Sábado 17.08.2019
COFRADÍAS

Jueves Santo: Jornada histórica que se queda en los templos

Cristo ya ha instituido la Eucaristía en su Última y Sagrada Cena junto a los apóstoles. Uno de ellos, Judas Iscariote, ya lo ha traicionado. Y Córdoba está inmersa en el Triduo Sacro en las parroquias y los días grandes de su Semana Santa en las calles. Aunque éstas no vieron procesiones este Jueves Santo. Ni nubes de incienso como ofrenda a los sagrados titulares dejaron su aroma en el aire de Córdoba, ni hubo cera chorreada en la calzada. Tampoco las escenas de niños (y mayores) pidiendo estampitas pudieron repetirse como los días previos en la ciudad. Ya el extraño Miércoles Santo, en el que finalmente no llovió, se presagiaba un Jueves también triste. Y este día, que es uno de los históricos de la ciudad, todo quedó en el interior de los templos, todo fue más recogido, pues el silencio en las iglesias se impone al gran bullicio de las aceras cuando los cordobeses van a visitar a las imágenes.

Quedó este Jueves Santo Córdoba huérfana de algunas de sus grandes y más antiguas devociones, de algunas de las más queridas. Nuestra Señora de las Angustias, el Cristo de Gracia, Jesús Caído... No pudieron llegar hasta el templo mayor de la diócesis, la Catedral cordobesa, aunque el buen tiempo de los días previos a la Semana Santa sí permitió que al menos pudieran salir a la ciudad algunos de estos venerados titulares en Via Crucis. Pero el Jueves Santo fue un mal día. La predicción de la Agencia Estatal de Meteorología no dejaba lugar a la duda. Casi se sabía con antelación que las estaciones de penitencia no se realizarían. Y aunque eso era lo esperado con gran dolor, no por esperado dejó de ser un mazazo para los hermanos de las cofradías que debían salir. Por eso se vieron lágrimas en muchos puntos de la ciudad. Las emociones estaban a flor de piel y muchos nazarenos, costaleros y mantillas no pudieron reprimir el llanto en los templos. 

Jesús Caído no salió de San Cayetano. Lo tuvo claro, porque la tarde no presagiaba nada bueno en lo meteorológico con ratos de claros y ratos de chubascos que si bien se preveía que dieran una tregua en las horas centrales de la tarde, estuvieron presentes antes y de nuevo indicaban los pronósticos que volverían de noche, de manera que quince minutos antes de tener que comenzar su estación de penitencia el Caído ya anunció que la suspendía a través de sus redes sociales. Fue la primera en hacerlo y no se vio por las calles su largo cortejo de nazarenos, el más amplio junto al de la Paz, pero fueron muchos los cordobeses que acudieron a la cuesta de la iglesia conventual para ver al Señor de los toreros, que estuvo arropado por diestros cordobeses.

La antigua talla que lleva pelo natural como el Rescatado y los crucificados de Ánimas y Gracia vestía la más reciente de sus túnicas bordadas, conocida en su hermandad como la de San Juan, ya que en la parte de atrás lleva una cartela bordada en sedas en la que se representa la visión del Nazareno relacionada con San Juan de la Cruz. Esta túnica fue diseñada por fray Juan Dobado y bordada por Francisco Pérez Artés en 2012 sobre terciopelo morado. El exorno floral del paso renacentista del Caído estaba formado este año por rosas rojas e iris morados. A la Virgen le habían ofrecido sus hermanos rosas blancas en las jarras laterales y orquídeas en el frontal del paso.

Poco después de que suspendiera Jesús Caído hacía lo mismo la hermandad de Jesús Nazareno. El Señor presentaba este año una remodelación del paso, que habría tenido que ir por Córdoba más elevado, con la imagen titular vestida con su clásica túnica roja bordada en oro. Llevaba una alfombra de lirios morados mientras que María Santísima Nazarena estaba exornada con rosas blancas. La hermandad comunicó a través de su web que debido a la inestabilidad meteorológica la estación de penitencia se haría por parte de los hermanos en el interior del templo, que estuvo abierto hasta las once de la noche. Y así se hizo, con devoción y recogimiento que también se vivieron durante toda la tarde. Aunque no se pudo ver este día, la hermandad del Nazareno ha recuperado esta Cuaresma una antigua túnica de su titular, en terciopelo morado bordado en oro, que fue regalo de la infanta Isabel de Borbón, conocida como 'la Chata' e hija de Isabel II.

La lluvia caía aunque no muy fuerte sobre Córdoba a las cinco y veinte de la tarde en la calle San Fernando y el Compás de San Francisco, donde se agolpaba el público con paraguas abiertos. La hermandad del Señor de la Caridad había solicitado un rato antes a la Agrupación de Cofradías media hora para tomar una decisión dado que estaba muy cerca de la Catedral y en un claro amplio podría ir a hacer estación de penitencia, pero finalmente hacía pública su decisión de no realizarla. Pero las puertas de San Francisco se abrieron a las seis menos diez de la tarde y estaba esperando el Tercio Primero de la Legión Gran Capitán. Minutos después pasaba bajo el arco de la iglesia el paso con el Señor de la Caridad y su Madre mientras la banda de los legionarios tocaba la Marcha Real con los aplausos de las muchas personas allí congregadas. 

La talla del Crucificado iba hundida sobre su típico calvario de clavel rojo, flor también de las jarras, para la maniobra de salida, pero fue elevada y la Legión comenzó a cantar su himno: 'El novio de la muerte', mientras los costaleros mecían el paso. Desgraciadamente comenzó a llover de nuevo en ese momento en el lugar y sobre las imágenes y la hermandad procedió a descender al Señor para de nuevo entrar a la iglesia entre los aplausos de los presentes. Después de esto, y ya con las puertas cerradas los legionarios siguieron con sus cantos más tiempo y más tarde quien quiso ver al Crucificado manierista y a la bellísima Dolorosa que ora con las manos unidas a sus pies pudo entrar a San Francisco. 

Antes, a las cinco y media se habían abierto las puertas de la nave anexa a San Cayetano para que los cordobeses vieran a los titulares del Caído y la banda de la Esperanza hacía sonar su música para la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad. Sus componentes, que celebraban diez años con esta hermandad, le ofrecieron 'Jesús Caído' y 'Soledad en Jueves Santo' a la Virgen de este nombre. A continuación fue la Banda de Cornetas y Tambores Caído y Fuensanta la que interpretó dos marchas que fueron 'Dulce Nombre de María', 'Caído', 'La Fe' e 'Historias de Judea'.

La llama de la ilusión era fuerte, muy especial y distinta a las demás en Poniente, concretamente en la parroquia Beato Álvaro de Córdoba, donde este Jueves Santo comenzaba un nuevo capítulo de su corta historia la hermandad de la Sagrada Cena. Era el primer año que debía salir María Santísima de la Esperanza del Valle, bendecida en 2001, pero no fue posible. Su primera salida a carrera oficial estuvo truncada y, de esta forma, la hermandad rezó el santo rosario y asistió a los Oficios de la parroquia.

Se quedó en la parroquia el paso de palio verde bordado por Mercedes Castro con oro fino y sedas y con varales y jarras de Manuel Valera, formando todo un conjunto muy original y diferente a lo que ya existe en otras hermandades que lleva la firma de Julio Ferreira. Si el Señor de la Fe en su Sagrada Cena que llevaba puesta túnica blanca e iba exornado con calas y rosas rojas que destacaban en el grandioso paso dorado con todo el apostolado, la Virgen llevaba calas blancas, espigas y uvas por ser la hermandad sacramental. No pudo moverse el paso, pero Tubamirum tocó en la puerta cuando se abrió el templo pasadas las siete y diez de la misma forma que la agrupación musical propia de la cofradía lo había hecho antes de saberse que suspenderían. Entre las marchas de Tubamirum estaba la nueva de Alfonso Lozano: 'La Esperanza del Valle' y 'Corpus Christi' y entre las siete que tocó la Sagrada Cena se encontraban dedicadas a la hermandad como 'Madre, ruega por nosotros' o 'Una vida de Fe y Esperanza'. 

La Virgen lucía espléndida con un ancla de plata bañada en oro con zirconitas y una esmeralda. Aunque no saliera a las calles de Córdoba estaba orgullosa de su gran estreno la hermandad, que ha dotado al Jueves Santo de un tercer paso de palio, pues hasta el momento sólo iban bajo esta estructura María Santísima Nazarena y Nuestra Señora del Mayor en su Soledad, de la hermandad de Jesús Caído.

Pero las suspensiones no impidieron que muchas personas, por cientos y cientos, acudieran a la cita con el Cristo o la Virgen de sus amores. Y amor de los cordobeses es precisamente la Virgen de las Angustias. El grupo escultórico que tallara en sus últimos meses de vida el insigne cordobés Juan de Mesa, que la dejó solo a falta de unos días de trabajo, quedó en su joyero de San Agustín. El barrio fue a contemplarla sobre su paso, aunque lo hace durante todo el año en su camarín del templo que regentan los dominicos. Y es que a la hora de salir la hermandad decidía no hacerlo, lo que entristecía a los devotos que esperaban en la plaza que esperaron a que abrieran la iglesia para hacer una larguísima cola y entrar a ver a la Virgen con el Hijo muerto en sus brazos, las más valiosas tallas de las que no podía disfrutar en la calle su ciudad ya que tal patrimonio no se podía arriesgar a mojarse cuando volvieran las lluvias. La Virgen titular de la hermandad decana de Córdoba se expuso sobre su paso en el altar mayor, escena que ya nada más verla desde la puerta impresionaba, máxime con los sonidos de la Banda de Cornetas de la Coronación de Espinas, que actuó para Ella en el interior del barroco templo de San Agustín. Para entonces ya se sabía hacía rato que había suspendido su salida la hermandad del Cristo de Gracia, el imponente Crucificado que llegó del Nuevo Mundo el año pasado hizo 400 años. Así, Córdoba se quedaba sin procesiones de Jueves Santo, aunque había llovido muy poco.

El conocido popularmente como 'Esparraguero' es una de las imágenes a las que tradicionalmente se le han cantado más saetas, lo que coincide con su llegada de madrugada a la plaza que lleva su nombre. Sin embargo, este año no ha podido ocurrir así. Pero muchísima gente fue a verlo a la nave junto a su templo trinitario de la que comienza su estación de penitencia. Lo hicieron los cordobeses por la tarde y también habían acudido muchísimas personas en el horario matinal en que la hermandad tuvo abiertas las puertas. En esos momentos es cuando el Cristo de Gracia recibe la ofrenda de espárragos que se colocan seguidamente en su paso neogótico y que llevaba un exorno campestre con cardos y brezo además de un friso de calas blancas, rosas y antirrinum. A los mismos pies de la cruz, esterlicias, una flor también conocida como Ave del Paraíso que siempre acompaña a esta querida imagen, que la noche del Miércoles Santo recibió la visita del ministro de Agricultura, Luis Planas, de la misma forma que el Martes Santo el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, estuvo acompañando al Prendimiento y la Agonía.

La hermandad del Esparraguero había incrementado este año su número de nazarenos, llegando a su cortejo más numeroso que finalmente no puso transitar por las calles de la ciudad hacia la Catedral para adorar al Santísimo, aunque sí se pudo hacer por la tarde y la noche en las iglesias parroquiales y conventuales de la ciudad en el día del Amor Fraterno. La lluvia, o su amenaza más bien, no impidió de esta forma que los cordobeses que creen en el Señor acudieran a visitar los Monumentos que se instalan una vez al año y que forman parte de la tradición de una forma más íntima que va más allá de las procesiones y así adorar a Cristo hecho Pan en el Sagrario.

Firmado: Álvaro Baena

Fotos: Rafael Alcaide y Laura Martín 

Jueves Santo: Jornada histórica que se queda en los templos