estrella. Este año, como novedad, con un relicario de Santa Rafaela María, fundadora de la congregación religiosa de Las Esclavas, con la que esta hermandad guarda una especial relación. 

Se trata de una hermandad que ya cuenta con tres bandas y que poco a poco se va configurando como una de las más completas de la Semana Santa, a pesar de su juventud. De los momentos más especiales de su transitar por las calles de Córdoba destacarían los jardines de Colón, o el triunfo de llegar, desde tan lejos, a la Mezquita-Catedral. 

El corte clásico lo ha traído al Lunes Santo la hermandad de la Sentencia, que realizaba su salida a las 18.30 horas desde la parroquia de San Nicolás. El majestuoso paso de misterio realizaba una complicadísima salida desde su templo, lugar que se ha convertido en una cita ineludible para todos los cofrades cordobeses. Este año, acompañado por la Banda de Cornetas y Tambores de la Victoria, de León, la imagen de Martínez Cerrillo ha enamorado a todo el público, sobretodo, a su paso por la calle Deanes, que con la configuración de la nueva Carrera Oficial ha quedado huérfana. 

María Santísima de Gracia y Amparo, con un palio casi finalizado en su totalidad, también ha regalado grandes momentos cofrades, al igual que el paso de misterio, durante su transitar por la estrecha calle Deanes y Conde y Luque, además de su salida. 

Del otro lado del río ha llegado la Vera-Cruz. Se trata de una de las hermandades más jóvenes de la Córdoba cofrade y, sorprendentemente, una de las que se más completas se presentan ante todos los amantes de la Semana Santa. De corte clásico, el Señor de los Reyes, abrazo a la cruz, salía de la parroquia de San José y Espíritu Santo sobre las 19.00 horas, acortando su recorrido para encaminarse directamente hacia la Carrera Oficial, al contrario que el año pasado cuando recorrió más calles de su barrio. 

Complicada salida la que ha tenido que realizar el paso de palio entronizado por María Santísima del Dulce Nombre, la bella imagen de ojos claros salía del interior de su templo sobre  las 19:30, acompañada de la Banda de Música María Santísima de la Esperanza. Este año, además, estrenando la moldura interior del techo de palio.

A pesar del corto recorrido al tener la Carrera Oficial tan cercana, la hermandad de la Vera-Cruz ha regalado momentos realmente emocionantes para todos los asistentes. Entre ellos, por destacar, se encuentra el paso por la plaza del Potro en el que la maestría de ambas cuadrillas han sorprendido a todo el público. 

La sobriedad y el silencio han sido protagonizados este Lunes Santo por las hermandades de Ánimas y el Vía-Crucis. La primera realizaba su salida desde la parroquia de San Lorenzo a las 19.30 horas. Sus dos titulares, el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus tristezas, han estado acompañados durante todo su recorrido por los rezos del “Miserere” de los hermanos del Cristo, y los cánticos del “Stabat Mater” de los de la Virgen. 

Sorprendente, sin duda el regreso al templo de esta hermandad, cuando han apagado todas las lunas de San Lorenzo y el barrio se sumerge en un silencio y sobriedad que rodea a todo el público. Igualmente, frente a esta estampa, también curiosa, ha sido la luminosidad del día, al salir este año a plena luz del sol. 

El tambor ronco ha anunciado la llegada del Cristo de la Salud, de la hermandad del Vía-Crucis, sin paso. Una de las hermandades más curiosas de la Semana Santa cordobesa y, sin duda, la que más sobrecogimiento provoca, sobretodo a su paso por las estrechas calles de la Judería hasta llegar a la parroquia de la Trinidad. 

Un Lunes Santo de barrio, de clasicismo y de sobrecogimiento